Río Colorado: semillas que unen a la comunidad

Este martes, el Macrotúnel de Río Colorado se llenó de vida, aromas y colores. Bajo un sol amable, vecinos y vecinas participaron de un taller de semillas que combinó teoría, práctica y un esperado intercambio comunitario. La actividad, impulsada por el área de Desarrollo Social del Municipio, convocó a decenas de personas con un mismo deseo: aprender, compartir y llevarse a casa nuevas variedades para sus huertas.

El valor de una semilla

La jornada comenzó con la guía de Juana Almazán, quien invitó a reflexionar sobre el verdadero significado de sembrar:

“Hablar de una semilla es hablar de un principio de vida, no solamente de una planta”, expresó.

Con esa idea como eje, Almazán destacó la importancia de recuperar y multiplicar la diversidad de especies: hortalizas, hierbas medicinales y flores que no solo enriquecen la huerta, sino también la mesa familiar y la salud comunitaria.

Manos en la tierra, historias en movimiento

Tras la charla inicial, llegó el momento de la práctica. Los asistentes, con las manos en la tierra, transformaron la teoría en experiencia. El instante más emotivo fue el intercambio de semillas: pequeños sobres que cambiaban de dueño, acompañados de anécdotas, consejos y recuerdos. Cada variedad llevaba consigo una historia, y el gesto de compartir se convirtió en un símbolo de biodiversidad y cooperación.

Más que un taller, un encuentro

Para Ayelén Albariño, responsable del área social municipal, la actividad tuvo un valor que fue más allá de lo técnico:

“Fue un encuentro muy lindo, donde además de semillas se compartieron experiencias”.

La huerta se volvió la excusa perfecta para fortalecer vínculos entre vecinos y abrir un espacio de diálogo intergeneracional, donde lo aprendido circula de boca en boca y de mano en mano.

Lo que viene: de semillas a plantines

El entusiasmo fue tal que ya se proyecta un nuevo encuentro, esta vez dedicado al intercambio de plantines. “Ahora que los días están lindos, se puede trabajar con plantines y conocer nuevas variedades, siempre teniendo en cuenta también las fases lunares”, adelantó Almazán.

Hacia la soberanía alimentaria

Más allá de cada jornada, la propuesta busca que las familias desarrollen sus propias huertas agroecológicas y fortalezcan la soberanía alimentaria local. En cada semilla compartida, en cada plantín cuidado, se gesta un futuro más diverso, sano y comunitario.

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