Los abusadores, no siempre son unos “viejos verdes”, como tal vez pensamos. Son personas, normales respetadas, buenos empleados, incluso pueden aparentar firmes valores morales y religiosos. Como por ejemplo, el padre, el abuelo, el vecino, el señor del Banco, etc.
La mayoría de abusadores niegan el abuso con vehemencia. Sólo bajo evidencias legales y presión, algunos aceptan la acusación parcialmente, pero afirman que, “no fue nada grave, nada de importancia”, “no le hice daño”, “la culpa fue suya”, “los niños exageran”.
Los delincuentes sexuales son muy convincentes, hasta tal punto que quizás nos hagan dudar seriamente de la víctima. Pero estemos seguros al creer en los niños.
Las niñas y niños, no mienten sobre una cuestión tan grave, ya que poco o nada sabían sobre el sexo y su lenguaje, hasta que esto le ocurriera.
La mayoría de las niñas y niños que están siendo víctimas no se lo cuentan a nadie porque creen que la gente va a pensar que no es verdad o se siente de alguna forma, responsables y avergonzados. A veces desconocen incluso el vocabulario necesario para hablar sobre el tema y por lo tanto no pueden expresarse adecuadamente. Aunque generalmente no lo expresan verbalmente, sí lo hacen mediante algunos cambios en su comportamiento. Cuando logran contarlo lo hacen “a duras pena” de frente a alguien en quien tiene mucha confianza y por quien se siente amado.
Es difícil pretender que el niño confiese, denuncie, demande fuera del entorno que le es conocido. CÁMARA GESEL, JUECES, FISCALES, ABOGADOS no forman parte del contexto afectivo del niño.
Nora Collar – 05.0ctubre.2012