La ley que prohíbe la publicidad de productos elaborados con tabaco y el consumo de cigarrillos en todos los espacios públicos cerrados ya cuenta con la reglamentación necesaria para hacer más efectivo su cumplimiento, tras haber sido publicada hoy en el Boletín Oficial.
“Es fabuloso que se haya aprobado la reglamentación y lo celebramos con mucha alegría, porque es esencial para el efectivo cumplimiento de la ley antitabaco porque garantiza la eficaz aplicación de la prohibición de la publicidad”, aseguró Marita Pizarro, coordinadora nacional de la Alianza Libre de Humo Argentina (ALIAR).
El decreto de reglamentación para la ley 26.687, el 602/2013, crea además la Comisión Nacional de Coordinación para el Control del Tabaco que funcionará en la órbita del Ministerio de Salud “con el fin de asesorar y coordinar políticas multisectoriales destinadas a la aplicación” de esta norma.
La comisión será presidida por el titular del Ministerio de Salud y 12 representantes de distintos organismos públicos, entre ellos el Sedronar y la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual.
La norma 26.687 establece en su artículo 5 la prohibición de “la publicidad, promoción y patrocinio de productos elaborados con tabaco, en forma directa o indirecta, a través de cualquier medio de difusión o comunicación” y restringe “solo a carteles” la publicidad en los puntos de venta habilitados.
Se entiende por productos elaborados con tabaco “los preparados que utilizan total o parcialmente como materia prima tabaco y son destinados a ser fumados, chupados, masticados, aspirados, inhalados o utilizados como rapé”, lo que incluye al cigarrillo pero también a mucho de sustitutos
“La reglamentación resultaba esencial para limitar las excepciones de la ley; para que los dos puntos débiles de la norma, que es la publicidad permitida en puntos de venta y la existencia de clubes de fumadores, no se convirtieran en un caballo de Troya que le permitiera a la industria tabacalera desvirtuar el espíritu de la norma”, explicó a Télam Verónica Shoj, directora ejecutiva de la Fundación Interamericana del Corazón.
Es que, en su artículo 6, la ley antitabaco exceptúa de la prohibición publicitaria al “interior de los lugares de venta o expendio de productos elaborados con tabaco, conforme a lo que determine la reglamentación”, es decir, a kioscos y locales de venta de tabaco; pero no especificaba dónde y cómo podía ser esa publicidad.
“Nosotros veníamos denunciando que, como no había reglamentación, las tabacaleras metían publicidad en bares, discotecas y restaurantes; todos lugares que no están habilitados como lugares de venta y donde concurren jóvenes. Es decir que la industria transformó en punto de venta cualquier lugar”, agregó Shoj.
La médica contó que en los kioscos publicitaban con pantallas que se veían desde afuera, cosa que ahora no está permitido. “Ahora sólo estarán en los puntos de venta habilitados y sólo serán carteles de 30 por 30 que no se puedan ver desde afuera”, dijo.
Por otro lado, la reglamentación establece las condiciones de funcionamiento de los clubes de fumadores, uno de los ámbitos que la ley exceptúa de la prohibición de fumar que rige para todos los espacios cerrados y públicos.
“La reglamentación es importante en este caso porque establece con claridad que esos clubes no pueden tener trabajadores, que tienen que tener habilitación para funcionar como tales y que no pueden tener ninguna actividad comercial, para que la industria no los transforme en puntos de venta o extienda el concepto de clubes de fumadores a bares o restaurantes”, sostuvo Pizzarro.
Además, la reglamentación de la norma permitirá hacer efectiva la realización de controles y la aplicación de sanciones.
“Nosotros habíamos hecho denuncias pero como no estaba el reglamento, no se podían mandar inspectores porque no estaba establecido el mecanismo. Ahora tenemos la herramienta para que las sanciones se puedan llevar a cabo”, agregó Shoj.
