ARCHIVO: El trueque es todo un éxito en Río Colorado

EN MARZO DEL 2002 2N RIO COLORADO
El intercambio de bienes y servicios se ha transformado en una verdadera salida a la crisis económica para cientos de familias en Río Colorado.
Más de 800 socios en el nodo Esperanza y unos 400 en el nodo Corazón demuestran que -tomando cada socio como jefe de familia- casi un tercio de la población obtiene con esta práctica buena parte del sustento.
La iniciativa comenzó cuatro meses atrás con algunos puestos de frutas y verduras. Sin embargo, rápidamente se convirtió en una gran feria donde se puede adquirir de todo sin utilizar dinero.
Se sabe que en el trueque moneda es el Crédito, cuya unidad vale igual que un peso, con el cual se comercializa los productos que allí se ofrecen.
El nodo Esperanza ya ha impreso la cuarta serie de Créditos, lo cual quiere decir que actualmente circula el equivalente a 36.000 pesos, ya que cada uno de los 667 inscriptos maneja 50 Créditos desde el momento de ingresar al sistema.
El club cuenta con pautas internas de funcionamiento muy claras y concretas que los socios deben respetar a fin de que todos lleguen al objetivo trazado.
La frase que se escucha antes de comenzar la feria es “el éxito del emprendimiento está fundado en la solidaridad, la comprensión y la ayuda mutua”.
Los encuentros se realizan los domingos a la mañana en el Instituto Martínez Zuviría y los miércoles en el polideportivo de La Adela (La Pampa).
Afiladores de cuchillo, albañiles, fabricantes de alimentos y peluqueros se mezclan con los que ofrecen servicios domésticos, pan, taxis, costuras, Gancia casero, fletes, apoyo escolar y hasta reflexología. La lista continúa ampliándose día a día y no parece tener techo.
“La verdad es que estoy manteniendo mi familia con esto. Estaba desocupado y muy mal anímicamente. Me cambió la vida y ahora espero ansioso cada encuentro porque se vive un clima bárbaro”, confesó uno de los tantos socios. Esta misma idea expresada con diferentes matices se escuchó de varias personas consultadas.
“En casa hemos comido cosas que nunca habíamos probado y ahora tengo la heladera llena. Y lo he conseguido con mi trabajo”, se animó a decir un pintor y albañil.
Un fabricante de canastos de mimbre contó que vendió mucho más desde que se inscribió, mientras que otro participante agregó que está arreglando su casa con lo que produce. Este tipo de historias se multiplican y son contadas con entusiasmo.
El ambiente que se respira es de lo más saludable e incluso hay una sala de juegos para niños y clases de gimnasia para adultos. Participar de las reuniones es poco menos que una fiesta para los feriantes.
Sin embargo, hay quienes no están del todo conformes con la iniciativa. “La Cámara de Comercio es conciente del gran problema que existe con la falta de recursos, pero no por eso podemos dejar de manifestar nuestra disconformidad porque nos afecta enormemente este tipo de comercio. Tenemos versiones sobre la venta de chacinados y pastas. Si a un comerciante se les exigen ciertas normas de higiene, no comprendemos porqué a esta gente no hay que hacerle lo mismo. Creo que se desvirtúa los objetivos del club de trueque”, expresó el titular de la Cámara Juan José Reiser.
Sobre este tema, la Coordinadora General del Nodo Esperanza Mariana Altieri dijo a este medio que la gente que concurre al club no puede ir a lo comercios a adquirir mercadería porque no tiene dinero y que están asesorados por la comuna para cumplir con las reglas de Bromatología.

UN CAMPO EN SAN LUIS. La operación se hizo ante el escribano Felipe Aviani en la localidad de Concarán, a 150 kilómetros de San Luis Capital. Se presentaron los compradores de Buenos Aires y los vendedores, de la empresa Aromater SA, que explotaban un campo de 500 hectáreas (Establecimiento Don Francisco), ubicado en la Ruta 1, y donde se producen hierbas aromáticas y dulces. Los compradores pagaron la propiedad —valuada en 270.000 pesos— con Ticket Trueque. “Me sorprendió la operación, pero como las dos partes ya estaban de acuerdo, hice el acta y las escrituras correspondientes”, dijo Aviani a Clarín. Los nuevos dueños van a constituir una nueva sociedad que se dedicará a la explotación comercial del establecimiento.

