
(NOTI-RIO) Es común que al asumir nuevas responsabilidades en eventos públicos se cometan errores, y muchos de estos pueden pasar desapercibidos. Sin embargo, en los primeros ocho meses de gestión de Federico Moro al frente de la comuna, un error en la organización del acto oficial no solo no pasó desapercibido, sino que generó momentos de gran incomodidad tanto en el palco como entre el público presente. Con un equipo de gabinete y colaboradores con poca experiencia en la gestión pública, algunos fallos eran esperables, pero este en particular destacó por el impacto y las tensiones que provocó.
La llegada de Moro al poder no ha sido un camino sencillo. Tras ganar las elecciones municipales del 14 de mayo de 2023, derrotando a Juan Barrionuevo, quien llevaba 16 años en el cargo, Moro ha denunciado en repetidas ocasiones la difícil situación en la que recibió el municipio. Incluso durante el 114 aniversario de la localidad, cuando Barrionuevo aún estaba en funciones, Moro y su viceintendente se vieron obligados a asistir al acto mezclados con el público, ya que no fueron invitados al palco. Este gesto evidenció las tensiones y los desafíos que la nueva administración ha enfrentado desde su inicio.
En varios eventos organizados por la comuna, Moro y Barrionuevo coincidieron, pero, aunque estaban a corta distancia, evitaron intercambiar palabras. Cuando un encuentro era inevitable, el ambiente se volvía frío y tenso. Durante el acto oficial de este domingo, sorprendió ver a Juan Barrionuevo subir al palco junto con los demás funcionarios locales e invitados provinciales. La distancia entre ambos era evidente, y en todo momento evitaron cruzar miradas.
Se esperaba que el único orador de la tarde fuera Federico Moro, pero el itinerario del locutor estaba incompleto, y aquí surgió el “error”: se solicitó a algunos de los invitados provinciales presentes que se dirigieran al público. Este tipo de intervenciones suele estar cuidadosamente planificado con los funcionarios, pero en esta ocasión había lagunas en la programación. Tras unos segundos de incertidumbre, el legislador provincial Hipólito Altolaguirre tomó la palabra, mencionando brevemente el aniversario de la localidad, pero centrando su discurso principalmente en el aniversario de la Sociedad Rural Pampeana y en la difícil situación del sector ganadero.
Al finalizar Altolaguirre, el locutor nuevamente intentó dar espacio a algún miembro del palco para dirigirse al público. Fue entonces cuando Juan Barrionuevo, aunque no estaba programado como orador, aprovechó la oportunidad para tomar el micrófono y reivindicar los logros de su gestión durante los 16 años al frente del municipio, destacando la transparencia como una forma de responder a las críticas de Moro.
Posteriormente, llegó el turno de Federico Moro, quien, visiblemente sorprendido por la situación y con dificultad para digerir el momento, enfrentó los instantes incómodos vividos con su antecesor. Por primera vez, Moro ofreció un discurso sin anotaciones, reafirmando cada una de las acciones emprendidas desde su asunción y renovando su compromiso con la población. Aunque evitó entrar en una confrontación directa con Barrionuevo, reiteró la compleja situación del municipio que heredó en diciembre pasado, subrayando los desafíos que enfrenta su gestión.
Algunos de los tramos del discurso de Federico Moro reflejaron su determinación y visión para el futuro:
“Estoy muy contento de estar acá, de la posibilidad que me ha brindado el pueblo de La Adela. Es cierto que en estos 115 años la localidad ha crecido mucho, más allá de los colores políticos. Hoy también nos toca estar fuera de algunos proyectos que tenemos en carpeta, que realmente no vamos a poder hacer en el corto plazo.
Desde el 14 de mayo del año pasado, La Adela quería un cambio. Por eso mi discurso no va a ser político, porque la gente sabe que cuando quieren un cambio lo hacen en las urnas y se hacen notar.
Tengo muchas ganas de contarles de los proyectos que tenemos y de lo que hemos realizado. Desde que asumimos, la verdad es que todo ha sido muy intenso. Al segundo día que entramos, iluminamos la plaza, una plaza que por años estuvo abandonada y en tres días de gestión ya estaba iluminada.
El 16 de diciembre nos tocó afrontar el coletazo del tornado que azotó Bahía Blanca. Fue un día tan horrible que nos pasó en seis días de gestión. Junto a los vecinos y con apoyo de privados, logramos que el pueblo volviera a su curso normal. Nos costó muchísimo y sufrimos mucho.
Pero eso no nos frenó para hacer la fiesta del río y el triatlón, donde tuvimos más de trescientos participantes.
Continuamos con una obra que había sido prometida muchísimas veces: el emplazamiento de los caídos de Malvinas, que con mucho esfuerzo de privados y de la municipalidad logramos concretar.
Y seguimos también en este marco del famoso dicho ‘no hay plata’. Seguimos haciendo cosas.
El famoso camino alternativo, del que tanto se dijo que no se podía hacer y que tenía problemas, hoy está en marcha y lo pueden usar todos los vecinos y las empresas privadas. Con la contraprestación de esa empresa, hicimos una fosa en el basurero en la planta de reciclado de 12 mil metros cúbicos, que le va a facilitar a la planta por más de seis años para poder depositar los residuos que no sean clasificados.
Las obras del camping, con remodelación de la playa, han quedado muy lindas y nos preparamos para recibir gente en el verano.
También hemos recibido la bendición de poder generar más de 20 casas para los que menos posibilidades tienen. Ojalá en los próximos meses podamos ya empezar con esas gestiones.
Tomamos la decisión de crear la unidad de niñez y adolescencia, porque por mucho tiempo se jugó con estas cosas tan importantes, y al final la decisión la tomamos nosotros.
Hablando de instituciones, volvimos a retomar la conexión que no se tenía con la Asociación Rural del Sur Pampeano, una institución que debe estar muy cerca del municipio. Porque el 70% de los ingresos que entran a la municipalidad son de las guías que genera la sociedad rural. Es imposible estar peleados o no tener el mínimo roce con la sociedad rural.
Al pueblo de La Adela les digo que esto no se tiene que perder, tenemos que seguir así, todos unidos, sin colores políticos y trabajando en conjunto, porque esa es la forma. Hoy, en este 115 aniversario de la localidad, me vuelvo a comprometer a trabajar por el futuro de nuestros hijos, nuestros nietos y de todo aquel que quiera venir a radicarse en La Adela.”
