Desde tiempos prácticamente inmemorables, a Médanos se la conoce como la Capital Nacional del Ajo; y bien merecido tiene ese nombre. Hace unos 30 años, en el norte de Villarino supo haber unos 600 productores, 1.700 hectáreas sembradas y unos 25 galpones de empaque trabajando las 24 horas en turnos rotativos.
En ese momento, la ecuación era bastante simple: con un carro de ajo, se podía cambiar el auto por un cero kilómetro.
Hoy, la realidad es bien distinta. El eje de la producción ajera en Argentina se mudó a Mendoza, y de aquellos 600 chacareros solo subsisten seis o siete, entre los que totalizan unas 100 hectáreas anuales, y sólo dos distribuidoras. Lo producido en forma anual solo alcanzaría para cubrir las operaciones de 20 días en el Mercado Central de Buenos Aires. En total, se da trabajo a unas 50 personas, un número no despreciable, pero casi insignificante si se compara con años atrás.
¿Qué pasó? Bajas de precios, pérdida de la actividad de una generación a la otra, falta de trabajadores conocedores del oficio y, sobre todo, necesidad de ampliar la producción para alcanzar márgenes de ganancia aceptables: es necesario realizar una inversión casi a niveles industriales para poder salvar los gastos, reinvertir y quedarse con una suma significativa en el bolsillo. Es decir, se terminó la época en que podían cultivarse solo una, dos o tres hectáreas, y comprar auto nuevo.
La producción es anual, es decir que lo que se siembra en abril se cosechará en diciembre y estará en condiciones de ser vendido en marzo. Cada hectárea tiene un costo de producción de entre 130 mil y 150 mil pesos, y se espera que se produzcan entre 10 mil y 12 mil kilos de ajo para conseguir un buen precio: a mayor cantidad de kilos, obviamente mayor será el precio que se pagará por cabeza.
Para Mariano Schwam, socio gerente de Primicia Productos SRL y -orgulloso- tercera generación de una familia de ajeros, 2016 es un buen año para el producto medanense, situación íntimamente relacionada con el acompañamiento del clima y los problemas de cosecha en Mendoza.
“Este año podemos trabajar mejor, porque hay un mejor precio. Pero veníamos con un costo de entre 8 y 10 pesos, para vender a 12 el kilo en rama en el campo, con muy poco margen de ganancia; hoy, el costo subió, pero también el precio de venta”, asegura.
“La cosecha que venimos trabajando, que corresponde a la siembra de abril 2015, nos salió ‘nueve puntos’, sobre todo teniendo en cuenta que debimos implantar con semillas propias, porque no tuvimos fondos suficientes para invertir en semillas mendocinas”, añade.
Schwam reconoce que estas cuestiones han ido provocando que la gente se vuelque a otras producciones más tradicionales, con la consiguiente sangría de productores.
“Al no poder hacer una rotación de siembra, ni usar semillas nuevas, fuertes, de otra zona, ya empezamos con ese problema. Y si a eso se le suma que hay que aguantar casi un año la producción para poder venderla, a la gran mayoría los números no le cierran”, reconoce.
Por si fuera poco, la falta de mano de obra especializada es otra de las problemáticas a enfrentar.
“Muchas veces nos vemos obligados a contratar trabajadores de otras zonas”, lamenta.
“Y también nos encontramos con la cuestión del cumplimiento hacia los clientes. Hace 27 años que mi familia trabaja con la Cooperativa Obrera, y muchas veces se nos complica llegar en tiempo y forma porque nos falta gente”, finaliza.
Un 2016 que permite darle aire a la producción
Versus. La cebolla y el ajo son dos cultivos prácticamente “primos hermanos”, en cuanto a los remedios que necesitan y los requerimiento de suelo que poseen. Si bien la cebolla necesita más agua, permite llevar a cabo dos cosechas al año.
Niña bonita. Mariano Schwam (foto) reconoció que los problemas que ha tenido la zona productiva de Mendoza han hecho que Médanos se convierta actualmente en “la niña bonita del ajo”.
Dos zonas. En Médanos, había dos zonas ajeras: la centro norte, y la sur. En esta ultima, en los últimos años, de cuatro productores que había quedó uno solo que destina 20 hectáreas. En los alrededores de Médanos se siembran unas 80 hectáreas.
Colorado. En este momento se están trabajando ajos colorados, cuya temporada se extiende hasta octubre, cuando se anexa al ajo chino producido en San Juan.