Esta noticia “Trabaja como albañil porque no cobra como intendente” se publicó un día como hoy en 1998 y la info recorrió todo el país.
Soy albañil desde los 13 años. En noviembre agarré otra vez la cuchara y el balde.
Lo que pasa es que el municipio está pobre, y desde hace cuatro meses no cobro mi sueldo de funcionario.
De vez en cuando retiro a cuenta 100 o 200 pesos, con el permiso de la tesorera.
Pero mi sueldo, ahora, lo gano en la obra.
Leonardo Tommasone, 65 años, fue elegido en 1991 intendente de La Adela, un pueblo pampeano de 2.300 habitantes, en verano calcinado por el sol y en invierno castigado por vientos helados. Fundado en 1909 a 890 kilómetros de Buenos Aires, se dice que La Adela toma su nombre de una mujer de vida fácil, dueña de un almacén de ramos generales, sobre el margen izquierdo del río Colorado.Tommasone (casado, dos hijos), supo militar en el peronismo.
Pero a fines de los ochenta, junto con un grupo de vecinos, fundó Convocatoria Independiente, un partido que en su momento de gloria llegó a tener cuatro diputados provinciales.
En 1995, el albañil fue reelegido con el 54 por ciento de los votos.
Un modelo La Adela no es un pueblito miserable ni mucho menos.
Situado en el límite con la provincia de Río Negro, este municipio pampeano es -dicen- un modelo de gestión administrativa, algo que ni los más enconados opositores al intendente desmienten.
Pero la falta de trabajo, más una fuerte sequía que el año pasado mató a cuarenta mil vacunos, ha golpeado fuerte en los bolsillos de sus habitantes, de los cuales sólo un 42 por ciento paga hoy los impuestos.La recaudación está en baja.
Los vecinos quieren pagar, pero no pueden.
Para colmo, en el 97 tuvimos esa gran sequía, lamenta Tommasone. Uno de los recursos económicos más importantes para autofinanciarse que tiene el municipio es el canon que cobra a los 180 productores de ganado que trasladan sus animales por las 560 mil hectáreas de La Adela. Cuando un ganadero quiere mover su hacienda, debe presentar una guía con la cantidad de animales que piensa trasladar. Nosotros cobramos de 1,40 a 2,50 por cabeza. En buenas épocas hemos sacado más de 150 mil pesos por año, explica César Jorge Elizaga, secretario de la Municipalidad, con pasado radical, y viejo amigo de Tommasone.
En 1996 se movieron 93.000 animales pero el año pasado esa cifra no superó los 40.000.
La obsesión del intendente es que jamás tengamos déficit, a pesar de todos los problemas.
El Presupuesto del 97 fue de 1.074.000 pesos, pero los 22 empleados de la Municipalidad se llevaron en sueldos 256.507 pesos.
Tienen buenos ingresos porque todos trabajan aquí desde hace muchos años. Nosotros, cuando asumimos en 1991, no echamos a nadie, pero tampoco tomamos gente en relación de dependencia, apunta Tommasone.
La ex intendenta radical, Marta Fraile, tampoco fue echada: desde que dejó su cargo por razones personales en 1987, continúa trabajando como empleada administrativa. Los empleados ganan entre 700 y 1.600 pesos por mes, un nivel poco común para un municipio de provincia.El intendente y el secretario cobran 2.000 pesos. Pero ante la falta de ingresos (merma en la recaudación de impuestos, mayor gasto asistencial), Tommasone y Elizaga han optado en los últimos cuatro meses por no cobrar sus sueldos y permitir así que los empleados puedan percibir los suyos íntegramente. Yo cobro plata de a puchitos; a veces saco 30 pesos, otras saco 50, otras no más de 20…, revela Elizaga.Balde y cucharaMientras un sol inclemente se abate sobre el pueblo, sobre sus calles de ripio, sobre sus casitas prefabricadas, Tommasone sale de la Municipalidad a las dos menos cuarto de la tarde, llega a su casa. Unos minutos después, almuerza, y a las tres de la tarde ya se ha vestido como albañil. Su destino: una estancia ubicada a 25 kilómetros de allí, donde este hombre de salud de hierro trabajará con la cuchara, el balde y el martillo hasta las siete y media de la tarde.Su día de trabajo, sin embargo, no habrá terminado: casi todas las noches, desde las nueve hasta las 12, atenderá en su pequeño despacho municipal asuntos administrativos. Tommasone lo explica a su manera: Yo soy un tipo decente y nada más. Me quisieron sobornar unas cuantas veces, pero los mandé a pasear. No hay mayor satisfacción que vivir del trabajo de uno. Y le diré una cosa: voy a trabajar con los andamios hasta los ochenta años. Entonces, por primera vez, se ríe con ganas.