
(NOTI-RIO) Después de pelear durante meses interminables con una enfermedad tan terrible, Elsa, una pequeña de tan solo 5 años, dias atrás se convirtió en un nuevo ángel del cielo. Aunque era muy valiente y peleaba con todas sus fuerzas, su cuerpo tierno no podía soportar la gravedad del glioma maligno difuso e infiltrante del tronco encefálico que la afectaba.
Elsa era una niña vivaz, la hija de Federico y Pamela, quienes no escatimaban en nada en su búsqueda de la cura.
Se fueron a Buenos Aires, donde en el Hospital de Niño Gutiérrez buscaron una respuesta con medicina, ciencia y un poco de creencia. Colocaban la fe de su hija en un oncólogo pediátrico mientras ella se sometía a la radiación y la quimioterapia.
Pero nunca llegó el milagro que todos esperaban. La confirmación de su muerte fue un duro golpe para los habitantes de Río Colorado y La Adela, y para quienes siguieron, y contuvieron, el dolor de la familia desde todos los rincones del país.
Federico, el padre de Elsa, recientemente reafirmó una promesa hecha a su pequeña hija: “Le prometí a mi hija que íbamos a ayudar a otros niños con DIPG”.
Federico recuerda con dolor cómo el 28 de febrero diagnosticaron a Elsa con DIPG, un glioma pontino difuso intrínseco del tronco cerebral, un tipo de cáncer para el cual no existe cura ni posibilidad de cirugía debido a su ubicación. “En menos de seis meses se la llevó”, lamenta.
Con voz firme, Federico expresa su deseo de que el mundo conozca esta enfermedad: “Ataca a los niños de una manera tremenda; en menos de un mes los deja sin hablar, sin moverse, sin comer, y al final, sin respirar. Yo quiero que se difunda esta enfermedad, que la gente sepa de su existencia”.
Federico menciona un ensayo clínico en la Clínica Universidad de Navarra, en España, que tiene lugar en noviembre, y que representa una luz de esperanza. “Mi Elsa ya estaba anotada para este ensayo, pero hasta esa oportunidad le fue arrebatada. Sin embargo, quiero que la gente sepa de esto, para que ningún otro niño tenga que sufrir lo que sufrió mi hija”.
El compromiso de Federico es claro: honrar la memoria de Elsa ayudando a otros niños y familias que enfrentan la misma batalla, difundiendo la realidad de esta enfermedad y apoyando la investigación para que algún día se encuentre una cura.

