Río Negro a punto de quedarse con las rutas 22 y 151: el Gobierno nacional firmaría el decreto en horas

(NOTI-RIO) El gobernador Weretilneck confirmó que la Nación transferirá la operación y el mantenimiento de los corredores viales más críticos de la provincia. El esquema prevé peajes y participación privada para financiar las obras pendientes.

El gobernador Alberto Weretilneck anunció este miércoles que el Gobierno nacional está a punto de firmar un decreto que transferirá a las provincias la operación y el mantenimiento de rutas nacionales.

Para Río Negro, la medida alcanzaría tramos de las rutas 22 y 151, dos de los corredores más transitados y más deteriorados del Alto Valle.

“Probablemente hoy o mañana conozcamos un decreto nacional donde se tome la decisión de transferir las rutas a las provincias”, adelantó el mandatario tras su reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli.

Un reclamo que viene de lejos

La demanda de Río Negro no es nueva. En 2024, los gobernadores de Río Negro y Neuquén ya habían solicitado formalmente a Vialidad Nacional la transferencia de responsabilidades de mantenimiento y operación de estas rutas, motivados por la necesidad de mejorar la seguridad y la conectividad vial.

Los números de la tragedia vial hablan por sí solos: más de 20 personas pierden la vida año a año en la ruta nacional 22 en el tramo que ocupa Río Negro.

Weretilneck no le escapa a la historia. “No es de ahora, no hubo solución con Milei, tampoco con Alberto Fernández, Macri ni Cristina Fernández. Todos son responsables del estado de la ruta hoy”, planteó el gobernador.

Las rutas, en manos provinciales pero sin cambio de jurisdicción

Un punto clave del esquema que se negocia es que la medida no implica un cambio de jurisdicción: las trazas seguirían siendo nacionales, pero las provincias asumirían la gestión.

Es decir, Río Negro se haría cargo de operar y mantener los corredores, con libertad para estructurar sus propios mecanismos de financiamiento.

El mandatario confirmó que equipos técnicos, legales e ingenieros de Vialidad Rionegrina y del ámbito nacional ya trabajan en los detalles. “El decreto define la decisión nacional y a partir de ahí hay una serie de negociaciones y acuerdos que hay que trabajar entre los técnicos”, explicó

Peajes en el horizonte, con condiciones

Para financiar las obras, el gobierno provincial evalúa distintas alternativas. “Tiene que ser financiamiento internacional, puede ser un sistema de peajes, pero sería aventurado definirlo hoy”, señaló Weretilneck, quien también dejó abierta la posibilidad de créditos de organismos multilaterales condicionados al avance de los acuerdos.

Desde Obras Públicas, sin embargo, ya advierten que el camino no es sencillo. El deterioro de la ruta 151 y el colapso de la 22 en distintos tramos abren la puerta a un esquema con participación privada, pero desde el área provincial señalan que antes deben resolverse problemas estructurales.

Además, la provincia puso una condición política clara sobre la ingeniería de las obras: Río Negro no aceptará cruces elevados en la ruta 22 en Roca y Cipolletti, como los construidos en Ingeniero Huergo, que generaron fuertes cuestionamientos.

El contexto nacional: un reordenamiento del mapa vial

La iniciativa rionegrina se enmarca en una estrategia más amplia del Gobierno de Javier Milei. La Casa Rosada avanza en un plan para transferir corredores viales a las provincias que tengan incentivos económicos directos sobre una ruta, como las vinculadas a Vaca Muerta o nodos agroexportadores, con el objetivo de que sean ellas quienes capturen el repago vía peaje.

La vecina Neuquén ya lleva ventaja: el gobernador Rolando Figueroa anunció la firma de la transferencia de tramos de las rutas 22 y 242 con el ministro Santilli, con la intención de instalar peajes y pesaje de camiones.

Una apuesta con riesgos

Weretilneck lo definió con claridad: “Hay una decisión nacional de transferir las rutas, la decisión nuestra es aceptar el desafío.”

Pero el desafío es enorme. Las rutas 22 y 151 acumulan décadas de abandono, obras inconclusas y un tránsito creciente vinculado a la actividad petrolera y frutícola. La pregunta que queda abierta y que los rionegrinos ya empiezan a hacerse, es quién pagará la cuenta: el Estado provincial, el sector privado o los usuarios a través de los peajes.

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