114° años de Río Colorado: Automovilismo con una rica histora “fierrera”

(NOTI-RIO El automovilismo es una pasión argentina que se retroalimenta con cada competencia y Río Colorado tiene sobre sus espalda una rica histora “fierrera” y Luís Ernesto Albarracin con una basta trayectoria en el rubro y con 23 años haciendo radio durante toda la semana y transmitiendo los domingo donde hace el seguimiento de cada uno de los locales o regionales.

Con los reconocidos pergaminos fue quien concretó la crónica referida al deporte motor de nuestra comarca.

Comencé a pensar en un principio en la historia de esta actividad, la que si bien es de orden socio-político menor por tratarse de una acción de esparcimiento, también tiene su nivel de importancia.
Entonces como diagramar una reseña que involucre a tantos nombres, a tanta actividad diversa y lo más importante, que detalle tanta pasión.

Los apellidos surgen solos, son muchos y todos trascendentes, algunos sin dudas con mayores éxitos en tanto resultados, pero todos como cultores apasionados de esta actividad. Iniciar algo del deporte motor es encara un proyecto, es iniciar una Empresa y ello supone Ideas fuerza, supone hombres emprendedores y convencidos. Hombres, ideas, a veces privaciones, sacrificios, mucha pasión y un enorme convencimiento.

Claro que también se deben disponer de los elementos claves para llevar adelante el emprendimiento en cuestión. Y es de entender que la posición geográfica de nuestra comarca no nos juega a favor, porque vivimos lejos de” las capitales”, por ende todo nos cuesta más y las distancias parecieran más distanciadas aún. Asimismo algunos de los nuestros superaron obstáculos y pisaron los terrenos de la gloria de saberse el mejor.
Primero la historia decíamos al principio, y aflora el “Carlete Bueno” y su “catanga” inolvidablemente histórica. Más acá en el tiempo las carreras que se hacían en Buena Parada. En aquellos tiempos despuntaban su pasión Baldín Joffe y su Gordini, el “Nene” Pulita y su Fiat entre otros.
Se recuerdan aun los duelos del Forcito de kholer con el Chivo del “Patón” Alzueta. Después los nuestros se codeaban con los mejores del País en las inolvidables “vueltas de la Manzana” Allí se vivieron jornadas donde se forjaron mitos fierreros vernáculos y donde también nacieron los próceres de automovilismo de estos lares : El “Gringo” Séptimo Romeo, el gran Antonio “Tony” Reig con aquel inolvidable “Chancho”, un valian III de color amarillo con “Tony “ al volante y el recordado Alfredo Casso, su inmortal acompañante con medio cuerpo fuera del auto para limpiar el parabrisas en plena carrera y” a fondo”. El periodismo nacional en sus transmisiones no podían creer lo que veían. Y “el Chancho” superaba a los temibles Torinos oficiales con Oreste Berta y todo…después una piedra más grande que la propia historia, ponía fin al sueño del pueblo riocoloradense y por que no, a todos los rionegrinos fierreros.

Más cerca en la cronología temporal, vuelven las carreras a la ruta con el Rally y entonces nos prendemos a alambrado rural y la pasión inexplicable nos hace vibrar cuando a los lejos se escucha el rugido del motor y pasa raudo echando tierra o embarrándonos, era el tiempo de los “Rally puerta del Comahue”. Recuerdo el “TC del Colorado” con 5 años de gloria y pasión con los hermanos Ferri, Lucho Marinzalta, Jorge Montanari, “Pancho” Alueta, el “Ñata” Itoyz y cuantos otros mostrando sus virtudes en el Autódromo de la Ciudad. Te acordas del Safari campo traviesa, estos “locos maravillosos” desafiando montes, piedras y cañadones a “mil por hora” y sin analizar riesgos, solo la pasión dominando a la razón. Más tarde los campeonatos del “Chueco” Cristian Ferri en el TC de la Comarca, esta categoría que se mostraba en los autódromos de Viedma, Pigue y Bahía Blanca. La crisis económica de esos tiempos amenazó duramente a los fierreros y entonces aparece el Karting en todo su esplendor. Noches hermosamente inolvidables en el Kartodromo de la Colonia Julia y Echarren y después en la propia casa del karting de la Ciudad en la pista propia. En esta misma época aparece “El Máquina” Nicolás Montanari en la Monomarca Gol dándole continuidad y más prestigio a ese apellido fierrero. También un pibe como Adrian Rodriguez Vega intenta construir su experiencia con una “Bolita” en el TPS de Bahía y los interminables Fiat 600
Todas las épocas de la pasión fierrera de Río Colorado tuvieron un punto en común, alguien que acompaño y que no solo dio éxitos sino que dio prestigio a la actividad, y nos permitió “agrandarnos” ya que genero el orgullo de sentirse de acá. Yo soy de Río Colorado, soy del mismo Pueblo de Alberto “Tito” Etchegaray. Claro el Vasco paseo su sapiencia por todos los Autódromos del País y precisamente de todos los puntos del País vienen a este Pueblo patagónico a “buscar velocidad”. Por suerte la genética no falla y Juan Manuel,” el Hijo de Tito”, ya tiene nombre propio dentro el mundo del automovilismo nacional.
La línea del tiempo avanza indefectiblemente sin reconocer el drama de la condición humana ante la pérdida de lo que fue y que nunca más será…solo la contundencia de la memoria y la virtud inacabadamente creadora de la emoción recrean invariablemente la sensación del hoy y el ayer melancólicamente unidos. Claro que la pasión sigue intacta, casi inmaculada porque la magia inexplicable del traspaso generacional, muestra su intangible contundencia, su brutal realidad, su imparable galope coronario ante el rugido de un motor “preparado”, ante los aromas casi perfumescos de naftas y aceites, que se yo…no se…pero pasa, se instala y queda para siempre sin dar ni pedir explicación alguna, porque no la tiene, porque no existen palabras que pueda definirlo, esto es sencillamente pasión y no otra cosa.

Luis E. Albarracin
Periodista

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