Drogas en Río Colorado: preocupación por el aumento entre menores de edad

(NOTI-RIO) El avance del consumo problemático de sustancias entre jóvenes ha encendido todas las alarmas en Río Colorado. Profesionales, escuelas y familias ven con preocupación cómo la prevención llega tarde, los recursos son escasos y las políticas públicas aún no logran dar una respuesta sostenida. El CRAIA (Centro de Rehabilitación y Acompañamiento Integral de Adicciones) enfrenta una demanda creciente con un equipo mínimo. Mientras tanto, muchas historias de vida ya llevan una década marcada por el consumo.

En esta ciudad, que hasta hace poco parecía ajena a ciertas problemáticas urbanas, el consumo de drogas en adolescentes ha crecido de forma sostenida. Chicos de tan solo 12 o 13 años se inician en el alcohol, el tabaco y la marihuana en espacios sociales como fiestas escolares, reuniones en plazas o celebraciones locales. Lo que comienza como un “permiso social” muchas veces se convierte en la puerta de entrada a consumos mucho más complejos.

Además, la circulación de drogas sintéticas, antes concentrada en grandes urbes, hoy también es visible en la comarca. Incluso, según datos recabados por NOTI-RÍO, se han registrado situaciones extremas: recién nacidos con síntomas de abstinencia, lo que ha encendido alarmas en el ámbito sanitario. Las internaciones por sobredosis, por su parte, son cada vez más frecuentes en el hospital “José Cibanal”.

Uno de los fenómenos que más preocupa es el aumento del consumo en mujeres. Aunque tradicionalmente eran menos visibles en los tratamientos, hoy sus casos aumentan de forma sostenida. Sin embargo, el abordaje no puede ser el mismo: muchas consumen en entornos privados, marcados por situaciones de abuso físico, psicológico o violencia, lo que incrementa su vulnerabilidad.

Frente a este panorama, desde el CRAIA se impulsa una propuesta concreta: la creación de un espacio de día, donde las personas en tratamiento —especialmente jóvenes— puedan encontrar contención más allá de la terapia. La idea es brindar talleres de oficios, apoyo escolar, actividades deportivas y culturales que permitan reconstruir un proyecto de vida.

Oscar Torres, referente del CRAIA, no duda en describir el escenario como crítico. “Hoy estamos tratando jóvenes de 25 años que comenzaron a consumir a los 13. Cuando llegan al dispositivo, ya pasaron por diez años de consumo. Llegamos tarde. Siempre llegamos tarde”, afirma con dureza.

Actualmente, el CRAIA atiende entre 30 y 35 personas, de las cuales unas 16 mantienen un seguimiento activo cada semana. El perfil más común es el de jóvenes de entre 20 y 36 años, atrapados en el policonsumo: una práctica que combina sustancias como alcohol, marihuana, cocaína y drogas sintéticas. Esta combinación, por sus efectos contradictorios, incrementa el riesgo de descompensación y sobredosis.

“Ya no se trata solo de los fines de semana. Las emergencias pueden ocurrir cualquier día. La mezcla de alcohol, cocaína y energizantes como el speed genera un impacto brutal en el cerebro. Y muchas veces, no se resiste”, advierte Torres.

A nivel operativo, el CRAIA funciona con solo tres profesionales, que deben dividir su tiempo entre tareas terapéuticas y preventivas. “Tenemos más pacientes en tratamiento que localidades más grandes, como Allen. Eso habla del nivel de consumo que hay en Río Colorado”, agrega.

Las causas del consumo, aclara, son múltiples: genéticas, sociales, culturales, familiares. Pero la gran deuda es la prevención real. “Estamos sabiendo lo que pasa diez años después. La sociedad no habla, no pregunta, no anticipa. Solo actúa cuando todo estalla”, lamenta.

Desde el dispositivo se impulsan talleres en escuelas, sindicatos, organizaciones sociales y barrios. También se ofrecen charlas a docentes y familias. Pero la participación sigue siendo baja. “La gente no va. Hasta que no tiene un caso cercano, no se acerca. Y cuando lo hace, es tarde”, advierte.

Torres insiste en que la prevención debe comenzar en la infancia, desde los 6 o 7 años. “No alcanza con que hablemos nosotros. Padres, docentes, preceptores deben animarse a hablar del consumo. No podemos seguir callando”, subraya.

El proyecto del espacio de día aparece como una estrategia posible para evitar que los jóvenes recaigan. “El que está en consumo no piensa en el año que viene. Apenas puede pensar en mañana. Nosotros tenemos que ayudarlo a ver que hay un futuro posible”, afirma Oscar.