MEDICOS DE MENDOZA. Muchos médicos del departamento General Alvear, 320 kilómetros al sur de la capital mendocina, ya reciben créditos de clubes del trueque. El presidente de la Federación Médica de la zona, Juan Carlos Martínez, dijo a Clarín que el fenómeno se está extendiendo: “Ya reciben los vales un 30 por ciento de los médicos de Alvear”. Todos son afiliados a la Federación Médica. Los pacientes pagan entre 12 y 14 créditos por visita.

“La decisión de los médicos facilita que la gente tenga una opción más para acceder a la medicina privada. En general, los profesionales canjean los créditos por servicios o por elementos que se negocian habitualmente en los clubes”, dijo Martínez.

TURISMO EN BARILOCHE. En la Patagonia el trueque pisa fuerte. Uno de los ejemplos es Río Colorado. En esta localidad rionegrina de 12 mil habitantes, un tercio de los vecinos es socio de algún nodo del club del trueque. Y en la Región de los Lagos existe el trueque turístico. Uno de los lugares en los que más se da es Junín de los Andes. Hasta allí llegan miembros de la Red Norpatagónica del Trueque, que se extiende por Río Negro y Neuquén. A esas ferias asisten socios que ofrecen servicios turísticos y otros que llevan productos alimenticios típicos de la cocina regional.

En este trueque turístico abundan productos del Alto Valle de Río Negro, como bocaditos de manzana, y servicios como guías de pesca deportiva en ríos y lagos, y alojamientos en hosterías o cámpings. Así, hay artesanías y productos regionales como yogures, quesos de cabra, cerveza casera, truchas ahumadas, dulces de frambuesas y otras frutas finas. Y también ofertas de comida y alojamiento en lugares como Esquel, El Bolsón, Bariloche, Junín o San Martín de los Andes. De esta forma pueden tomarse vacaciones muchas familias que no podrían hacerlo de otro modo.

AUTOS EN CORDOBA. Ya hay 23.700 familias asociadas a alguno de los 95 clubes de trueque que funcionan en esta provincia. Mariana Baldau, una contactóloga de 35 años que integra la Red Solidaria de Trueque, dijo a Clarín que “muchos de nuestros asociados sobrellevan más del 60 por ciento de su economía con este sistema”. Más allá de las tradicionales “compras”, hay quienes alcanzaron el sueño del autito propio. Baldau recordó que en una reunión alguien salió a bordo de un viejo Gordini: “No era una joya, pero funcionaba”.

Hay gente como Rafael, un mecánico, que recoge despojos de autos deshauciados, los repara y los pone a la “venta” en los clubes barriales. Otro que se las ingenió para “industrializar” el servicio que ofrecía a cambio de trueques fue Antonio, que fabricó un molino. Su artefacto le permite moler soja y producir leche, harina y los derivados, como milanesas y pan.

En los clubes sueñan con pagar los impuestos en especies y servicios, y cuentan con el aval de una concejal del Frepaso, María Eugenia Taquela. “Es la única que piensa que esto es viable, especialmente cuando unifiquemos los créditos de los clubes y hagamos una moneda única, algo que lograríamos en marzo”, dijo Mariana.

SEPTIEMBRE DEL 2003
Como resultante de algunas situaciones diversas, se cerró oficialmente en estos días la feria de uno de los nodos locales del Club del Trueque.

Así lo anunció una de sus principales coordinadoras, Mariana Altieri, al tiempo que explicó que, si bien se terminaron las ferias de los días domingo, quedó armada la estructura en la filial de Cáritas.

“Ya era imposible seguir, porque se había perdido el objetivo fundamental de esta tarea, que era justamente eso, el trueque, ante una situación económica muy complicada”, consideró.

