
(NOTI-RIO) Este fin de semana, el fútbol argentino vivió una de sus jornadas más paradójicas. Mientras las pelotas permanecieron guardadas en los depósitos por un paro total de actividades -utilizado como escudo político ante el avance judicial sobre Viamonte-, en el corazón de Córdoba el ruido fue ensordecedor.
Más de 3.000 dirigentes del interior se congregaron en el estadio de Instituto para blindar la gestión de Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, en un encuentro que mezcló anuncios deportivos históricos con una fuerte retórica de resistencia.
La noticia que mayor impacto genera en nuestras ligas de la Patagonia es la oficialización del Torneo Argentino del Interior.
No es solo un cambio de nombre; es una reestructuración profunda que busca recuperar la mística de los antiguos Argentino B y Federal B, brindando una competencia estable de ocho meses.
El nuevo formato:
- Inicio: Abril de 2027 (se extenderá hasta noviembre).
- Composición: Un mínimo de 64 clubes divididos en 8 regiones (8 equipos por zona).
- Clasificación: 16 equipos llegarán por mérito deportivo desde el Regional Federal Amateur 2026. El resto será designado por el Consejo Federal bajo el concepto de “mérito institucional” (infraestructura, historia y saneamiento económico).
- Estatus Semiprofesional: La gran novedad para los clubes locales es que deberán contar con al menos cuatro contratos profesionales. Tapia anunció que, al igual que ocurrió con el fútbol femenino, la AFA brindará asistencia económica para cubrir estos vínculos.
- Impacto Regional: Para la Patagonia, esto significa plazas fijas y previsibilidad. Ligas como la Confluencia, Neuquén y las ligas de Chubut y Santa Cruz tendrán un horizonte de competencia más extenso que el actual “torneo relámpago” del Regional.
El dato para el Federal A: A partir de 2027, la categoría aumentará sus descensos a 6 equipos, agilizando la rotación con la nueva divisional.
El fútbol como escudo: La parálisis y el frente judicial
El “parate” de este fin de semana no fue casual. Fue una respuesta política coordinada tras la citación a indagatoria de Tapia y Toviggino por parte del juez Diego Amarante.
La justicia penal económica investiga una presunta apropiación indebida de retenciones impositivas por un monto que supera los $19.300 millones.
Originalmente prevista para estos días, la indagatoria de Tapia se postergó para el 12 de marzo tras un cambio de abogado.
Sin embargo, el mensaje de la dirigencia fue claro: si tocan a la cabeza, se detiene el espectáculo. El apoyo en Córdoba funcionó como un plebiscito de poder en medio de la guerra abierta con el Gobierno Nacional por las SAD y la intervención de la IGJ.
Para entender el clima de “Estado paralelo” que rodea a la AFA, hay que mirar hacia Venezuela. En un episodio que parece sacado de un thriller político,
Tapia logró lo que la Cancillería argentina no pudo: la liberación del gendarme Nahuel Gallo, quien estaba retenido en Caracas tras un vuelo privado con directivos de la AFA.
La imagen de Tapia gestionando directamente con el gobierno de Delcy Rodríguez para traer al gendarme de regreso al país fue presentada en los pasillos de Córdoba como una “humillación” al gobierno central.
Para sus seguidores, fue la prueba definitiva de su peso internacional; para sus críticos, una muestra de cómo la AFA opera con códigos propios, ajenos a la diplomacia oficial.
El encuentro en el Sandrín de Córdoba dejó dos realidades paralelas.
Por un lado, la esperanza de los clubes de nuestra región de tener un torneo más justo y profesional en 2027.
Por el otro, una conducción nacional que utiliza su capilaridad en el interior para resistir un cerco judicial que, cada vez más, amenaza con cerrar su lazo sobre la calle Viamonte.