Las distintas partes vinculadas con la producción de la ganadería coinciden en las dificultades que presenta el sector y que atribuyen a medidas equivocadas dispuestas por el gobierno nacional”.
Gustavo San Román señaló que “a largo plazo la ganadería tiene buenas expectativas, pero sigue luchando contra las medidas que están a la vista de todos y que fueron desacertadas desde el gobierno nacional. Con la excusa de, supuestamente, defender la canasta de todos los argentinos y en un momento creciente en las demandas externa e interna, tomaron medidas que generaron un efecto totalmente contrario a lo que se pretendía. Lejos de aumentar la producción se terminó reduciendo el stock en unos 10 millones de cabezas, perdiendo la posibilidad de exportar”.
Según San Román, “uno de los errores fue acotar la producción para el consumo interno, lo que llevó a reducir el peso del animal para faena, esto hizo perder prácticamente la categoría del novillo pesado de 550 kilos para llevarla a 350 kilos. Perdimos esos 200 kilos que le poníamos para exportar. Eso todo el mundo lo ve y los funcionarios tendrían que tomar nota de los errores. El camino es volver a las exportación e incentivar la producción, es la salida más clara para un crecimiento real. Creo que la lectura del mal paso está hecha, pero no se quiere reconocer el error, por el que se perdió la posibilidad de exportar. En síntesis, achicamos el rodeo y no quedó carne barata para el argentino, eso marca el fracaso de la medida”.
Por su parte Sergio Prieto, con 17 años en la consignación de animales, fue crítico con la situación. “No se puede proyectar un futuro apostando a un golpe de suerte. Acá vivís permanentemente resolviendo situaciones y serios problemas antes de que ocurran y eso te lleva a desaparecer”.
El empresario sostuvo que con el corrimiento de la barrera sanitaria hubo ganadores y perdedores. El gran beneficiado fue el productor ganadero y el gran perjudicado fue el consumidor, aunque la falta de políticas claras mantiene constantemente una incertidumbre para el campo que lo mantiene inmerso en una coyuntura de la que no puede salir. El nuevo escenario que plantean los feedlot apunta a un volumen sostenido de producción para abastecer la demanda, echando por tierra los miedos iniciales que había en la región tras el corrimiento de la barrera.
“El nuevo panorama que presenta la ganadería nos lleva a tener que crearle una nueva herramienta al productor, teniendo que incorporar hoy más que nunca mejor genética, con un desarrollo del animal para que produzca más kilos de carne, lo que traerá mayor beneficio económico”, dijo Prieto. Por último remarcó la necesidad de que los bancos financien a la producción. Hoy, puntualizó, “no se dan los créditos en los tiempos que tiene la producción ganadera y además se cobran intereses muy difíciles de pagar”.