La formación docente con más títulos, pero sin rumbo claro

(NOTI-RIO) Mientras la cantidad de egresados de institutos de formación docente crece año a año, la matrícula escolar permanece casi inalterada. Especialistas advierten sobre un sistema desarticulado y desigual que no responde a las necesidades reales del aula.

Durante la última década, la Argentina experimentó una expansión significativa en la cantidad de egresados de los institutos de formación docente. A nivel nacional, el número creció un 54 por ciento entre 2015 y 2024, un fenómeno que se replica con fuerza en provincias como Río Negro, donde los egresos se duplicaron (+101%) y la matrícula aumentó un 50 por ciento en el mismo período. Sin embargo, esta tendencia contrasta con una realidad ineludible: la matrícula en los niveles inicial, primario y secundario apenas se ha movido, con un crecimiento del uno por ciento a nivel país y apenas un cuatro por ciento en Río Negro. Esta desconexión entre la oferta formadora y la demanda real en las aulas plantea un escenario complejo para la planificación educativa.

Un sistema en expansión, pero sin brújula

Actualmente, funcionan en el país 1.492 institutos de formación docente. De ellos, el 64 por ciento son de gestión estatal, pero concentran el 81 por ciento de la matrícula, lo que refuerza el rol protagónico de lo público en la formación de maestros y profesores.

Pese a esa expansión, los desafíos persisten. La mayoría de las provincias muestran signos de desarticulación entre el crecimiento de los egresados y las necesidades reales del sistema. En muchos casos, se forman docentes para áreas ya saturadas, mientras faltan profesionales en materias clave como Matemática, Ciencias Naturales e Idiomas.

Río Negro: más docentes, misma demanda

Río Negro es una de las provincias con mayor crecimiento en la matrícula de formación docente. A pesar de haber reducido levemente la cantidad de institutos (-8%), logró una suba del 50 por ciento en el número de estudiantes entre 2015 y 2024, y duplicó la cantidad de egresados en ese lapso.

Además, el 96 por ciento de los estudiantes rionegrinos cursan en instituciones estatales, lo que posiciona a la provincia entre las que más dependen del sector público. Sin embargo, la matrícula escolar básica apenas se incrementó un cuatro por ciento, lo que revela una posible sobreproducción de docentes en relación con la demanda efectiva.

La Pampa: señales de alarma

La contracara se encuentra en La Pampa, donde la matrícula de los institutos cayó un 23 por ciento, y también se redujo el número de instituciones formadoras. Si bien los egresos aumentaron un 11 por ciento, el descenso general de estudiantes sugiere un desinterés creciente por la carrera docente o mayores dificultades para completar la formación.

En esta provincia, solo el 72 por ciento del alumnado cursa en institutos estatales, por debajo del promedio nacional. Las causas de esta retracción son múltiples y van desde cambios en la oferta académica hasta dificultades socioeconómicas para sostener los estudios.

Más datos, mejores políticas

Uno de los principales problemas que destaca el informe del Observatorio Argentinos por la Educación es la falta de datos desagregados por carrera y por cohorte. No se conoce con precisión cuántos estudiantes ingresan, cuántos abandonan y cuántos egresan en cada especialidad y territorio. Esta ausencia impide evaluar adecuadamente la eficiencia del sistema y diseñar políticas específicas.

Romina De Luca, investigadora del CONICET y una de las autoras del informe, señala que “publicar esta información es indispensable para fortalecer la terminalidad y planificar con inteligencia y equidad”.

La formación docente en Argentina sigue siendo, en palabras del especialista Emilio Tenti Fanfani, “una de las áreas más rezagadas del sistema educativo, fuera de toda discusión profunda sobre sus estructuras, procesos y resultados”.

Una formación que no responde al aula

Bruno Videla, docente de secundaria, alerta sobre un fenómeno persistente: “Faltan profesores en áreas troncales como Exactas, pero sobran en Sociales. Esto dificulta cubrir vacantes clave, en especial en las regiones más alejadas”.

El sistema, afirman los expertos, produce más docentes de los que realmente puede absorber, sin ajustar su oferta a las necesidades concretas del aula. Por eso, proponen una reorganización que incluya criterios regionales, disciplinares y de calidad.

Hoy, el 14 por ciento de los estudiantes de formación docente egresan cada año. Pero en provincias como Chaco, ese porcentaje llega al 30, mientras que en Tierra del Fuego o Santa Fe cae por debajo del 10. Sin un seguimiento riguroso, el sistema se vuelve ineficiente, especialmente para quienes no logran concluir sus estudios.

Un desafío urgente

La brecha entre la cantidad de docentes formados y los que realmente necesita el país es una de las grandes contradicciones de la última década. La solución, coinciden los expertos, no es formar menos, sino formar mejor y con criterios estratégicos. Para ello, se necesita información clara, planificación territorial y políticas que reconozcan la diversidad de realidades que conviven en la Argentina.

En definitiva, más allá de los números, la pregunta clave sigue abierta: ¿estamos formando a los docentes que necesita la escuela del futuro?

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