En tiempos de cambios como los actuales las consultas sobre las problemáticas que surgen al contratar un plan de ahorro previo no quedan afuera. Los temas que preocupan a quienes compran sus autos por este sistema fueron mutando en los últimos meses de 2015 y en el primer trimestre 2016.
A continuación te contamos el ranking de los temas más consultados en la actualidad:
1) Aumento de los precios: Las cuotas de los planes van subiendo a medida que el valor del vehículo se va incrementando. Esto se está convirtiendo en un problema serio para muchas personas porque los precios de los autos fueron aumentando considerablemente en el último tiempo y los salarios no lo hicieron al mismo ritmo. Esto genera que muchas personas no puedan continuar pagando sus cuotas por falta de ingresos o, mejor dicho, por hacerse cada vez más difícil destinar una parte del sueldo a una inversión de este tipo. Para estos casos está, generalmente, previsto en los contratos la posibilidad de renunciar al grupo pero hay que hacerlo enviando una notificación para dar aviso al administrador del plan. La sugerencia es enviar una carta documento y, en ningún caso, hay que dejar de pagar las cuotas sin este aviso para que cuando el grupo pueda reintegre el dinero de las cuotas puras a precio actual menos la deducción por gastos administrativos que se establece en cada contrato. Para estos supuestos hay que leer detenidamente las condiciones generales que se pactaron para saber exactamente cómo es el procedimiento de renuncia y cuánto deben reintegrarte que puede variar entre un contrato y otro.
2) El modelo cambia: Puede ocurrir que cuando el plan está en marcha el modelo contratado se discontinúe o se pretenda cambiar el modelo por otra razón, en esos casos el administrador del plan tiene la obligación de avisar el motivo del cambio para que quien contrató pueda ver si es una de las razones en las que se puede hacer la modificación del contrato original y el monto hasta el cuál puede subir la cuota por este cambio. En caso de no estar previsto se podrá exigir que continúe con el vehículo originalmente contratado. El administrador del plan tiene la obligación de enviar información durante toda la contratación para que la persona pueda objetarla o aceptarla.
3) Imposibilidad de acceder a la financiación: Una vez que uno de los participantes sale sorteado o pretende licitar tendrá que presentar su carpeta de documentación personal y financiera para poder retirar el vehículo y prendarlo. Para ello la persona debe estar en condiciones crediticias de poder acceder a la financiación y, muchas veces, ocurre que no se aprueba porque están apareciendo en alguna base de datos como Veraz o Banco Central de la República Argentina como deudores. Si esto ocurre hay que averiguar quién está generando ese dato, que puede ser falso, cierto o desactualizado para poder corregirlo y así poder avanzar con el retiro del vehículo.
4) Gastos de entrega: Cuando se produce la entrega del vehículo hay gastos que pagar. En esta etapa entra en juego el deber de información de la concesionaria y las condiciones generales que se firmaron al momento de hacer la adhesión al plan. Las mayores dudas surgen por el incumplimiento de otorgarle una información clara a la persona que está contratando el plan, que en muchos casos difiere de quien está retirando la unidad por un traspaso posterior del plan. En estos casos hay que pedir un listado completo de todos los gastos para poder controlar cada uno y pedir que se rectifique las que no correspondan.
Se deja aclarado que siempre hay que evaluar el caso específico y esta nota no implica un asesoramiento al reclamo puntual sino sugerencias de cómo proceder.
Si financiás un auto, se paga dos veces su valor real
Esto explica la caída de las operaciones en cuotas en los últimos meses. En diciembre, las ventas financiadas representaban alrededor del 25% de las operaciones mientras que en la actualidad no llegan al 15% y siguen bajando. La salida del “cepo” llevó a que las tasas se dispararan y la opción de comprar un auto a crédito quedó limitada para casos muy puntuales. Las compañías crediticias de las automotrices ofrecen ahora tasas del 37% anual con un costo financiero total de alrededor del 47%. Si se realiza la operación directamente en concesionarias, donde los requisitos son menores, el CFT puede llegar hasta 55%. Estos niveles son sólo comparables a los que existían en 2009 por la crisis financiera mundial.
En el sector automotor, según la experiencia de los últimos años, el plazo más utilizado para un crédito prendario es de 36 meses. En muy pocos casos, se ofrece la posibilidad de financiar el 100% del vehículo. Lo habitual es aportar el 50% del valor del 0 km, en efectivo o con otro auto como parte de pago, y financiar el 50% restante. Los modelos más vendidos se ubican en un valor de $ 200.000. En ese caso, entonces, el monto a financiar es de $ 100.000. A lo largo de los 3 años, el consumidor habrá pagado unos $ 81.000 en concepto de intereses más $ 4.300 por seguro de vida. Es decir, que el desembolso total será de $ 185.300. Pero si se pudiera financiar el 100%, queda claro que en concepto de interés y demás gastos en sólo tres años se estaría pagando casi el valor de otro auto.
Pero a esto hay que sumarle algunas particularidades del mercado. Si se tiene en cuenta que desde hace unos días se desató una guerra de precios entre algunas marcas, especialmente en el segmento de los autos chicos, cualquiera que vaya hoy a una concesionaria con efectivo lograría un descuento importante. Ese auto de $ 200.000 se puede conseguir con facilidad por $ 180.000 o menos. En cambio, la financiación se realiza sobre el precio de lista. Por este motivo, en un ejemplo concreto del mercado de hoy, financiar un 0 km a 36 meses significa realmente tener que desembolsar dos veces el valor de contado.
En el Gobierno se está trabajando en proyectos para abaratar el costo del crédito, tal como adelantó el diario Ámbito Financiero. De hecho, hoy se reunirá el ministro de Producción, Francisco Cabrera, con los presidentes para analizar, entre otros temas, esta iniciativa. Concretamente, se busca a través de un programa de financiación que tiene el Banco Nación, volcarlo al consumo para este sector. También podrían participar otras entidades públicas como el Banco Provincia y el Ciudad. Sin embargo, no hay acuerdo con las terminales ya que hay una puja por quién maneja la cartera de clientes.
De todas maneras, el estímulo al crédito choca contra otro problema que es la incertidumbre económica.
“Con una economía tan turbulenta y el temor a perder el empleo, ante noticias de despidos tanto en el sector privado como público, la gente es reacia a endeudarse, ni siquiera aunque la tasa sea muy baja”, explicó un empresario del sector.