“Posicionamiento ideológico”: La dura lectura de Educación ante el paro de 48 horas de UNTER

(NOTI-RIO) El gremio docente rionegrino paralizó las aulas durante 48 horas en medio de una negociación paritaria vigente. El vocal del Consejo de Educación, Fabio Sosa, calificó la medida de “posicionamiento ideológico” y señaló que la mayoría del cuerpo docente concurrió a trabajar.

Antes de sentarse a negociar, la dirigencia de UNTER ya tenía los paros aprobados por Congreso. Esa secuencia, primero el conflicto, después el diálogo, es la que el gobierno de Río Negro coloca en el centro de la discusión. Para Fabio Sosa, vocal gubernamental en el Consejo de Educación, no se trata de una disputa salarial técnica sino de una confrontación deliberada con el esquema de gestión educativa provincial.

“La dirigencia gremial tiene un posicionamiento ideológico y político contrario al gobierno de Río Negro”, afirmó Sosa. En su lectura, UNTER no busca mejorar condiciones sino impugnar políticas educativas que, según el funcionario, fueron acordadas incluso con representación gremial en momentos anteriores. El resultado práctico de esa posición, dijo, es llevar el sistema “a una cuestión de conflicto o de quiebre”.

“Fuimos a los encuentros paritarios con una dirigencia que ya tenía confirmados los paros.” — Fabio Sosa, Consejo de Educación de Río Negro

La acusación tiene peso político concreto: implica que el instrumento de la huelga no responde a la dinámica de la negociación sino a una agenda previa e independiente de sus resultados.

El gobierno lo traduce en números: 35 encuentros paritarios y más de 50 reuniones bilaterales en lo que va de la gestión, con acuerdos alcanzados con todos los gremios estatales excepto el docente.

26% de acatamiento el primer día. 32% el segundo.

Los porcentajes oficiales de adhesión son, en la lectura del gobierno, la prueba empírica de que el conflicto no tiene base en el cuerpo docente sino en la cúpula sindical.

Más del 70% de los maestros concurrió a las aulas en ambas jornadas, lo que el Ejecutivo provincial interpreta como un respaldo tácito al sistema educativo y un distanciamiento de la línea de su propio gremio.

Para las familias, las consecuencias fueron concretas: alumnos sin clases, comedores escolares cerrados, desayuno y merienda suspendidos. Sosa no omitió ese impacto al valorar la medida: “Deja a un montón de chicos sin el acceso a la educación y sin los demás servicios que brinda el Ministerio”.

LA DISPUTA SALARIAL: NÚMEROS SIN ANCLA Y UN IPC QUE NO EXISTE

En materia de cifras, el escenario es confuso —y esa confusión es, según el gobierno, parte del problema. UNTER llegó a la mesa con un pedido de dos millones de pesos como cargo testigo del maestro de grado sin antigüedad; luego lo redujo a un millón cuatrocientos mil, sin explicitar el índice que justificaba ninguno de los dos valores.

“Nunca supieron decirnos por qué eran dos millones”, señaló Sosa. En un tramo de la negociación, el sindicato presentó un “IPC Bariloche” como referencia, un indicador cuya única fuente declarada es el propio gremio y que no tiene reconocimiento del INDEC ni de ninguna consultora privada con metodología pública.

Río Negro ocupa el cuarto lugar en el ranking salarial docente del país, detrás de Santa Fe, Neuquén y Tierra del Fuego.

La propuesta oficial, en cambio, está indexada al IPC provincial y al IPC nacional, el mismo parámetro que aceptaron los restantes gremios estatales con presencia en la provincia. Desde 2024 hasta la fecha, asegura el gobierno, los aumentos habrían ido siempre por encima de la inflación.

EL INCIDENTE EN EL PUENTE: RÍO NEGRO DESLINDA RESPONSABILIDAD

Durante las jornadas de protesta, un episodio en el puente que une Cipolletti y Neuquén generó tensión y repercusión pública.

El hecho se produjo en una ruta nacional, bajo protocolo federal y con intervención de fuerzas de seguridad nacionales. Sosa fue categórico al desmarcar a la provincia: “De ninguna manera tiene responsabilidad el gobierno de Río Negro ni la policía de Río Negro porque no estaban allí”.

El vocal destacó, en contraste, la conducta histórica de la policía provincial en las manifestaciones vinculadas a las paritarias: “Ha cuidado tanto a los paritarios que vienen por el gremio como a los que van por el gobierno y también a los que se manifiestan”.

¿QUÉ SIGUE? EL GOBIERNO ABRE LA PUERTA, PERO CON CONDICIONES

El Ejecutivo provincial no cierra la negociación. Sosa confirmó la disposición al diálogo, pero lo condicionó a que haya “intenciones de salir del conflicto y la buena fe que se necesita para el trabajo en paritarias”. La frase no es inocua: implica que, en la lectura oficial, esa buena fe hoy no existe.

El próximo movimiento dependerá de si UNTER convoca un nuevo Congreso o si la dirigencia decide volver a la mesa sin medidas de fuerza previas aprobadas. Por ahora, el conflicto sigue abierto y las aulas rionegrinas permanecen como escenario de una disputa que ya hace tiempo excedió lo estrictamente salarial.

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