
(NOTI-RIO) A una semana de la polémica generada por la Resolución N°180/2025, que habilita el ingreso de carne con hueso desde el norte del río Colorado a la Patagonia y que fue suspendida horas después de su publicación, el debate sigue encendido. Para entender los alcances de esta medida, dialogamos con Jorge Dillon, sanitarista de dilatada trayectoria en la administración pública y actual consultor internacional en sanidad animal.
“La barrera sanitaria no está en discusión”
Dillon fue tajante desde el inicio: “La barrera va a continuar”, afirmó. Sin embargo, reconoció que han sido días de “gran ebullición” tanto en la Patagonia como en el resto del país, donde se entrecruzan múltiples intereses: desde consumidores patagónicos que enfrentan los precios más altos del país, hasta supermercados, frigoríficos y provincias como La Pampa, que hace tiempo reclaman modificaciones al actual esquema.
Según explicó, la recomendación de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) de permitir el tránsito de carne y animales entre zonas libres de fiebre aftosa con y sin vacunación no implica obligatoriedad: “El país puede decidir si lo implementa o no”. En este caso, Dillon ve una respuesta del SENASA a demandas sectoriales, aunque considera que fue una decisión sorpresiva y poco consensuada.
“Esto no se vio venir”
El ex presidente del SENASA expresó su preocupación por la forma en que se comunicó y ejecutó la medida: “Fue una decisión reactiva, sin consensuar con todos los actores involucrados. Puede ser una estrategia para romper el status quo y sentarse a negociar, pero no es la mejor forma”. Recordó antecedentes similares, como el intento fallido de importar vacunas o imponer la identificación electrónica de forma abrupta.
Impacto geopolítico y riesgos sanitarios
Para Dillon, las consecuencias van más allá de la técnica sanitaria. Si bien reconoce que el riesgo de introducir fiebre aftosa con carne con hueso es “insignificante”, advierte sobre un posible impacto en los convenios comerciales con países como Estados Unidos, Japón, Chile o la Unión Europea, que podrían reevaluar sus posturas ante este cambio de condiciones. “No es solo un tema sanitario, es estratégico y debe ser tratado con mayor profundidad”, remarcó.
Además, criticó una cláusula específica de la resolución que exige que la carne enviada sea madurada, sin ganglios y con pH inferior a 5,9, lo cual —según él— da a entender que la zona emisora está infectada: “Estamos transmitiendo un mensaje equivocado al mundo. Es una exigencia innecesaria y contraproducente para nuestra imagen sanitaria”.
El precio de la carne y el arraigo rural
La posible llegada de carne con hueso del norte a precios más bajos preocupa a los productores patagónicos, que podrían ver afectada su renta: “Esto puede provocar un abandono de los campos, sumado a problemas como la presencia de guanacos, zorros o perros asilvestrados”. Dillon propone pensar en soluciones de largo plazo, que incluyan incentivos económicos, infraestructura y políticas activas para mantener el arraigo territorial.
Desde el SENASA se sostiene que el ingreso de esta carne desincentivaría el contrabando. Dillon no lo niega, pero insiste en que el enfoque debe estar en la agregación de valor: “La Patagonia tiene una condición sanitaria que debe aprovechar. Argentina en algún momento será libre sin vacunación, y los productores deben prepararse desde ahora para agregar valor y mejorar su competitividad”.
¿El fin de la vacunación? No tan rápido
Ante la sospecha de que esta medida sea el primer paso hacia el levantamiento de la vacunación contra la fiebre aftosa en todo el país, Dillon fue claro: “Así no se hacen las cosas. Se necesita un programa integral de ganados y carnes, con un período de preparación de 4 a 5 años”. Subrayó la importancia de fortalecer el SENASA, capacitar a productores y veterinarios, mejorar controles y repensar sistemas de información y trazabilidad.
En particular, destacó el potencial de la identificación electrónica para optimizar procesos y mejorar la calidad del producto, aunque reconoció que su implementación requiere tiempo, inversión y acompañamiento a los pequeños productores.
“Argentina debe avanzar con consenso”
Dillon cerró la entrevista con una reflexión esperanzadora pero realista: “Deseo que este país logre ser un gran exportador de carnes de todo tipo, pero debemos tomarnos el tiempo para acordar estrategias, tiempos y formas de implementación. Con decisiones aisladas y reactivas no se construye futuro”. Y dejó en claro que lo macroeconómico no lo es todo: la confianza del mundo en nuestra sanidad animal se construye con transparencia, previsibilidad y trabajo conjunto.
