
(NOTI-RIO) El presidente saliente de la Unión Cívica Radical local apuntó a la conducción provincial por falta de apoyo, dejó fuertes cuestionamientos a sectores internos que se alejaron del comité, y advirtió sobre el rumbo del partido: “No se puede ser radical con vergüenza”
José Luis Cheuquepan dejó la presidencia del Comité local de la UCR en Río Colorado y, antes de cerrar su ciclo, mantuvo una charla con Noti-Río en la que repasó su gestión, denunció la falta de respaldo político desde el comité provincial y dejó definiciones dirigidas a la interna radical. En su mensaje no hubo rodeos: habló de indiferencia, errores propios, y del desorden partidario que —según él— permitió que militantes terminen “repartiendo boletas ajenas”.
“No me voy. Voy a seguir en el comité. Pero algunos eligieron el camino más fácil: en lugar de discutir ideas, se fueron a trabajar para Juntos Somos Río Negro”, dijo Cheuquepan, al referirse a sectores internos que rompieron con la conducción local sin dar un debate orgánico.
“Indiferencia total” y ruptura con la conducción provincial
Uno de los ejes de mayor tensión durante su gestión fue la nula relación con el aparato provincial. Cheuquepan lo expresó de forma tajante: “Con el comité provincial, cero. Nunca hubo contacto. Ni político, ni económico. Nada”.
Contó que la única instancia en la que tuvo presencia institucional fue de manera accidental. “Llevé a Valerio Lertora a recibir su diploma como convencional. Yo asumía mi segundo mandato como presidente del comité y ni siquiera estaba invitado. Como me vieron ahí, me entregaron el diploma a mí también”.
A eso sumó un dato que, según sus palabras, “no es menor”: “Presentamos entre 25 y 30 fichas de afiliación en cuatro años. Ninguna fue procesada. Y ahora, justo al final, me avisan que están empezando a ingresar. ¿Casualidad?”.
El conflicto por la Carta Orgánica y la resistencia al verticalismo
Cheuquepan identificó un momento de quiebre con el partido a nivel provincial: la última convención radical, donde se intentó reformar la Carta Orgánica. “Querían que desde la provincia se definieran presidentes de comité y candidatos a intendente en cada localidad. Nos opusimos. No íbamos a entregar el partido a gerentes provinciales”, expresó.
Esa postura derivó en un realineamiento con otros comités que rechazaron el esquema verticalista. “Defendimos el derecho de los afiliados a elegir. Eso es el radicalismo. No puede haber conducción por imposición”, sostuvo.
Campaña austera, banca conservada y autocrítica
En materia electoral, subrayó que la UCR local logró mantener representación en el Concejo Deliberante con recursos acotados. “Se gastaron 823 mil pesos. Fue una campaña austera, pero logramos mantener la banca. No se regaló nada”.
Reconoció también errores propios en la gestión política: “Mi falta de cintura fue un problema. Algunos afiliados no compartieron mi manera de conducir y se alejaron. Me hago cargo de lo que no funcionó”.
Cuestionamientos a la militancia cruzada
Uno de los pasajes más críticos de la charla tuvo como blanco a los dirigentes que se alejaron sin debatir en el espacio partidario. “Hay una concejal que fue votada porque la UCR fue clara. Pero otros eligieron otro camino. Se fueron con Juntos Somos Río Negro. No lo digo como chicana. Hay documentos”.
En ese sentido, apuntó: “Si un radical reparte boletas de otro partido y después dice bajito ‘yo soy radical’, eso no es un mensaje claro ni para el afiliado ni para el electorado. No se puede ser radical con vergüenza”.
Mensaje final y advertencia
Antes de cerrar, Cheuquepan dejó una definición política de fondo: “Quisiera que la UCR retome su doctrina, que esté al servicio del vecino y no de otros partidos. Buscar representantes propios no es fácil, pero es necesario”.
Y agradeció a este medio: “Gracias por haberme dado siempre espacio para salir al aire. Esto no es un adiós. Será hasta cualquier momento”.

