(NOTI-RIO) El padre Julio Palmieri, Salesiano de Don Bosco y que desde hace mas de una década misiona en Pakistán, en Quetta Capital de Balochistàn, en la frontera con Afganistán, donde más del 96% de los habitantes son musulmanes, con apenas 1,5% de Cristianos y se completa con el Hindú.
El joven de 46 años, perteneciente a una familia reconocida dentro de la localidad, tuvo buenos promedios educativos, se recibió de abogado y luego abandonó todo para dedicarse a misionar entre las poblaciones mas pobres y con muchas necesidades.
Cada dos años regresa unas semanas a Río Colorado, a la casa de sus padres para reencontrarse con sus hermanos, familiares, amigos y seres queridos quienes le ayudan a “recargar las pilas” antes de volver a convivir con la cruda realidad en la otra parte del mundo.
“Cuando tenía 20 años estaba cursando el tercer año de abogacía en la Universidad de La Plata, tenia novia, tenía amigos, acá en Río Colorado tenía todo para trabajar en mi profesión con mi papá y cumplirle el sueño que tenia. Y me comencè a preguntar interiormente que quería hacer con mi vida. Yo estaba contento. Pero no era realmente feliz. La vida no puede ser solamente esto, algo mas tiene que haber.” Reflexiona Julio.
Con un temple tranquilo, sereno, mientras seba un mate amargo recuerda que “En 1992 cuando ingresè con los Salesiano, estuve seis meses trabajando Avellaneda (Bs As). Fue ahí que tome conciencia y me di cuenta lo que estaba buscando para mi vida, se me llenó el corazón que no estaba satisfecho. Y decidí que no iba a trabajar como abogado y no iba a formar una familia.
Durante los 10 años de formación, Julio, vivió y trabajó en escuelas Salesiana en Avellaneda, Ramos Mexia, Mar del Plata, Devoto, donde ayudó a mejorar la calidad de vida en asentamientos muy pobres, como en Quilmes, Espeleta o en el Gran Buenos Aires. El cierre fue en Villa Irati junto a los cartoneros donde vivió experiencias fuertes.

“Durante esos años tenía la idea de ir a misionar afuera del País, donde haya necesidades y después de mi ordenación recibí la repuesta a mis pedidos. Ahora vas a Pakistán” recordó y agregó “Desde el 13 mayo del 2005, estoy en esas tierras, afrontando diariamente los desafíos que se ponen en mi camino. Lo más difícil fue de aprender a reconocer e integrar mis límites y debilidades. Paradójicamente, el miedo, el dolor, la soledad, el sentirte traicionado, el no poder entender y controlar la realidad, pueden transformarse en la puerta que te lleve a lo más hondo y verdadero de ti mismo. A nivel de fe, Dios ahí me regaló la oportunidad de nacer de nuevo.”
En esta década en tierras de la complicada, conservadora y tradicionalista de República Islámica de Pakistán, Estado soberano del sur de Asia, no fue fácil para Julio, que recordó que en un par de oportunidades tuvo que regresar al País, para renovar las energías porque las realidades en esa parte del mundo lo superó.
Julio está viviendo en la congregación Salesiana Don Bosco instalada en la provincia desértica de Baluchistán o Balochistán, la de mayor extensión territorial aunque la partes más pobres de Pakistán. Que tiene como lengua oficial al urdú o al Ingles que tiene a regiones vecinas como el Beluchistán Iraní al oeste, Afganistán y las Áreas Tribales Administradas Federalmente (Pakistán) al norte y Punjab y Sind al este. Al sur se encuentra el mar Arábigo, con una enorme diversidad en las culturas, lenguas y en los idiomas del lugar.

“Después de estos 11 años en Pakistán, sigo aprendiendo aceptar la realidad, aprender que el otro es distinto, aprender que uno no siempre tiene la razón, que existe gente buena de verdad en todos lados y son mucho más de lo que parece. Y en este tiempo me está llevando a mi interior para estar en Paz para poder compartir esa Paz o a estar alegre para compartir esa alegría en momento bravos. Seguro que lo mío es poquito pero suma y creo que puede ayudar, estamos sembrando en el desierto.”
LA FECHA ExACTA
Julio tiene como el día señalado que le cambio totalmente su vida el18 de octubre de 1992, fecha que decidió vivir con los Salesianos de Don Bosco y 11 años más tarde, el 18 de octubre del 2003, el obispo Esteban Laxague lo ordenó como Sacerdote.

MARADONA-MESSI-
Para los habitantes de esas tierras, los que nos son musulmanes están catalogados o identificados como americanos tomando como referencia a los Estados Unidos y se corre riesgo con la vida por las diferencias políticas. “En algunas oportunidades tuve que salir de la escuela para ir al centro hacer mandados o tràmites y me han parado para identificarte y para identificarme de que parte de América soy, les nombraba a Maradona, Messi Teves y eso llevabò a que las situaciones se calmaran y se distendieran.”
“Hasta un Monge budista me preguntan sobre Maradona o Messi o Teves.”

DECISIONES DIFICILES
Julio recuerda el momento cuando les comunicó a sus padres la decisión de dejar la abogacía por ser Salesiano y los esfuerzos de su familia que aceptó el camino que decidió tomar. “Yo estaba tocando el piano y se me acercó mi mamá que ya algo sospechaba y me preguntó que vas hacer el año que viene. Y le conteste que iba a ir un encuentro de Salesianos.”
“Después el momento difícil fue decirle a mi papá la decisión de ir a Don Bosco y luego de un silencio me contestó que, la felicidad de tu mamá y mía es que ustedes sean felices, si esto a vos te va a ser feliz, seguí con tu deseo.”

EL LUGAR DONDE TRABAJA Y VIVE.
La presencia salesiana, es en “Don Bosco Learning Center” en Quetta, punto de referencia para la población de la ciudad y un oasis para la convivencia, que se inicio en el año 2000.
Cuenta con más de 700 alumnos de ambos sexos, con un abanico enorme de culturas de Cristianos y Musulmanes, muy pobres que llegaron analfabeto, están bajo actualmente de la conducción de los tres salesianos (Joel de Filipinas, Francis de Vietnam y Julio), unos 70 profesores de las escuelas salesianas, educadores para primaria y secundaria.
Mientras que los inicios de la presencia salesiana en Pakistán se remonta a hace mas de 22 años. En 1995 llegó la aprobación de la presencia salesiana en Pakistán y el 26 de agosto de 1998 llegó a Quetta el primer salesiano, el padre Peter Zago.
Todas las actividades se dirigen a los más pobres y necesitados sin distinción de credo.
Además de dos hogares permanentes solo para los chicos y chicas Cristianas, que llegan con serios problemas familiares y de pobreza.
Se presta ayuda y se enseñan en escuelas de pequeños, jóvenes y adolecentes de afganos refugiados.
SU FAMILIA JULIO:
Dos hermanos que son médicos, Hugo (Córdoba) y Pablo (Neuquén), Mercedes escribana (Río Colorado), Ángeles, farmacéutica (Esquel), María Marta profesora de Inglés (Bahía Blanca), la mamá Elena.