Con victorias en estados clave como Florida, Ohio, Iowa y Carolina del Norte, el candidato republicano superó por amplia ventaja a su rival, la demócrata Hillary Clinton. Sucederá a Barack Obama y será el mandatario número 45 en la historia norteamericana
De impensado, casi irrisorio meses, semanas, días atrás, a una sorpresiva realidad. Contra todos los pronósticos y con una amplia ventaja, el magnate neoyorquino Donald Trump se convirtió en el presidente número 45 de la historia de Estados Unidos, sucediendo a Barack Obama en la Casa Blanca.
Pasadas las 4.30 de la mañana de Argentina, el candidato republicano alcanzó los 270 votos necesarios de los 538 que tiene el colegio electoral para alzarse con la victoria, mientras que su rival, la demócrata Hillary Clinton, apenas alcanzaba los 218.
Trump forjó su triunfo con resultados sorpresivos en estados clave como Florida, Carolina del Norte, Ohio, Iowa y Pensilvania.
El republicano se adjudicó la victoria en Ohio, uno de los estados más codiciados y que tradicionalmente predice al ganador de las elecciones, y se impuso a la ex secretaria de Estado en una disputa muy estrecha en Florida, plaza que con sus 29 votos electorales es considerada vital para la victoria.
El magnate también se hizo con Carolina del Norte, que otorga 15 votos electorales y que fue uno de los estados más cortejados por ambos candidatos en las últimas fases de la campaña electoral.
Su triunfo en Florida fue por poco más de un punto y cerca de 150.000 votos, lo que supuso otra decisiva victoria pese a las esperanzas de que el masivo voto anticipado y los latinos decantaran la balanza contra el republicano, acusado de racista y xenófobo.
En Pensilvania, en el cinturón industrial más castigado por la crisis económica y que otorga 20 votos electorales, Trump se convirtió en el primer aspirante de su partido en ganar allí desde que George H. W. Bush lo hizo en 1988.
También se dio la circunstancia de que el polémico empresario hotelero ganó con cierta facilidad en Texas (52-44 %, según las proyecciones de los diferentes medios), cuando hace algunas semanas se llegó a pensar que podría romper la tradición de los últimos años y dar la victoria a la candidata demócrata.
Marcando su victoria de punta a punta, Trump además se llevó los tres representantes que otorgaba Alaska, en los gélidos confines del norte del país. Allí, el magnate cosechó algo más del 53 por ciento.
Hillary, de quien hace tan solo unas semanas algunos medios anticipaban una holgada victoria, se adjudicó tras una dura contienda Virginia, que con 13 votos electorales se esperaba que fuese una victoria fácil para ella.
Cumpliendo con las previsiones, Clinton ganó las elecciones en los estados de la costa oeste (California, Oregón y Washington), además de Nueva York y Nueva Jersey en la costa este, mientras que Trump se hizo con feudos republicanos como Texas, Carolina del Sur e Indiana.
Más allá de la carrera hacia la Casa Blanca, los republicanos ya se aseguraron mantener la mayoría en la Cámara de Representantes (Diputados), mientras que el Senado sigue abierto, aunque los conservadores rozan la mayoría.
De concretarse este escenario, los republicanos mantendrían el control sobre las dos cámaras, además de quedarse con la presidencia.
Los resultados pegaron con fuerza en la economía mundial
Las consecuencias de una inesperada y todavía hipotética toma de la Casa Blanca por parte del candidato republicano ya se empiezan a notar. Wall Street, tras cerrar la jornada del martes con una clara subida, se desplomaba alrededor de las 22.30 hora local y los valores futuros del Dow Jones de Industriales perdían cerca de 700 puntos.
La Bolsa de Tokio, por su parte, se desplomó casi un 5 % ante el nerviosismo generado por la ventaja que Donald Trump. A las 12.35 hora local, selectivo Nikkei cayó 852,67 puntos, un 4,91 por ciento, y se situó en los 16.328,71 enteros. El índice de referencia de la Bolsa de Hong Kong, el Hang Seng, caía un 2,82 % en la media sesión.
Las caídas también se contagiaron a las bolsas de Shanghái, Taipei y Singapur.
La divisa mexicano cayó a su mínimo histórico al alcanzar los 20,41 pesos por dólar.