
(NOTI-RIO) El escenario educativo de Río Negro cerró la semana con un giro político significativo. Tras la asunción de las nuevas autoridades el pasado miércoles 10 de diciembre, la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (Unter) no esperó ni 48 horas para marcar la cancha.
Bajo el liderazgo de Laura Ortiz, la nueva conducción presentó su primera solicitud formal ante la Secretaría de Trabajo en General Roca, y el mensaje fue contundente: sin una recomposición salarial urgente, el inicio de clases del 2 de marzo de 2026 está en peligro.
Este movimiento confirma lo que se anticipaba en las elecciones gremiales: la llegada de un perfil mucho más combativo, decidido a contrastar con la gestión anterior y a “poner al sindicato de pie”, según palabras de la propia secretaria general.
El ciclo lectivo 2025 cierra con una advertencia que resuena en todos los hogares rionegrinos: el inicio de clases del próximo año no está garantizado.
A menos de 48 horas de asumir la conducción central de la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (Unter), la nueva cúpula sindical liderada por Laura Ortiz ha marcado un quiebre definitivo con la gestión anterior, inaugurando una etapa de “sindicalismo combativo” frente al gobierno provincial.
El escenario se formalizó este viernes 12 de diciembre en la Secretaría de Trabajo de General Roca, donde el gremio presentó su primer pedido de paritaria urgente.
El mensaje fue claro: sin respuestas económicas y laborales ahora, no habrá tiza ni pizarrón el 2 de marzo de 2026.
El nudo del conflicto: “Plata en mano vs. Plata al básico”
Para entender la bronca en las salas de maestros, hay que mirar los recibos de sueldo. Según denuncia la nueva conducción, los docentes de la provincia no reciben un aumento real al sueldo básico desde septiembre de 2025.
- La estrategia del Gobierno: En los últimos meses (octubre y diciembre), la provincia otorgó bonos no bonificables.
- La crítica del Gremio: “El bono es pan para hoy y hambre para mañana”, explican desde Unter. Al ser sumas fijas por fuera del básico, no impactan en la antigüedad, ni en la zona desfavorable, y mucho menos en el cálculo jubilatorio. Además, achatan la pirámide salarial: un docente que recién inicia cobra casi lo mismo que uno con años de experiencia.
El dato duro: Unter exige una recomposición del 30% que vaya directo al básico para recuperar lo perdido por la inflación antes de siquiera sentarse a discutir la pauta de 2026.
Más allá del salario, hay un reclamo que toca la fibra sensible de la comunidad educativa: el sistema de control de licencias.
La nueva conducción, acompañada por Mauricio Ovadilla (Secretario Adjunto) y Gabriela Aguilar (Secretaria Gremial), exige la derogación inmediata de las auditorías médicas tercerizadas.
“Se criminaliza la enfermedad. Un docente enfermo no es un sospechoso, es un trabajador que necesita recuperarse”, sostienen desde el gremio, rechazando un sistema que consideran invasivo y burocrático.
El verano no es vacaciones
El tercer eje del reclamo apunta al estado de las escuelas. El gremio advierte que el presupuesto educativo está subejecutado y exige que los meses de enero y febrero se utilicen para reparaciones reales, garantizando condiciones dignas y seguras, para evitar la clásica foto de marzo con escuelas sin gas o con techos rotos.