Las especialistas coincidieron en que la tarea por delante es conseguir la adhesión de “las 8 provincias en las que todavía no tienen una ley provincial o de adhesión a la ley nacional para que la protección de la salud sea para todas las jurisdicciones” y subir el precio para desalentar el consumo, ya que Argentina “es el quinto país con cigarrillos más baratos en todo el continente”.
| No bajan las muertes por el tabaco: hay 111 por día |
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La primera radiografía de los daños que está produciendo el humo de tabaco en la salud de nuestra población y en la economía del país es preocupante. El tabaquismo sigue haciendo estragos en la Argentina, a pesar de medidas como los ambientes 100% libres de humo que se han adoptado para contrarrestar esta epidemia. Un informe elaborado por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), una institución independiente especializada en salud pública, revela que todos los días se producen 111 muertes totalmente evitables por alguna de las 17 enfermedades que causa el tabaquismo. Además, este año, el sistema de salud deberá gastar casi 21.000 millones de pesos en la atención y el tratamiento de esos problemas de salud, como son los nueve cánceres que el tabaquismo puede inducir de manera directa o indirecta, los infartos o las enfermedades respiratorias. Eso representa alrededor del 1% del producto bruto interno (PBI) del país y el 12% del presupuesto anual de salud. Esa cifra, que es “conservadora” porque excluye los costos por el ausentismo laboral, la productividad perdida o los gastos de bolsillo de los pacientes y sus familias, es el doble de lo que recauda el Estado por los impuestos al cigarrillo, un monto que apenas alcanza los 10.000 millones de pesos. Es, como señalan los investigadores del IECS en sus conclusiones, “un valor que no llega a cubrir ni la mitad de los gastos directos provocados por el cigarrillo en el sistema de salud”. Los investigadores sostienen que, con estos datos, “es claro que todavía existe en la Argentina un amplio margen para aumentar los impuestos al cigarrillo, una de las medidas más efectivas en la lucha contra el tabaquismo”. El documento técnico “Carga de enfermedad atribuible al tabaquismo en Argentina”, que se puede consultar en www.iecs.org.ar , resume los resultados obtenidos con un modelo matemático que posee una precisión de más del 95 por ciento. Fue diseñado y validado por un grupo de 40 especialistas en estadísticas y salud pública de Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Bolivia y Argentina. Las estimaciones se realizaron con la información estadística de mejor calidad de cada país participante. “Ya existían estudios que, con otra metodología, habían obtenido resultados similares, que no sorprenden dada la prevalencia del tabaquismo en la Argentina. El valor de este trabajo es haber podido cuantificar los efectos con tanta precisión”, dijo el doctor Andrés Pichon-Riviere, investigador principal del proyecto y director del Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Evaluaciones Económicas del IECS. Explicó que la Argentina se encuentra “en una situación intermedia en América latina”, pero que la mortalidad por el tabaquismo sigue siendo muy alta (13,6% de todas las muertes anuales del país) y alcanza también a los no fumadores que están expuestos al humo de tabaco de terceros en el trabajo o el hogar. Los resultados de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adultos, que se realizó en 20 países y hoy, un día antes del Día Mundial sin Tabaco, presentará el Ministerio de Salud, revelan que uno de cada tres trabajadores argentinos dice que aún se fuma en su lugar de trabajo. Cada año, el tabaquismo pasivo produce 4670 muertes y el tratamiento de esos pacientes alcanza poco más de 2400 millones de pesos, el cuarto valor más alto después del gasto en la atención de las enfermedades cardíacas, los cánceres y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) asociados con la adicción al cigarrillo. “El tabaquismo es la principal causa de muerte prevenible, que es el punto más importante, porque son muertes que no sucederían si la gente no fumase”, sentenció Pichon-Riviere. En lo que sí se diferencia la Argentina es en el gasto anual en el tratamiento de los trastornos y las discapacidades que el tabaco produce de manera directa (cáncer de pulmón y EPOC) e indirecta (ver infografía). El informe muestra que un fumador tiene 23 veces más riesgo de padecer cáncer de pulmón y tráquea, mientras que en un ex fumador el riesgo disminuye casi 9 veces. Fumar triplica el riesgo de infarto en hombres y mujeres, mientras que cuadruplica en ellas la probabilidad de sufrir un infarto cerebral. Pero ellos tienen el doble de riesgo que las fumadoras de tener cáncer de boca. “Cuando se habla del tabaco no hay que mirar el daño individual, sino que hay que pensar que es un contaminante del ambiente. Por eso, los fumadores tienen una responsabilidad por sobre la salud de los demás -dijo el doctor Ariel Bardach, coautor del estudio e investigador del Centro Cochrane del IECS-. Aun cuando un fumador tenga obra social o prepaga, está dañando a terceros. Los fondos que se derivan para el tratamiento de estas enfermedades no se están utilizando para otros pacientes.”. |