Mientras se desarrolla el juicio contra Estefanía Heit y Jesús Olivera, Sonia Molina, la víctima del accionar de la periodista y el pastor, habló extensamente con “Río Negro”.
“Que queden libres es lo peor que puede pasar, teniendo las pruebas que hay. Médicamente está comprobado que dos días más que yo pasara así hubiese muerto. Hubo un intento de homicidio y, de hecho, él me decía que me iba a matar. Me dijo que me iba a despostar, que me iba a mutilar, que me iba a descoyuntar. Eran las palabras que él usaba. Que nadie me iba a ir a buscar, que a nadie le interesaba, que iba a hacer un pozo y me iba a enterrar en el patio”, sostuvo.
Al ser consultada de cómo se encuentra ahora, a un año y medio del episodio que casi le cuesta la vida señaló: “sigo con los controles médicos, no hace mucho fui dada de alta por la trombosis que tenía, aún sigo tomando calcio y hierro, se me luxan las rodillas”
-¿Cómo fue volver a verlos?
-Fue un shock. Por más que me haya preparado psicológicamente fue un shock. No al punto de inhibirme de declarar. Pero sí fue muy fuerte, porque eran las personas que me torturaban. Si bien Olivera era quien ejecutaba los golpes y demás, ella consentía. Fue difícil y va a ser difícil llegar a un careo con ellos”.
“Hoy me siento mucho más tranquila después de haber declarado. Me hubiese gustado estar en las declaraciones de los testigos y no lo puedo hacer. Estoy confiada porque he dicho la verdad. Eso me da tranquilidad, Que estas personas se equivocaron y tienen que pagar por lo que hicieron. No es que vaya a reaccionar y arrojarme arriba de ellos a golpearlos. No podría reaccionar así porque estoy totalmente en contra de la violencia”.
-¿Qué piensa del accionar del pastor y la periodista?
-Me siento muy decepcionada de que hayan abusado de todo: de mi confianza, en todos los aspectos. De haberse burlado. Es muy duro que te decepcionen así. Porque el fin era ayudar a la gente, que es lo que me encanta hacer. Lo veo como una decepción como personas, como mis pastores, como seres humanos