Cómo JSRN llegó al poder: el libro que reconstruye el “sueño del partido provincial”

”Juntos Somos Río Negro. El sueño del partido provincial” reconstruye la historia política rionegrina, desde el regreso de la democracia hasta nuestros días. El libro no solo analiza la consolidación del actual oficialismo —que, según la obra, “desafió la vieja dicotomía peronismo-antiperonismo”—, sino que también revisa los antecedentes del provincialismo, como el Partido Provincial Rionegrino (PPR) y el Movimiento Patagónico Popular (MPP).

El politólogo Rodrigo Pérez, su autor, habló conLiteral sobre el origen del proyecto provincialista que encabeza Alberto Weretilneck, su desgaste tras más de una década en el poder y los escenarios posibles rumbo a 2027.

Cómo nació JSRN

P- ¿En qué consiste este libro? Porque no es solamente sobre JSRN, sino que hace un recorrido más amplio sobre la historia del provincialismo.

R- El libro, si bien toma como centro del análisis político la conformación y la creación de Juntos Somos Río Negro como partido y como espacio de poder desde el gobierno provincial, cuenta con un repaso de los últimos 40 años de la historia política rionegrina.

Desde 1983, la provincia había sido una excepción dentro del escenario nacional. Primero, por una extensa continuidad de gobiernos radicales y luego por la llegada tardía del peronismo al poder. En ese contexto, Juntos logra romper con esa lógica. El libro reconstruye todo ese proceso y repasa las últimas cuatro décadas con las tensiones territoriales, las disputas con la Nación, episodios como el Cipolletazo y, finalmente, la consolidación de un partido provincial que desafía la dicotomía peronismo-antiperonismo.

P- ¿Por qué ocurre el surgimiento de Juntos en ese momento, hacia 2015, y por qué otras expresiones de provincialismo no habían llegado antes a buen puerto?

R- Río Negro tiene dos antecedentes fuertes: el Partido Provincial Rionegrino (PPR) y el Movimiento Patagónico Popular (MPP), surgido en Cipolletti. Son dos experiencias que incluso tuvieron representación tanto en la Legislatura como en el gobierno de varios municipios. Si bien ambos tuvieron una fuerte impronta, nunca lograron consolidar un proyecto como el que después Juntos pudo llevar adelante antes de la elección de 2015, con una conformación tanto del peronismo como del radicalismo.

La fuerza venía gobernando la provincia desde 2011, tras el fallecimiento de Carlos Soria, cuando Alberto Weretilneck asumió como gobernador. Desde esos días se fue consolidando la idea de un partido provincial, pero con una construcción que se dio desde el propio Estado.

P- ¿Cree que esa particularidad de haber llegado al gobierno y de instalar ese mensaje desde allí ayudó, quizás, a superar los localismos históricamente tan arraigados en Río Negro?

R- En parte, sí. Pero esos localismos siempre estuvieron. En algunas épocas surgieron con más fuerza y en otras quedaron más atomizados por el peso de las marcas nacionales, pero nunca dejaron de existir.

Esto lo menciono particularmente en el capítulo sobre Cipolletti, una ciudad que históricamente estuvo atravesada por terceras posiciones en distintas etapas con el Frente Grande y con el Movimiento Patagónico Popular. En todos esos casos, esas fuerzas lograron ganar el Ejecutivo municipal e intentaron proyectarse hacia el gobierno provincial. En ese sentido, las terceras fuerzas siempre tuvieron un rol importante en los resultados de las elecciones provinciales.

Un oficialismo desgastado y sin sucesión clara

P- El libro llega temporalmente hasta la previa de la elección de octubre. En ese escenario, donde el provincialismo ya tiene varios años y empiezan a asomar algunas tensiones internas, ¿cómo analiza el presente de JSRN y cómo lo proyecta hacia los próximos comicios?

R- Cuando se trata de elecciones legislativas nacionales, a los partidos provinciales les cuesta más competir, porque el elector está pensando en lo nacional. Los resultados lo demuestran. De hecho, el peronismo ganó muchas de esas elecciones para diputados y senadores nacionales en los 80, 90 y 2000.

El partido actualmente está atravesando un desgaste propio de los años en el poder. Si bien decimos que no parecen tantos, en un contexto de alta volatilidad, gobernar desde hace más de una década es mucho, especialmente en la política actual.

P- Tiempo atrás, un historiador al que entrevisté ponía en duda la continuidad del proyecto de partido provincial más allá de la figura de Weretilneck y señalaba que Juntos no había logrado construir una herencia política. ¿Cómo lo evalúa usted?

R- Estos proyectos, cuando son tan verticalistas, suelen tener dificultades para generar nuevos candidatos. Es acertado ese análisis. De hecho, a Juntos le costó en varias elecciones. En 2019, cuando el gobernador no pudo ser reelegido por una limitación constitucional y tuvo que encabezar la fórmula Arabela Carreras, se abrió todo un dilema.

En la última ocasión también les costó dar con un candidato fuerte para competir, y finalmente se optó por dos figuras muy cercanas a él, de su confianza política, aunque no eran de las más conocidas para el electorado.

Incluso, cuando recientemente se plantearon cambios de gabinete este verano, hubo problemas para conseguir figuras clave. A veces, los partidos no logran generar esa continuidad de dirigentes.

Un escenario abierto

P- ¿Cómo cree que esta dificultad puede afectar el desempeño electoral, considerando también el vínculo distante con Pedro Pesatti?

R- Juntos nace justamente con esa dupla, y en la última elección volvieron a integrar en la fórmula a una línea ligada al peronismo. Además, lógicamente, las tensiones entre un gobernador y su vice suelen tener impacto, aunque habrá que ver qué sucede.

De cara a la próxima elección, veo un escenario amplio, con varias fórmulas competitivas. Podría ser similar al de 2003, cuando hubo varias propuestas con chances reales y una cuarta que restaba muchos votos a las otras fuerzas.

Podría presentarse una lista de Juntos, otra del peronismo (posiblemente encabezada por Emilia Soria) y alguna de La Libertad Avanza que buscará posicionarse. También es probable que Aníbal Tortoriello, si no resulta candidato de ese espacio, compita por su cuenta. Todo indica que podría tratarse de una elección con varias listas competitivas.

Presentación a nivel nacional

P- Rodrigo, estuvo en noviembre presentando su libro en Viedma. ¿Tiene pensado volver a la provincia para presentarlo?

R- El 3 de marzo lo voy a presentar en la Biblioteca del Congreso, acá en Buenos Aires, y estimo que en abril también estará en la Feria Internacional del Libro.

Tenía la intención de poder presentarlo en el Alto Valle, en Roca, en Cipolletti y también en Neuquén, aunque por cuestiones de tiempo no se pudo. La idea es poder llevarlo a todos los lugares donde haya invitaciones e interés.

Es un libro de análisis e historia política, donde exista interés por esas temáticas y en la medida en que mis obligaciones laborales lo permitan, trataré de presentarlo. Para mí siempre es un placer poder recorrer distintos lugares y compartir el trabajo.

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