
(NOTI-RIO) El Tribunal Oral Federal de General Roca dio inicio al juicio oral y público contra Óscar Flores Solís, ciudadano boliviano acusado de transporte de estupefacientes, tras el hallazgo de casi 2 kg de cocaína en un colectivo de larga distancia interceptado en Río Colorado. El proceso judicial, que promete controversia, se apoya en una investigación compleja que surgió de una denuncia anónima y pone en tela de juicio la legalidad de ciertos procedimientos policiales.
El juicio contra Óscar Flores Solís por el supuesto transporte de casi 2 kilogramos de cocaína se desarrolla con fuertes cuestionamientos a la legalidad del procedimiento policial y a la consistencia de las pruebas. La defensa del acusado denuncia irregularidades graves desde el inicio del operativo, mientras la Fiscalía insiste en que existen pruebas suficientes para condenarlo.
El foco de la defensa: nulidades, pruebas faltantes y falta de vínculo directo
Desde el primer día del juicio, las defensoras oficiales Sabrina Ascani Torres y Celia Delgado han cuestionado la validez de la investigación. Afirmaron que la policía actuó sin orden judicial durante el operativo de Río Colorado, donde los pasajeros fueron bajados a las 3 de la mañana, pero la orden de requisa fue obtenida recién a las 5. Este desfase temporal, sostienen, invalida el procedimiento.
Uno de los argumentos centrales de la defensa es que la mochila gris donde se encontró la droga no tenía huellas, rastros biológicos ni pruebas de ADN que vincularan a Flores Solís. Además, sostienen que el imputado no tiene antecedentes penales, a diferencia de su hermano, Emeterio Flores Caballero, quien sí ha sido condenado por narcotráfico.
También criticaron que la investigación se inició con una denuncia anónima basada en datos incorrectos sobre un supuesto interno que coordinaba el transporte de drogas desde la cárcel de General Roca. Esa información, según la defensa, fue utilizada para focalizar la pesquisa exclusivamente en la familia Flores Solís, sin investigar otras líneas posibles.
¿Manipulación digital y evidencias omitidas?
Durante la audiencia, se presentó un video de la terminal de Ezeiza que mostraba a Flores Solís antes de abordar el colectivo. Sin embargo, la testigo que aportó ese material admitió que el círculo rojo que marcaba al imputado no fue incorporado por el centro de monitoreo, lo que llevó a la Fiscalía a denunciar una posible alteración del video.
Asimismo, se objetó que el análisis del celular de Flores Solís solo arrojó búsquedas generales sobre controles en ruta, sin contenido incriminatorio directo. A eso se suma el allanamiento negativo en su domicilio en Esteban Echeverría, donde no se halló ningún elemento vinculado al narcotráfico.
La acusación: la ruta de la droga y una denuncia que encendió las alarmas
Del lado del Ministerio Público Fiscal, el fiscal Sebastián Gallardo presentó una reconstrucción detallada del caso, que comenzó el 10 de diciembre de 2024 con una denuncia anónima. La informante aseguró que un interno extranjero de la Unidad Penal 5 planeaba el ingreso de droga a la región, y mencionó la visita reciente de un familiar.
Con esa pista, la Fiscalía enfocó la atención en Óscar Flores Solís, a quien identificó viajando desde Ezeiza hacia Río Colorado el 14 de diciembre. El dato clave fue que tenía pasaje de ida y vuelta para el mismo día, lo que para el fiscal evidenciaba un traslado rápido de la droga.
El 15 de diciembre, en un operativo montado por la División Toxicomanía, se detuvo el colectivo en la Ruta 22. Con la ayuda de un can detector, se identificaron dos mochilas sospechosas: una negra, en poder de Flores Solís, y una gris ubicada en la butaca 36, sobre la cual también viajaba el acusado.
Droga con marca de cártel y análisis toxicológico
En la mochila gris se encontraron dos paquetes rectangulares de cocaína, con un peso total de 1.995 gramos y una pureza del 83%, envueltos en cinta amarilla y con un logo de delfín, símbolo asociado a un conocido cártel narco.
Las pericias confirmaron que la sustancia era cocaína de alta calidad, con potencial para producir más de 16.000 dosis. Según la Fiscalía, este hallazgo fue posible gracias a una investigación iniciada días antes y no a un control de rutina.
Gallardo también adelantó que presentará el testimonio de los choferes del micro, un matrimonio que intercambió asientos cerca de la butaca 36 y la declaración de efectivos de Toxicomanía. El objetivo: demostrar que Flores Solís fue el único pasajero que interactuó con ambas mochilas.
Cuestionamientos técnicos y estrategia de la defensa
Uno de los puntos más debatidos fue la ausencia de técnicas forenses básicas: no se levantaron huellas ni rastros en ninguno de los objetos incautados, a pesar de ser un procedimiento estándar. El jefe del operativo reconoció esta omisión, justificándola en el uso de un nuevo protocolo del Código Procesal Penal, aunque admitió que las pruebas podían haberse realizado.
La defensa utilizó este error para sostener la hipótesis de una investigación sesgada y con falta de garantías procesales. También cuestionó que el pasaje de regreso del imputado no era tan temprano como alegaba la Fiscalía, sino que figuraba a las 18:20, lo que podría desmontar la idea de una “entrega exprés”.
Lo que viene: más testigos y un juicio que promete debate
El juicio continuará esta semana y la próxima en el Tribunal Oral Federal de General Roca. Se espera la declaración de nuevos testigos, entre ellos agentes de Gendarmería y personal técnico que analizará los elementos secuestrados.
Flores Solís se encuentra en libertad desde diciembre de 2024, por una resolución confirmada por la Cámara Federal de Casación Penal. Durante todo este tiempo ha cumplido con estrictas medidas de presentación periódica.
La Fiscalía buscará que se lo condene por el delito de transporte de estupefacientes, según el artículo 5 inciso C de la Ley 23.737. En cambio, la defensa insiste en que no hay pruebas directas y solicita su absolución por falta de evidencia lícita.

