“Wisky está queriendo más competir que asociarse”

El intendente de Viedma, José Luis Foulkes, manifestó que es un momento complicado desde lo financiero para poder desarrollar “obras de magnitud (viviendas, cloacas), porque son cosas no manejables por el municipio”. Admitió fallas respecto al servicio de recolección de residuos, próximo a renovarse, porque “pusimos tantas alternativas que no quedó claro qué cumple, y tenemos una alternativa muy vaga y poca sanción”. Afirmó que “hay lentitud de los procesos” de obras que desarrolla el Estado provincial en la ciudad. Defendió fuertemente el papel en la toma de basas en el barrio 22 de Abril y anticipó que la próxima semana habrá citaciones judiciales para quienes permanecieron. “Fui en la lista como candidato al Parlasur no me porque lo pedían a gritos, sino porque era un acuerdo partidario, con lo cual no me parece correcto no tener hoy esa visualización”, afirmó respecto a la tirante relación que mantiene la UCR con el PRO en Río Negro.

¿Cómo evalúa el inicio del segundo gobierno?
-Lo que me inquieta de esta segunda etapa son los niveles de inversión para las grandes obras, en función de la situación económica compleja, tanto en la Nación como en la provincia. En el primer semestre vamos a estar cumpliendo, apenas, pero con pocas expectativas de conseguir obras de magnitud (viviendas, cloacas), porque son cosas no manejables por el municipio. La propuesta de pagos cortos para el asfalto, como en el caso del barrio Don Bosco, es una duda que corre porque se hizo con costos hoy desfasados. El desafío que estamos preparando es el tema de la basura, y estamos haciendo todos los intentos con el pliego para que tenga cuestiones diferentes, como seis días de recolección y no tres; la agencia vial con el tránsito; darle al tema una impronta nueva.

¿Cómo califica la experiencia de Cotravili y en qué sirvió?
-En qué fallamos, de acuerdo a los especialistas que hemos utilizado y que trabajan en otros municipios, en que pusimos tantas alternativas que no quedó claro qué cumple, y tenemos una alternativa muy vaga y poca sanción. Podemos tardar 24, 36 o 48 horas, y la gente no confía en la recolección diaria, quita la seguridad del tema de sacar; ahora, va a haber horario determinado y día. Para troncos grande, habrá tres o cuatro lugares, y sino multas. Algo hicimos, pero vamos a rectificarla, no se pone el nivel de responsabilidad en la gente, y en esto también está el papel de los medios. En el nivel de empresa hubo un decaimiento de las unidades que prestan los servicios, y no es eficiente la recolección. Por eso ahora exigimos camiones de menos de un año, y en la página web del municipio va a estar el recorrido del camión, y todos vamos a poder controlar.

Más allá de la cuestión de la esfera entre lo municipal y lo provincial, ¿no nota un desorden en la ciudad? Estuvo casi un año, por ejemplo, cerrada la calle Rivadavia y fue para cambiar caños.
-Hay lentitud de los procesos, sí comparto, pero no tengo el diagnóstico del porqué. Hay problemas que tardan excesivamente, no tengo dudas, y otros son estructurales. Por ejemplo, las cloacas, no están preparadas para trabajar con esa presión, y revientan en muchos lugares. Son las obras de infraestructura grandes, como pluviales, cloacas y aguas, que se financian vía la provincia o la Nación.

¿Qué sacó en limpio de la experiencia de la toma del barrio 22 de abril?
-Estoy satisfecho, de la Justicia, que ayudó en el proceso. Nosotros encontramos una firmeza respecto a nuestro posicionamiento, es la primera vez que un municipio se convierte en querellante, y eso fue leído por gran parte de la sociedad y de los ocupantes. Logramos liberar 180 y algo de casas, que en enero, era algo impensado. La semana que viene habrá una citación judicial de las 30 y algo que se quedaron. Lo que queda es que es difícil manejar una planificación habitacional, entonces no se puede hacer nada. El nivel de demanda, marca pensar en un más de un año, hable en Buenos Aires de tener cupos para los próximos cuatro años. Cambia las ansiedades, de que se siente que no hay alternativas, y entonces hay que planificar y cambiar las reglas de juego. Sigue el PROCREAR bajo determinadas modalidades, va a haber créditos hipotecarios a tasas accesible, lo que toca para trabajar se vuelve accesible. Los que nos demandan son todos, hoy al municipio en la cuestión habitacional van todos, todos se anotan. Sí una puede mostrar que tiene este nivel de demanda, y se logra el recupero de las viviendas, se puede comprar más tierra, y se va a empezar a movilizar un proceso que de expectativas.

¿Respecto al nuevo gobierno nacional, ya hizo varios viajes, qué notó entre él primero y él último?
-Empiezan a operativizar, uno tiene la carga de lo anterior, por caso el 22 de abril, estas cosas tendrían que haberse terminado antes. Cuando voy a hablar con los que están ahora me garantizan la ejecución. Las decisiones políticas están, pero con la revisión de cada uno de los expedientes. Quedó desmembrada la gran estructura de (Julio) De Vido, se dividió en tres Ministerios y te encontrás con gente que está intentado hacer todo más rápido, y a nosotros eso nos causa ansiedad y los fondos los necesitamos ahora. Noto una buena predisposición, pero tarda en volverse efectivo.

¿La Defensora del Pueblo dijo en la Legislatura que la mayoría de la población atraviesa una crítica situación habitacional, lo comparte?
-Me parece que no, el tema es más complejo. Hay que discutir muchas cosas, sí es el Estado, el qué debe asistir todo. Hay mucha demanda, y que se junta todo en lo mismo, viviendas sociales demandadas por asalariados, por ejemplo. Acá estamos acostumbrados a que el único que genere viviendas es el FONAVI, y no lo está haciendo.

¿Cómo observa la cuestión con el Concejo Deliberante?
Hasta ahora, no nos tocó trabajar en relación de ordenanzas. Agradezco al bloque nuestro que se ha comportado con un grado de confianza importante, y nos aprobó todo, ahora viene la época en que empiezan a producirse alternativas que requieren mayor discusión.

¿Puede lograr el radicalismo una relación estable con el PRO en la provincia?
-Sí se puede. Hoy lo que estamos pidiendo es un nivel de institucionalidad, que es por suerte el punto de discusión. En cuanto a Cambiemos, la adhesión es completa, nos falta organizarnos dentro. Sostenemos que falta hacer un acuerdo programático, porque solo es electoral, y ver además el papel del ARI. Después pueden haber ver incorporaciones, mesas de diálogo político, pero manteniendo las cuestiones institucionales de los partidos. Fui en la lista como candidato al Parlasur no me porque lo pedían a gritos, sino porque era un acuerdo partidario, con lo cual no me parece correcto no tener hoy esa visualización.

¿No tiene la impresión de que Wisky y un sector del radicalismo quieren hacer un Cambiemos a su medida?
Por supuesto, Wisky está queriendo más competir que asociarse. Hablé con todos en Buenos Aires, y están haciendo todos los que estamos proponiendo acá. Cómo entonces no entender a los partidos como la representación organizada. Lo planteé respecto a lo de Bariloche, tienen que aceptar que existen los partidos, ellos mismos ponen que van referentes del partid nuestro, ahí hay una incongruencia que no es difícil de solucionar.

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