
Entre Choele Choel y Río Colorado, en el norte rionegrino, se levanta el campo de cría de Cabaña Rodeo Pampa, un establecimiento donde tres generaciones comparten la misma pasión: criar con método, cuidar el pasto y mejorar en cada detalle. Desde Américo, el patriarca, hasta sus nietos Maite y Emiliano, la tradición ganadera nunca se interrumpió. Rodeo Pampa es, hoy, la síntesis de esa continuidad: una empresa familiar que evolucionó sin perder su raíz.
De las ovejas al Angus en el desierto patagónico
“Arrancamos con ovejas, pero los pumas nos comían toda la producción”, recuerda Adelmo Giretti, de 85 años, mientras repasa los comienzos del campo. Ese problema fue el punto de inflexión que los llevó a cambiar de rumbo. “Muchos nos decían ‘se te van a morir de hambre las vacas’, pero se aclimataron y anduvieron bien.”
Así nació la historia bovina de Rodeo Pampa, que tomó forma en 1945, cuando su padre incorporó las primeras vaquillonas Hereford.
En los años ’90, Ariel, uno de los hijos de Adelmo, decidió sumar Angus. “Vimos que era mejor para la zona: más caminador, más rústico y con menos cáncer de ojo”, recuerda. En aquel tiempo, el Angus era casi desconocido en la Patagonia. “Fuimos pioneros, cuando nadie lo hacía”, cuenta con orgullo.
Hoy, el rodeo está compuesto en un 80% por Angus, aunque mantienen una pequeña población de Hereford, la raza que dio nombre a la cabaña.
Una familia, una forma de vida
“Mi papá tiene 85 años y sigue viniendo al campo todos los días”, relata Ariel. Esa presencia constante, junto con el trabajo de sus hijos, refleja el espíritu de una familia que vive la ganadería como una forma de vida. “Esto no es común. La continuidad familiar no se da sola: hay que estar encima y te tiene que gustar”, dice.
En ese ambiente crecieron Maite y Emiliano, quienes hoy representan el relevo generacional. “Como nueva generación, tratamos de capacitarnos y de implementar cosas nuevas. Este año sumamos ecógrafo, caravanas electrónicas y nuevos protocolos de inseminación”, explica Maite.
Su hermano Emiliano, detallista y apasionado por los números, resume la filosofía del campo: “El objetivo es mantener la vaca bien, aliviarla en la sequía y cuidar el campo. Todo está conectado.”
Maite Giretti: juventud, técnica y liderazgo femenino
A sus 24 años, Maite Giretti es veterinaria, productora y presidenta del Ateneo Angus Patagónico, un rol que marca su compromiso con la ganadería regional. “No se ve mucho que haya mujeres trabajando en los campos, pero acá soy una más. Gracias a Dios me dan lugar”, comenta.
Su liderazgo combina formación técnica y sensibilidad rural. “Para nosotros el animal es todo. Hay que respetarlo y cuidarlo”, asegura.
Maite representa la nueva etapa de Rodeo Pampa: una empresa moderna, con genética de punta, conectividad, energía propia y visión exportadora, pero fiel a su esencia.
Del desierto al futuro
Lo que comenzó entre ovejas y faroles a vela, hoy es un establecimiento modelo de la ganadería patagónica. Sin embargo, el espíritu se mantiene intacto. “Nosotros vivimos acá, en la casa del campo, el 99% del tiempo”, dice Ariel. “Antes no había luz ni caminos. Hoy tenemos todo, pero seguimos igual: atentos, comprometidos. Porque si hacés las cosas bien, el campo te devuelve.”

