
(NOTI-RIO) La carpa (Cyprinus carpio), una de las especies exóticas más invasoras a nivel global, vuelve a estar en el centro del debate en Río Negro. El legislador José Luis Berros, presidente del bloque Vamos con Todos, ha impulsado un proyecto de ley para declararla oficialmente como “Especie Exótica Introducida Potencialmente Dañina”. La iniciativa busca establecer políticas públicas para prevenir, monitorear y controlar su impacto en los ecosistemas acuáticos provinciales, especialmente en los ríos Negro y Limay, áreas críticas para su proliferación.
El proyecto de Berros incluye una serie de medidas que apuntan a mitigar el daño ambiental causado por esta especie invasora:
- Pesca deportiva sin límite de extracción, incentivando la participación activa de la comunidad en el control poblacional de la carpa.
- Campañas de concienciación, para informar sobre los riesgos de su proliferación y promover la pesca de control como herramienta ambiental.
- Asignación de fondos específicos, destinados a financiar programas de monitoreo, investigación y mitigación de los daños.
- Enfoque multidisciplinario, con la Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sustentable y Cambio Climático como autoridad de aplicación, en colaboración con otros organismos provinciales e instituciones académicas.
“El cambio climático no solo agrava la proliferación de esta especie, sino que también pone en mayor riesgo a nuestros ecosistemas acuáticos. Es hora de actuar con políticas concretas”, señaló el legislador Berros.
Impacto ambiental y riesgos asociados
La carpa ha sido identificada como una de las especies más perjudiciales para la biodiversidad acuática. Su capacidad para alterar los ecosistemas, reducir la calidad del agua y desplazar a las especies nativas es una preocupación creciente en los ríos Negro y Limay, dos de los principales cuerpos de agua de la provincia.
Según informes recientes, la población de carpa ha crecido exponencialmente en estas áreas, afectando no solo el equilibrio ambiental, sino también actividades económicas vinculadas a la pesca de especies nativas y el turismo. La situación se ve agravada por el impacto del cambio climático, que genera condiciones más favorables para la expansión de la especie.
El proyecto de declarar a la carpa como especie invasora no es nuevo. Iniciativas similares se han presentado en el pasado, pero enfrentaron dificultades para obtener consenso legislativo. Sin embargo, el aumento de la población de carpas y su impacto ambiental han renovado la urgencia de tomar medidas.
En otras provincias argentinas, como Neuquén, se han implementado políticas similares con resultados positivos, como el control de poblaciones y una mayor concienciación ciudadana. A nivel internacional, países como Australia también han adoptado estrategias agresivas para gestionar el impacto de esta especie invasora.
El proyecto de Berros no solo busca controlar el impacto de la carpa, sino que también aspira a sentar las bases de una política ambiental sostenible que combine la conservación de los ecosistemas acuáticos con el desarrollo de actividades económicas responsables.
“Es una oportunidad para avanzar hacia un modelo de gestión ambiental que priorice la biodiversidad y el uso responsable de nuestros recursos hídricos”, concluyó el legislador. El debate ahora está en manos de la Legislatura, mientras expertos y comunidades locales esperan que esta vez se logre avanzar en una solución concreta al problema de la carpa en Río Negro.
