
(NOTI-RIO) La previa del paro de 48 horas convocado por la Unión de Trabajadores de la Educación de Río Negro (UnTER) se ha visto empañada por la circulación de un material sensible.
En las últimas horas, un audio (atribuido presuntamente a un integrante del gremio en la ciudad de Cipolletti) ha encendido las alarmas debido al tono de las advertencias dirigidas hacia aquellos docentes que decidan no plegarse a la medida de fuerza y asistir a sus puestos de trabajo.
El mensaje, que ya circula en ámbitos educativos y redes sociales, expone una fractura en la convivencia democrática interna del sindicato.
En el audio, el emisor advierte sobre consecuencias directas y “personales” para quienes asistan a las aulas, sugiriendo una suerte de “persecución interna” o veto administrativo dentro de la estructura gremial.
Desde una perspectiva periodística, y observando cómo los medios nacionales suelen abordar estos conflictos de “intransigencia sindical”, el discurso se aleja de la tradicional arenga política para ingresar en el terreno de la amedrentación.
Mientras que el derecho a huelga está garantizado constitucionalmente, también lo está el derecho a trabajar; el mensaje en cuestión parece ignorar este equilibrio, proponiendo una “militancia” basada en el señalamiento.
Lo más preocupante para las autoridades y los propios afiliados es la promesa de ostracismo institucional. El emisor asegura que utilizará su influencia para que, en el futuro, los docentes que no adhieran al paro encuentren obstáculos en trámites cotidianos, préstamos o representación ante reclamos salariales.
El texto de la discordia
A continuación, transcribimos un tramo del mensaje original que se le atribuye a este posible integrante de la seccional Cipolletti:
“Compañeros, compañeras, buenas tardes. Bueno, no es mi estilo enviar audios, pero entiendo que la situación hoy lo amerita. Entonces, lo que sucede, hay compañeros que van a ir a trabajar, pero si mañana van a trabajar, esto por favor tómenlo, porque lo voy a tomar así, en términos hasta personales, si mañana los compañeros van a trabajar, tarde o temprano nos vamos a enterar quiénes van a trabajar, quiénes no van a trabajar.
Ahora, si mañana van a trabajar, es un no me importas chavo, lo voy a tomar en términos personales. Por ende, por ende, me voy a dedicar el resto de mi militancia anti lumpen, anti carnero, anti carnero y cuando vayan a una asamblea cualquiera de todos los que vaya a trabajar mañana, cuando vayan a una asamblea, al jardín maternal, a un curso de capacitación por el sindicato, cuando les paguen mal el salario y vayan a pedir un préstamo, voy a militar el que no le den pelota adentro del sindicato. Hablé claro, soy un hombre de palabra y con memoria.
Manden el mail a dirección, digan que no voy a trabajar mañana.”
Un clima de tensión creciente
A nivel nacional, este tipo de episodios suelen ser presentados como ejemplos de “autoritarismo sindical”, poniendo en jaque la libertad individual de los trabajadores.
El uso de términos como “anti carnero” (término histórico para referirse a quienes rompen una huelga) refuerza una lógica de confrontación que, en un contexto de crisis educativa y salarial, solo parece profundizar la grieta entre colegas.
