El debut sexual llega cada vez más temprano

Estadísticas confirman que los adolescentes se inician a los 14 años. ¿Por qué “la primera vez” llega cada más temprano?

Hay imágenes que pueden quedar guardadas para siempre en la retina de una persona. No importa lo que pase en la posterioridad: el primer encuentro sexual, tanto en un hombre como una mujer es un hito que marca un antes y un después en la vida de cualquier ser humano.

Inolvidable, para bien o para mal. Por eso, para que ese momento se pueda generar de la mejor manera y quede grabado como el mejor de todos los recuerdos, los protagonistas de esta historia deben llegar con una preparación acorde y con la conciencia de saber qué es a lo que se van exponer, qué riesgos pueden correr y cuáles son las cuestiones a saber para que ese encuentro sea disfrutado con plenitud, más allá de los nervios lógicos de estar experimentando en algo no conocido y que, por años, resultó un tabú que en la actualidad ya no lo es.

Paso previo
Para vivir esta experiencia única hay una tarea previa que depende de tres partes: los padres, la escuela y la buena voluntad de quien se iniciará en la actividad sexual. Pero no es un asunto tan sencillo el de la enseñanza y el acompañamiento de este proceso, porque hay que tener en cuenta que en estos últimos años existieron factores que complicaron la cuestión, como ser los efectos que genera la televisión, lo mismo con Internet y las famosas redes sociales.

No sólo le agregó esa cuota de dificultad en lo que respecta al contenido al que están expuestos los adolescentes, sino que además ayudó a que la edad promedio para el primer encuentro sexual se adelante a los 14 años, cuando tiempo atrás, ese momento llegaba recién a los 17, según un informe publicado en la Revista Cabral Digital. Ya casi que no existen esas tradiciones de esperar hasta el matrimonio para sexuar, a menos que sea por cuestiones meramente religiosas. La cultura, la educación y las costumbres han moldeado nuevos hábitos que definen la primera vez.

Preocupaciones
Más allá de que hoy las estadísticas indican esta realidad, una de las preocupaciones tanto de los padres como docentes y especialistas en el tema es que los chicos se inicien el marco de una experiencia satisfactoria y segura, que no genere ningún tipo de temor ni de inseguridad a futuro.

Según los datos que manejan instituciones serias y de probada trayectoria como la Fundación Huésped, Unicef y la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), en una encuesta realizada sobre 1.100 jóvenes argentinos entre 13 y 19 años, seis de cada diez adolescentes ya iniciaron su actividad sexual a los 14. Casi el 90% utiliza preservativo en su primera vez y el 70% se cuida siempre.

Asimismo, el 16% de las chicas en edad adolescente ya se hizo un test de embarazo y el 11%, se efectuó uno para saber si padece de SIDA. Otra encuesta realizada sobre 740 jóvenes indica que el 65% aseguran que “no hay riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual” cuando mantienen relaciones, mientras que el 30% de los varones no tienen en cuenta la posibilidad de ser afectados por alguna forma de infección.
Datos alarmantes

Una de las aspectos que más preocupa en los padres es el conocimiento de los chicos sobre la existencia de métodos anticonceptivos. Entonces, son muchas las preguntas que surgen desde los adultos responsables para saber cómo manejar estos temas con los menores.

Ruth Zarebski, fundadora y directora de la Escuela del Árbol (ubicada en el porteño barrio de Colegiales) aseguró que “la escuela no puede quedar afuera de estos temas. Educar para la salud hoy incluye la educación sexual, que por otra parte ya es ley. A partir de cuarto grado se deben comenzar a plantear temas como el conocimiento del cuerpo, los cuidados que se requieren, los cambios que van a sufrir en breve los chicos como la menstruación, las poluciones nocturnas y los cuidados que se deben tener, respecto de los embarazos y para prevenir contagios de enfermedades de transmisión sexual. Es necesario ayudarlos a pensar y planificar sus vidas, explicarles cómo un embarazo a destiempo puede alterar sus vidas y su futuro”.

En relación a las estadísticas que apuntan que los chicos comienzan a experimentar el camino sexual a los 14 años, Zarebski señaló: “Están sobreestimulados por todo lo que los rodea, y eso los lleva a comportarse como si fueran más grandes, cuando emocionalmente no siempre están preparados para hacerlo. La madurez hormonal y corporal no evoluciona al mismo tiempo que la madurez emocional; por eso la educación sexual, la prevención, el conocimiento del cuerpo y de los peligros que pueden correr los chicos es tan importante. Tanto como que aprendan a decir ‘no’, o ‘todavía no’. En ese sentido la escuela tiene la responsabilidad de ayudarlos”.

Los especialistas aseguran, además, que los chicos con más alta autoestima y mejor rendimiento escolar están mejor preparados para retrasar el debut sexual.

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