
(NOTI-RIO) La Cooperativa de Crédito local, hoy filial del Banco Credicoop, conmemoró su 50º aniversario con un emotivo acto de reinauguración de su edificio, un evento que congregó a los protagonistas de su historia: desde los pioneros que la fundaron hasta los socios y funcionarios que la impulsan en el presente. La jornada se convirtió en un espacio de encuentro y reflexión sobre el profundo impacto del cooperativismo en el desarrollo de la comunidad de Río Colorado.
El gerente actual de la filial, Darío Espíndola, abrió el encuentro con palabras sentidas que marcaron la atmósfera de la noche: “Es una alegría para mí volver a mi casa, volver a mi pueblo y a mi filial… Y qué mejor que esta oportunidad para manifestárselo en el 50 aniversario de nuestra cooperativa de crédito que tiene una muy rica historia”. Su emoción al regresar a sus raíces resonó en los presentes, anticipando un recorrido por medio siglo de esfuerzo colectivo.
Rogelio Menna, presidente de la Comisión de Asociados/as, tomó la palabra para desandar los orígenes de la institución. Con la autoridad de un cronista apasionado, transportó a la audiencia a los años 70, cuando un grupo de vecinos visionarios se unió para superar la falta de acceso al crédito. “Tenemos que recordar, por allá por el año 72, algunos vecinos se reunieron para generar una cooperativa de crédito. No fue una tarea fácil”, recordó Menna, destacando el respaldo inicial de gobiernos municipales y provinciales. Subrayó la filosofía fundacional: “La idea siempre fue el manejo del crédito en forma democrática, eficiente y federal”. Su reconocimiento a figuras clave como Enrique Angeletti y Ernesto Prieto, cuyos sueños sembraron la semilla de la actual filial, fue especialmente emotivo.
La voz de la experiencia se hizo presente con Ángel Salvador Calí, el único sobreviviente del grupo de fundadores. Sus palabras, cargadas de emoción, evocaron los sacrificios y la tenacidad de aquellos primeros años. “No voy a dormir recordando aquellas reuniones, aquellas personas con las que tanto compartimos, porque fue una tarea muy ardua”, confesó Calí, rememorando las reuniones informales y las gestiones iniciales sin un marco legal que los amparara. “Nos reuníamos casi todos los días. Éramos siete, ocho, diez personas que sentíamos que podíamos cambiar algo”, añadió, cerrando un círculo histórico que conecta el pasado con el presente renovado de la cooperativa.
Guillermo Mac Kenzie, Consejero Titular, ofreció una perspectiva del rol del cooperativismo en la construcción de comunidades fuertes. “Las comunidades se organizaban para tener sus servicios, porque las empresas no los brindaban. Y eso tenemos que tenerlo presente permanentemente”, afirmó, haciendo un llamado especial a las nuevas generaciones: “El dinero de cada pueblo debe volver al pueblo para que genere bienestar y riqueza en cada comunidad”. Mac Kenzie enfatizó que, a pesar de la digitalización, la cooperativa mantiene intacto el valor del vínculo humano con sus asociados.
Roberto Ali, Gerente Regional, resaltó la particularidad de la filial de Río Colorado, nacida de una necesidad concreta de sus habitantes. “Esta es la única filial que fue creada por los propios vecinos porque tenían una necesidad común”, subrayó. Con anécdotas cercanas, ilustró la importancia de la participación activa en la vida de la cooperativa, citando una frase inspiradora de un dirigente local: “Participar es vivir”. Ali reafirmó la vigencia de los principios cooperativos como pilares de un modelo de país inclusivo y productivo.
El intendente de Río Colorado, Duilio Minieri, puso en valor el rol comunitario de la institución: “Lo importante son estos 50 años de historia que marcan un presente… porque la ciudad la construimos en conjunto”. Destacó la colaboración constante entre el municipio y la cooperativa en proyectos que van más allá de lo económico, abarcando lo social, cultural y educativo. “La caja de crédito ha sido un puntal para el desarrollo local, y hoy ese legado sigue vivo”, concluyó, agradeciendo el compromiso del personal de la filial.
La reinauguración del edificio no fue solo una renovación estética, sino un símbolo tangible de la vitalidad y el compromiso de la Cooperativa de Crédito Río Colorado con su comunidad. Una estructura moderna que alberga medio siglo de historia y un futuro de trabajo conjunto, donde el espíritu cooperativista sigue siendo el motor de un desarrollo más justo y participativo.




















