
(NOTI-RIO) El reciente documento de la Defensoría del Pueblo de la Nación, titulado “Control letal de carnívoros nativos en Patagonia”, reabre un debate histórico en el sur argentino: la tensión entre la producción ganadera ovina y la conservación de grandes carnívoros nativos como el puma (Puma concolor) y el zorro colorado (Lycalopex culpaeus).
El organismo nacional sostiene, con base en consultas provinciales y antecedentes científicos, que la caza sistemática de pumas y zorros no demuestra eficacia sostenida para reducir las pérdidas ganaderas y, en cambio, implica riesgos significativos para la biodiversidad. Esta conclusión no es aislada: coincide con estudios del INTA, del CONICET y con evaluaciones internacionales de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) sobre grandes depredadores.
Estadísticas oficiales disponibles
Uno de los aspectos más sensibles del informe es la escasez de datos sistemáticos y transparentes. De manera formal, solo Chubut y Río Negro reportaron cifras consolidadas:
- Chubut
- Promedio anual: ~393 pumas y ~3.700 zorros abatidos.
- Período 2020–2024:
- 1.293 pumas
- 14.859 zorros colorados
- No existen cupos máximos anuales ni límites por temporada, según reconoció la propia provincia.
- Río Negro
- Promedio anual: ~400 pumas y ~1.000 zorros.
En contraste, provincias como Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego no cuentan con estadísticas públicas completas o actualizadas, lo que impide evaluar el impacto real de estas políticas.
El problema ecológico: “matar y reemplazar”
Investigadores del INTA Bariloche explican que el puma posee una alta capacidad de dispersión, con desplazamientos de hasta 700 kilómetros. Esto genera un efecto bien documentado en ecología:
la eliminación de un individuo suele ser seguida por el ingreso de otro al mismo territorio, sin que disminuya el riesgo de depredación.
Estudios del CONICET indican además que la caza intensiva puede desestructurar las poblaciones, favoreciendo individuos jóvenes e inexpertos, que a veces atacan más ganado que los adultos territoriales.
¿El puma está en peligro?
No. De acuerdo con evaluaciones oficiales y científicas:
- El puma no está catalogado como especie amenazada a nivel nacional.
- Es uno de los pocos grandes carnívoros de América que logró recuperar poblaciones sin planes de reintroducción.
Esto, sin embargo, no justifica controles indiscriminados, ya que el equilibrio ecosistémico depende de su rol como regulador natural de herbívoros y mesodepredadores.
Métodos no letales: datos concretos
El informe de la Defensoría incorpora un estudio clave del INTA Santa Cruz, titulado:
“Percepción sobre el impacto de la depredación y el desempeño de métodos para su mitigación en sistemas ganaderos de Santa Cruz”.
Datos relevantes del relevamiento (80 establecimientos ovinos):
- Principales depredadores señalados:
- Zorro: 96%
- Puma: 76%
- Productores que aplicaron métodos letales (caza, trampas): 35%
- Mayoría no registró mejoras significativas.
- Productores que incorporaron perros protectores de ganado: 34%
- Reducción promedio de pérdidas: 95%
- Promedio de 4 perros por establecimiento.
Estos resultados coinciden con experiencias documentadas en Chile, España e Italia, donde los perros mastines y el manejo preventivo redujeron drásticamente los ataques.
La barrera económica
El principal obstáculo para adoptar métodos no letales es el costo:
- Un perro guardián supera los 2 millones de pesos, sin contar alimentación y manejo.
- Para pequeños crianceros, esta inversión resulta inaccesible sin subsidios o créditos específicos.
Choque normativo: dos leyes en tensión
El informe identifica una contradicción legal no resuelta:
- Ley Nº 25.422 – Recuperación de la Ganadería Ovina (2001)
- Habilita y financia el control letal de carnívoros como herramienta productiva.
- Ley Nº 22.421 – Conservación de la Fauna Silvestre
- Exige evaluaciones técnicas, planes integrales y fundamentos ecológicos antes de declarar especies “dañinas”.
La falta de armonización entre ambas normas genera criterios provinciales dispares, recompensas por cueros y ausencia de planes integrales basados en evidencia.
Recomendaciones institucionales
La Defensoría del Pueblo propone:
- Financiamiento público para perros protectores, corrales seguros y pastoreo rotativo.
- Programas de capacitación y extensión rural.
- Sistemas de compensación por daños para pequeños productores.
- Revisión y articulación de la normativa vigente.
Conclusión
Los datos oficiales y científicos coinciden en un punto central: el control letal masivo no resuelve el conflicto productivo y, en el mediano plazo, agrava los desequilibrios ambientales. El desafío no es eliminar al depredador, sino invertir en coexistencia, con políticas públicas activas que permitan producir sin degradar los ecosistemas patagónicos.