La situación de Río Colorado no es única, pero en una ciudad pequeña, cada caso tiene rostro conocido. Cada historia de consumo es un vecino, un amigo, un hijo. Y muchas de esas historias podrían haberse escrito de otra manera.

El consumo avanza porque hay disponibilidad, porque se minimiza, porque no se habla. Pero se puede prevenir. Y eso empieza en casa, en la escuela, en la comunidad. El CRAIA está para ayudar, pero no puede solo”, concluye Torres.

El mensaje es claro: hablar salva. Prevenir es llegar a tiempo. Río Colorado necesita reaccionar antes de que más vidas queden atrapadas en el silencio.

EDADES DE INICIO Y PERFIL DE CONSUMIDORES

  • Edad de inicio del consumo: entre 12 y 13 años
  • Rango más atendido: entre 20 y 36 años
  • Tiempo de consumo acumulado: de 10 a 13 años
  • Edad más temprana con internaciones: desde los 20 años
  • Casos activos semanales en el CRAIA: entre 16 y 17

SUSTANCIAS MÁS CONSUMIDAS EN RÍO COLORADO

  • Cocaína: principal motivo de tratamiento
  • Alcohol: muy presente en jóvenes y adultos
  • Marihuana: puerta de entrada habitual
  • Tabaco: el inicio más común
  • Drogas sintéticas: en alza y difíciles de detectar
  • Energizantes (speed): combinados con alcohol, de alto riesgo

MODOS DE CONSUMO Y FACTORES DE RIESGO

  • Policonsumo: combinación de alcohol, cocaína y marihuana
  • Internaciones por sobredosis: aumento sostenido en el hospital local
  • Fechas críticas: Día del Estudiante, UPD, celebraciones juveniles y eventos de fin de semana
  • Consumo femenino: en aumento, más oculto y vinculado a situaciones de vulnerabilidad

CAPACIDAD DEL CRAIA Y ACCIONES

  • Personas en tratamiento: entre 30 y 35
  • Equipo profesional: 3 personas
  • Horarios de atención: mañana y tarde
  • Acciones actuales: terapias individuales y grupales, talleres preventivos, coordinación con Salud Mental
  • Necesidades urgentes: espacio de día, más recursos humanos, enfoque de género y políticas públicas sostenidas

¿CÓMO RECONOCER UN CONSUMO PROBLEMÁTICO?

“No todos los consumos son problemáticos. Reconocerlos ayuda a acompañar mejor.”
Este es el eje de una campaña impulsada por el Ministerio de Salud de Río Negro junto a la organización Intercambios, que promueve una mirada preventiva, empática y sin estigmas.
A través del escaneo de un código QR, se accede a material útil sobre consumos problemáticos, formas de abordaje, redes de asistencia y recursos dirigidos a familias, docentes y referentes comunitarios.
Entender el problema es el primer paso para prevenirlo.

Propuestas para sembrar esperanza: Un abordaje comunitario integral

Con la urgencia de quien ve cómo el futuro de su comunidad se desdibuja, Oscar Torres propone una estrategia integral que involucre a todos los actores sociales:

El hogar como primer escudo: Fomentar la comunicación abierta y honesta sobre drogas desde edades tempranas (6-7 años). Padres informados y presentes son la primera línea de defensa. El CRAIA ofrece recursos gratuitos para facilitar estas conversaciones cruciales.


La escuela como semillero de prevención: Implementar programas educativos continuos y obligatorios sobre prevención de adicciones, integrados al currículo escolar y con docentes capacitados para abordar el tema con sensibilidad y conocimiento.


Un espacio para construir futuro: Crear un centro de día donde los jóvenes encuentren alternativas saludables al ocio ligado al consumo: talleres de oficios, apoyo escolar, actividades deportivas y culturales que les permitan construir un proyecto de vida más allá de la inmediatez de la droga.


Fortalecer el brazo de ayuda: Dotar al CRAIA de mayores recursos humanos y económicos para ampliar su capacidad de atención y fortalecer los programas de prevención. La articulación con el área de Salud Mental del hospital es fundamental, pero se necesitan dispositivos de internación adecuados en la provincia para los casos que lo requieran.


Romper el silencio que aprisiona: Desmitificar las drogas, hablar abiertamente sobre el problema y fomentar la búsqueda de ayuda temprana. El tabú y la minimización son los peores aliados en esta batalla.

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