
(NOTI-RIO) Mauricio Laburdette, preparador argentino con pasaje por Bolivia, Venezuela y Honduras, desarrolló un modelo propio que reemplaza la repetición mecánica por la inteligencia táctica.
Una metodología que ya genera resultados concretos y que podría encontrar terreno fértil en el fútbol local.
En un deporte donde la diferencia suele medirse en centímetros y décimas de segundo, un entrenador argentino plantea que la verdadera brecha competitiva se juega en otro lugar: en la cabeza del jugador. Mauricio Laburdette llegó con una propuesta que sacude los cimientos del entrenamiento tradicional y que podría tener mucho para decirle al fútbol de nuestra ciudad.
Su sistema, bautizado como Modelo Cognitivo Competitivo, parte de una premisa que parece simple pero tiene enormes implicancias prácticas: no alcanza con que un jugador ejecute bien, lo que importa es que decida bien, en el momento exacto y bajo presión. “La verdadera ventaja competitiva es la lucidez para decidir bien bajo presión”, sintetiza Laburdette.
“Correr, corren todos. Decidir bien cuando no hay tiempo ni espacio es lo que separa a los mejores.”
¿En qué consiste el modelo?
La propuesta de Laburdette rompe con la lógica del entrenamiento repetitivo clásico. En lugar de automatizar gestos, busca exponer al futbolista a situaciones variables donde el problema se repite, pero nunca de la misma manera.
El objetivo no es que el jugador reaccione por instinto, sino que construya una respuesta adaptada a cada contexto. “Hacer que el jugador repita sin repetir”, define su autor.
El modelo trabaja sobre tres dimensiones que el entrenador considera inseparables: el factor espacial, cómo el jugador lee el terreno, el temporal, cuándo actuar y el corporal, cómo posicionarse para ejecutar.
La combinación de estas tres variables es lo que genera, según Laburdette, jugadores capaces de resolver situaciones de alta incertidumbre.
Los tres pilares del rendimiento
Identidad
Claridad colectiva para interpretar cada fase del partido
Intensidad cognitiva
Percibir, anticipar y decidir de manera constante
Fortaleza emocional
Sostener decisiones bajo presión y en contextos adversos
Resultados que respaldan la teoría
El recorrido de Laburdette no es solo teórico. Su metodología fue aplicada en Argentina, Bolivia, Paraguay, Venezuela y Honduras, con resultados concretos.
El más reciente: la obtención del Torneo Clasificatorio a la Copa Simón Bolívar 2026 al frente de Deportivo San Martín, en Bolivia. En Honduras, su trabajo en el Club Honduras Progreso dejó una huella visible en el rendimiento del equipo y en la calidad de toma de decisiones de sus jugadores.
“En el fútbol moderno, si el jugador no aprende a resolver bajo presión, la táctica se vuelve solo un dibujo.”
¿Qué podría sumar a Río Colorado?
El fútbol de Río Colorado, como el de tantas ciudades del interior, convive con recursos limitados, calendarios exigentes y una necesidad permanente de desarrollar jugadores competitivos. Precisamente ahí es donde un enfoque como el de Laburdette puede marcar una diferencia real: no requiere infraestructura costosa ni tecnología de punta. Requiere entrenadores dispuestos a cambiar la manera de mirar el juego.
Incorporar esta metodología en clubes locales podría significar un salto cualitativo en la formación de jugadores más inteligentes y adaptables, capaces de rendir en contextos de alta exigencia. También implica una oportunidad para que cuerpos técnicos de la zona accedan a herramientas de entrenamiento modernas, que hoy suelen quedar reservadas para el fútbol profesional de grandes centros urbanos.
El modelo no promete campeones por decreto. Sí propone algo más duradero: jugadores que piensan, se adaptan y deciden mejor en cada desafío. En un deporte donde la diferencia suele ser un instante, eso puede ser todo.

