A tres semanas de la dura derrota en las elecciones provinciales, el peronismo rionegrino todavía se lame las heridas y se mantiene en crisis. El senador Miguel Pichetto, quien fue el candidato a la gobernación, tomó licencia de la presidencia del PJ y la puja interna se hizo pública. La primera respuesta formal al resultado fue la licencia de Pichetto, que dejó a Soria temporalmente al frente del PJ.
Los adherentes al roquense salieron rápidamente a pedir que el intendente reelecto sea oficializado como la nueva figura principal del partido, mientras que el pichettismo reclama “lealtad” al senador, quien prometió seguir adelante con las gestiones ante Nación por obras y proyectos para la provincia.
Las discusiones no son irrelevantes: Bariloche, entre otras ciudades, no votó a intendente y las candidaturas pueden depender de los alineamientos futuros.
Pichetto y Soria, con decisiones y declaraciones, intentaron hasta ayer contener la disputa, para asumir tan pronto como sea posible el rol de fuerza opositora al gobernador Alberto Weretilneck. Pero el roquense rompió el equilibrio destacando la mala performance electoral del senador. “Perdimos por paliza el último 14 de junio y hay que reconocerlo. El resultado se reflejó en las urnas”, dijo ayer a la FM roquense La Súper Digital.
“El 52% de los rionegrinos no votó a Weretilneck, en realidad no nos votó a nosotros, a nuestros dirigentes”, evaluó Soria respecto de los comicios provinciales. Y fue contundente respecto del senador: “Nuestro candidato es un gran parlamentario, gran dirigente político, laburante, buena persona, pero no fue un buen candidato a gobernador”.
Para atenuar el impacto de las críticas, aseguró: “Todo va a seguir igual, la estructura del PJ y el funcionamiento. Es tan sólo la renuncia de quien era su presidente”.
Sin embargo, con su aparición pública, Soria respaldó a aquellos que reclaman una renovación generacional y lo ponen en el centro de la escena. Y apuntaló esa intención disparando verbalmente contra el actual mandatario. Aseguró que su triunfo “tiene que ver con gente que no confió en nuestra propuesta o candidato, algo que ratifica esto que no fuimos a las urnas a votar al nuevo Obama de la política está en que en ninguna ciudad de Río Negro la gente salió a festejar”.
“Los peronistas rionegrinos deberíamos dejar de hablar y seguir trabajando para recuperar la provincia. Es un golpe muy fuerte” el recibido, sostuvo el hijo del ex gobernador Carlos Soria, quien busca convertirse en el actor principal de la oposición al gobierno rionegrino, aún sin tener consenso pleno dentro de su partido.