Los domingos, un sinnúmero de artículos se exponían en el salón de calle Sáenz Peña, como artículos elaborados, artesanías de todo tipo, insumos y hasta el producto de la tierra.

Como ocurrió en otras partes del país, a mediados de 2001 tomó un auge importante la creación de este nodo, que se llamó Esperanza, y que para muchos fue una alternativa no sólo en lo económico sino también en lo anímico.

“Hubo gente que, más allá de no tener dinero ni siquiera para la comida diaria, gracias a que existió esta posibilidad logró salir de una depresión anímica muy profunda. Y eso para nosotros fue muy importante”, aseguró Altieri.

Este nodo, que llegó a tener más de 1.200 socios, surgió casi simultáneamente con el nodo Corazón, que se volcó más hacia la zona de las barriadas de Villa Mitre, Barrio Unión y otros sectores periféricos.

Mientras que este último aún continúa funcionando, el nodo Esperanza cerró sus puertas a partir de la muy baja concurrencia de gente a las ferias, que no superaban en las últimas ediciones al centenar de personas.

“Era imposible mantenerlo, porque ya nadie producía nada, y es fundamental en estos circuitos que haya producción, porque de nada sirve comprar afuera para comerciar en la feria”, explicó la coordinadora, al tiempo que insistió con que se desvirtuó el objetivo de este proyecto.

De hecho, mucha gente se quedó con los créditos, que son los bonos que circulaban a modo de moneda entre los socios, lo que indica que la actividad de trueque propiamente dicha quedó soslayada.

De todas maneras, la coordinadora explicó que aquellos que tienen créditos en su poder siguen realizando algunas transacciones.

“Si de algo sirvieron estos dos años del nodo es para que la gente con los mismos problemas se pudo conocer y acercar, y ahora pueden seguir relacionados, más allá de que el proyecto haya quedado trunco”, consideró.

Lo cierto es que esta alternativa que apareció en medio de una de las más profundas crisis del país, se fue diluyendo con el tiempo y, contrariamente a lo que se podría pensar, para los organizadores la causa fundamental de este cierre responde al mal uso que los propios socios hicieron del trueque.

Una explicación

A cada una de las más de 1.200 personas que se asociaron al nodo Esperanza, a modo de aporte inicial, se le entregaban 50 créditos y, a su vez, en cada feria se debía pagar un crédito para ingresar. “La prueba de que no se utilizó el trueque como correspondía está en que los socios deberían tener en su poder solamente los 50 créditos y muchos seguían viniendo sin nada para ofrecer, sólo a comprar, cosa que resultaría imposible si no fuera que los tenían ‘ahorrados’, vaciando la feria y desvirtuando el trabajo de mucha gente”, se quejó Altieri.

2003

ALQUILERES EN ROSARIO. “El trueque no es una salida mágica. Es producir y trabajar para conseguir una casa, comida, ropa”, dice Gladys Martínez, de 40 años. Y como Gladys, que pilotea la Red de Trueque Solidaria, “producen y trabajan” 40 mil personas en la región: 25 mil en Rosario y el resto desde Wheelright (en el sur santafesino), hasta Gálvez, en el centro.

Unas 400 ferias se hacen por semana. En el Parque España de Rosario, los sábados, se arma la más grande: 8.000 personas van desde las 4 de la mañana hasta el mediodía. Y se suman otros escenarios: vecinales, centros comunitarios, clubes, salones. Mariela Merlat, de Barrancas, consiguió un Fiat 125 por 500 créditos. Javier Martínez, un plomero, alquiló una casa por 120 créditos más 80 pesos mensuales. Los créditos surgen de su oficio y de su mujer, que amasa scones. También consigue carne, verdura, pescado.

Un cordobés, días atrás, llegó desde su provincia para vivir en Rosario. Trocó el alquiler de un departamento en esta ciudad por otro de una casa en Córdoba. El valor del crédito es amplio. En Villa Gobernador Gálvez sirve para cubrir servicios médicos de emergencia; en Coronda, Gálvez y Barrancas, para atención médica en clínicas. Y en Rosario hay un proyecto en el Concejo: pagar tasas municipales con créditos.

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