Otra vez, un agente del Servicio Penitenciario de Villa Floresta, involucrado en un grave hecho delictivo. El sargento Santiago Cruz fue detenido este mediodía, minutos antes de las 14, cuando recibía 10 mil pesos de parte de un hombre que había sido extorsionado por dos presos que fueron detenidos tras robarle el pasado 7 de marzo en su vivienda del barrio Patagonia.
Cruz fue “enviado” por José Aníbal Tartaglio y Adrián Castro Riquelme, dos peligrosos delincuentes a los que, hasta hoy, custodiaba en la Unidad Penal Nº 4 de Villa Floresta, donde permanecen ALOJADOS desde hace dos meses.
Aunque la historia no termina allí y tiene ribetes insólitos. Tartaglio y Riquelme, mediante una entradera, habían asaltado la vivienda de Diego Junca, un empresario que reside en el barrio Patagonia. Y luego de ser detenidos, los ladrones lo siguieron amedrentando mediante llamadas y mensajes de texto. Incluso, hasta habían acordado, para esta tarde, la entrega de 10.000 pesos a cambio de que “no le pasara nada” ni a él ni a su familia.
Junca, antes de dirigirse hacia el playón del Penna, realizó la denuncia correspondiente en la comisaría Cuarta y dos efectivos que se encontraban de incógnito ante la llegada del extorsionador, fueron los encargados de detener a este agente del Servicio Penitenciario.
LA SEMANA PASADA OCURRIÓ ALGO SIMILAR
Hace nueve días, Mario Miguel Bustamante quedó detenido por haberle “facilitado” un arma a un conocido ladrón que había sido atrapado hace un mes en una persecución.
Bustamante, de 32 años, había denunciado que unos días antes, mientras caminaba por Estomba al 100, dos jóvenes lo asaltaron y le sustrajeron una mochila donde tenía su arma reglamentaria, provista por el SPB.
No obstante, al ampliar su declaración, se le había hecho notar que en esa cuadra hay cámaras de seguridad y fue allí cuando el agente inmediatamente se quebró, confesando que sus dichos eran falaces.
Quedó detenido por el delito de “falsa denuncia”. Aunque no solamente se demostró que Bustamante mentía, sino que su arma estaba siendo utilizada por Ramiro Aristimuño, un peligroso delincuente que había sido detenido el pasado 16 de marzo cuando escapaba en un Audi A4 de un operativo en Grünbein.