
(NOTI-RIO) La Sala Comunitaria de Elaboración de Alimentos de Río Colorado, está atravesando uno de los momentos más prósperos y transformadores de sus 18 años de historia. A partir del cambio normativo aprobado en 2024, este espacio municipal se ha convertido en un verdadero motor de oportunidades para decenas de familias emprendedoras que encontraron en la sala una herramienta concreta para profesionalizar su producción y dar el salto desde la informalidad hacia la venta segura y habilitada de alimentos.
En estos meses, los pasillos de la sala se llenaron de movimiento, aromas caseros y manos laboriosas que elaboran desde conservas hasta panificados, con un sello oficial que otorga seguridad al consumidor y confianza a los comercios que hoy los exhiben en sus estanterías.
“La gran mayoría pasó de elaborar en forma informal en sus casas a vender sus productos en los comercios de la localidad. Eso antes era impensado. Hoy tienen trazabilidad, habilitación y el respaldo de un equipo técnico que los acompaña en cada paso”, explicó a NOTI-RIO el responsable del espacio, Gastón San Román, quien lleva más de 13 años al frente de la sala.
El impacto de esta transformación no es solo visible, sino medible: en los primeros meses del año 2025 se entregaron más de 70 turnos de uso, y la agenda está completa hasta mediados de abril. En total, ya se elaboraron más de 4.200 envases con distintos productos, lo que representa cerca de 2.800 kilos de alimentos listos para el consumo.
La diversidad de productos es amplia: ajíes en vinagre, escabeche de berenjenas, salsa de tomate, mermeladas de durazno, tomate, ciruela, pera, higo, dulce de membrillo, alfajores, pasteles, ensaladas de fruta y otros preparados.
Innovación con sello local: el guinche que cambió la forma de trabajar
Uno de los grandes avances de esta nueva etapa fue la incorporación de un guinche industrial fabricado a medida por la metalúrgica local Brandoni. Esta herramienta fue diseñada especialmente para la zona de esterilización de frascos y botellas, y permite manipular cargas de hasta 600 kilos, lo que no solo agiliza el trabajo, sino que previene accidentes laborales y lesiones físicas por esfuerzo repetitivo.
“Fue hecho totalmente en Río Colorado. El guinche tiene una pluma amurada a la pared y al suelo, y permite que una sola persona pueda levantar grandes cargas sin esfuerzo. Además, al no tener contacto directo con el agua hirviendo, se evitan accidentes y se gana en eficiencia”, destacó San Román.
Esta incorporación no solo optimizó los procesos de esterilización, sino que también demuestra el compromiso de la sala con la economía circular local, ya que se apostó por talento y mano de obra del propio pueblo.
El crecimiento de la demanda también obligó a ordenar y modernizar el funcionamiento interno. Las tres salas de elaboración ahora están numeradas y organizadas para trabajar en simultáneo, sin que los proyectos interfieran entre sí.
Se incorporó cartelería clara con normas de higiene y seguridad: se prohíbe consumir alimentos o bebidas dentro de las salas, y se exige el uso de cofias y barbijos para garantizar la calidad de los productos.
“Vamos guiando a cada nuevo emprendedor, explicándoles los pasos, cómo trabajar y en qué condiciones. Es un acompañamiento personalizado para que se sientan seguros y puedan crecer”, agregó el responsable de la sala.
Cada día se producen decenas de alimentos de alta calidad, muchos de los cuales ya pueden encontrarse en góndolas de comercios locales:
- Conservas: ajíes en vinagre, berenjenas en escabeche, salsa de tomate.
- Dulces y mermeladas: tomate, ciruela, durazno, higo, pera, membrillo.
- Panificados y repostería: alfajores, pasteles de batata y membrillo.
- Preparaciones frescas: ensaladas mixtas y ensaladas de frutas.
Además, próximamente se sumarán productos como té artesanal y milanesas de soja.
El cambio que lo hizo posible
La clave del crecimiento de la sala está en la ordenanza municipal 2399/2024, aprobada en junio del año pasado. Esta norma transformó a la sala en una instalación de tránsito local, dejando de lado el sello nacional (RNE), lo que simplificó los requisitos y abrió la puerta a decenas de pequeños productores que antes quedaban excluidos.
“Hoy tenemos el 100% del tiempo ocupado porque solo había un emprendedor que trabajaba bajo las exigencias nacionales. Ahora podemos recibir a todos los que producían en sus casas, darles control sanitario y la posibilidad de vender en toda la comarca”, explicó San Román.
Desde su fundación en 2006, la Sala Comunitaria de Elaboración fue reconocida por instituciones provinciales como un modelo de gestión. Hoy, con nueva normativa, infraestructura renovada y una comunidad activa que la usa a diario, la sala se consolida como un faro de desarrollo local, inclusión productiva y orgullo riocoloradense.
