Desconectar para aprender: el Instituto Gustavo M. Zuviría lidera el regreso a las aulas sin celulares en Río Colorado

(NOTI-RIO) En un movimiento alineado con tendencias globales, la institución implementó un sistema de restricción de dispositivos mediante el consenso con padres y alumnos. Es el primer colegio de la localidad en adoptar esta medida por decisión institucional propia.

En medio de un debate creciente sobre el impacto de la tecnología en el aprendizaje, el Instituto Gustavo M. Zuviría de Río Colorado ha decidido dar un paso firme hacia la recuperación de la atención en el aula.

A partir de este ciclo lectivo, la institución puso en marcha un sistema de regulación de dispositivos móviles que ya muestra resultados sorprendentes: una mejora en la convivencia y una resistencia nula por parte de los estudiantes.

La medida no nació de un decreto, sino de un diagnóstico institucional. Según explicó el director del nivel secundario, Carlos Pérez, el proyecto comenzó a gestarse el año pasado durante jornadas docentes y encuentros con las familias.

Mediante encuestas digitales y consultas presenciales, la comunidad educativa dio un aval masivo a la necesidad de retirar el dispositivo del entorno inmediato del alumno durante las horas de clase.

El método elegido destaca por su transparencia. Al ingresar al salón, cada estudiante deposita su teléfono en un contenedor dividido (similar a los antiguos organizadores de CD) que permanece a la vista de todos, sobre el escritorio del docente. Al finalizar la hora, los equipos son restituidos.

“Hay un montón de ejemplos de muchos países que lo están implementando y que están viendo, respaldados por estudios científicos, la posibilidad de mejorar el rendimiento de los estudiantes y la concentración”, señaló Carlos Pérez. El directivo destacó que el objetivo es generar un hábito de desconexión: “A la escuela venimos a estudiar, así que buscamos que puedan estar presentes en esa actividad”.

A diferencia de otros intentos de prohibición, el instituto apostó al diálogo. “La respuesta de los estudiantes nos sorprendió. Pensamos que íbamos a tener un poco más de resistencia, pero no. Ellos lo están tomando muy bien. De hecho, lo hacen y no hay quejas”, afirmó López, quien vincula este éxito al hecho de que la regla es igual para todos, eliminando los conflictos individuales entre docentes y alumnos.

El contexto: una tendencia que crece

La decisión del instituto local se inscribe en un contexto mayor. En Argentina, provincias como Buenos Aires y Santa Fe o La Pampa, han comenzado a debatir o implementar normativas similares para combatir la dispersión digital. Sin embargo, el secundario de Río Colorado, se posiciona como pionero al hacerlo por decisión institucional propia, adelantándose a posibles políticas de Estado y priorizando el “encuentro pedagógico”.

No obstante, la flexibilidad sigue presente. El celular no está “desterrado”, sino regulado: “Si es necesario para usarlo como un recurso tecnológico por parte de alguna propuesta didáctica específica, se puede utilizar”, aclaró el director.

Realidad institucional: matrícula a tope y desafíos económicos

El éxito pedagógico del Instituto Zuviría se traduce en sus números, aunque el marco económico nacional impone desafíos. Actualmente, la institución se encuentra con su matrícula al límite y cuenta con una extensa lista de espera de jóvenes que buscan ingresar.

Sin embargo, el modelo de gestión enfrenta la complejidad de la crisis actual. Al ser una institución de gestión privada que se sostiene mediante aportes voluntarios de las familias y no con cuotas obligatorias, la administración financiera requiere un esfuerzo constante.

“Es complejo. Observamos que cuesta colaborar con las escuelas… trabajamos y tratamos de buscarle la forma”, reconoció Pérez. A pesar de esto, el balance del equipo directivo es positivo, especialmente tras haber asimilado en solo un año los cambios estructurales de la Escuela Secundaria de Río Negro (ESRN), manteniendo la esencia de su ideario educativo.

La institución transita actualmente el segundo año de implementación de la Escuela Secundaria de Río Negro (ESRN), un modelo que busca transformar la dinámica del aula mediante el trabajo por áreas y nuevos criterios de evaluación.

A pesar de que las reformas educativas suelen requerir largos procesos de transición, el equipo docente del Zuviría logró asimilar los cambios manteniendo la esencia de su propuesta educativa.

“El balance en sí es positivo. Generalmente cuando se hacen reformas en educación se da mucho tiempo. Nosotros en un año pudimos implementar bastante bien lo que sería el ESRN con nuestras particularidades, lo cual nos permite seguir trabajando también dentro de nuestro ideario y la institución que somos”. Señaló Pérez

El legado vigente del Padre Iván

La figura del Padre Iván Besich, fundador de la comunidad educativa, sigue siendo el cimiento sobre el cual se toman estas decisiones. En un momento de transformaciones sociales y tecnológicas, su visión de una escuela abierta a la instrucción de todos los jóvenes permanece intacta.“Estamos reconociendo la figura de Iván porque es el creador de todo esto. Su futuro y su inteligencia para ir viendo por dónde había que ir… seguramente Dios le daba ese mensaje”, reflexionó Carlos Pérez. Para el equipo docente, mantener la calidad educativa y el orden institucional es el mejor homenaje diario a quien soñó esta

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