120 años de la Escuela 14 de Buena Parada. la historia de”Pelusa” como alumna y docente

(NOTI-RIO) Los festejos de cumpleaños en circunstancias normales llevan semanas de preparaciones, organizaciones decoraciones con un trabajo que involucran a varias personas, aunque en esta época de pandemia y con ahilamientos todo se encamina a festejos virtuales.

Y en la jornada de hoy lejos del bucillo como de la aglomeración de gente, la escuela primaria nº 14 de jornada extendida del barrio de Buena Parada festeja los 120 años de vida en forma online, donde programaron algunas actividades que involucra a ex alumnos.

Llevan varios días publicando grandes cantidades de imágenes antiguas que repasan momentos, festejos ocurridos y que fueron marcando la historia.

Para hoy sábado además decenas de ex alumnos que pasaron por la institución dejaran sus recuerdos en videos.

Por la centenaria institución se pueden escribir miles de historias y una de ella afortunadamente aun hoy lo puede hacer María del Carmen “Pelusa”, quien fue alumna y docente.

“Pelusa” con 78 años, esta sola, recluida en su casa recuperándose de una complicada operación, cumpliendo estrictamente el ahilamiento por la pandemia que el mundo está pasando por el COVID-19, cómodamente sentada en uno de los sillones, junto a una caja llenos de fotos y de recuerdos que le rememoran una parte importante de su vida pasando, primero como alumna y regresando como maestra de la escuela 14 de Buena Parada que hoy está cumpliendo sus 120 años de vida.

La actual situación emocional por la que ella al igual que miles de personas mayores de edad, están atravesando y tras varios días de pensarlo, aceptó charlar con “Río Negro”, para repasar años duros pero de igualmente bellos lo vivido desde muy pequeña en el barrio de Buena Parada.

Durante la rica charla, se le nota un evidente el quiebre en su voz y hasta casi se le ve hasta alguna lagrima al repasar anécdotas o nombres de quienes en algún momento fueron sus compañeros de escuela o compañera de trabajo en la docencia.

Además “Pelusa” cuenta con un antecedente que pocos pueden igualar, terminó la primaria con solo 10 años y se recibió de maestra con solo 15 años. Difícil de pensar en estos tiempo.

“La escuela 14, fue mi primera casa, porque además de estudiar, con mis hermanas jugábamos en el patio, en la galería, alrededor de los eucaliptos. Con los compañeros de esa época éramos todos amigos, en el barrio una gran familia. En la escuela pase gran parte de mi vida y cada vez que me toco alejarme para seguir mis estudios o para continuar mi carrera de docente sentí un gran dolor. Conservo un gran amor y por eso cada vez que puedo me doy una vuelta por las calles del barrio.” Resume

A mediados de 1945, con poquito más de 3 añitos   “Pelusa” junto a su mamá Concepción Mangioni y sus hermanas Amanda Zulema “Bebí”, María Ernestina “Dolí”, María del Carmen “Pelusa” llegaron a Buena Parada proveniente desde Valcheta, donde su papa Armando Luis Germán al cargo de director y único docente de la centenaria escuela, edificio donde también contaba con la vivienda donde comenzaron a vivir.

Al comienzo del siclo lectivo de año siguiente con el permiso de su papa, “Pelusa” con 4 años, ingresó como “oyente” y donde también su hermana Doli con 6 años iniciaba el primer grado.

 “Pelusa” aunque solo participaba como “invitada” cumplía estrictamente con todos los requisitos establecidos para el resto de los alumnos, como presentarse con guardapolvo además de cumplir con el estudio.

“Fui una privilegiada de tener un papa director, le pedí permiso para entrar a la única aula donde se daba clase a varios grados y me senté con todos los chicos, como s fuera una más del grupo. Hacia todas las actividades a la par del resto, me tomaban todas las evaluaciones y así aprendí a escribir y a leer. ”

Las calificaciones a fin del ciclo con sus calificaciones le permitió seguir con el grupo a primer grado superior (hoy es segundo grado) y la historia continuó hasta el año siguiente donde volvió a pasar de año (hoy tercer grado), aunque seguía sin figurar en los registros oficiales de la escuela, porque continuaba sin tener la edad suficiente para entrar a la escuela.

En esos tiempos la escuela recibía inspecciones para verificar el desarrollo de las actividades y en una de las tantas revisiones el responsable de la época le tomó distintas pruebas para evaluarla, fue cuando le comunicaron que había superado cada una de las instancias y ahora, si, oficialmente era alumna de la escuela, permitiéndole seguir en tercer grado. Y logrando terminar la primaria con solo 10 años.

CAMINO AL MAGISTERIO

Por su corta edad la continuidad de los estudios al secundario no fue fácil para “Pelusa”.

Su papá Germán debió enviar la nota de pedido de ingreso con las correspondientes documentaciones y certificaciones al Ministro de Educación de la Nación a, por entonces Ernesto San Martín, quien posteriormente autorizó  la entrada a la escuela que hoy es la ESRN (Escuela Secundaria de Río Negro) Bernardo Houssay, con solo 11 años, la que finalizó en tiempo hasta tercer año.

Luego llegó la Revolución del 55 donde a Germán por las cuestiones políticas lo dejan cesante del cargo de director, pero el deseo de mamá era que ambas hermanas Pelusa y Dolí sigan la carrera docente.

Por entonces la carrera en Río Colorado no estaba, lo más cercano era la ciudad de Bahía Blanca, pero la economía de la familia era un impedimento importante. Aunque no lo era para los objetivos del ceno familiar.

Fue entonces que las “chicas” viajaron a la casa de los abuelos en Paraná en la provincia de Entre Ríos, para continuar con el cuarto año de la carrera y comenzar el camino de la docencia, en la escuela normal “José María Torres”.

Pero “Pelusa” con solo 14 años volvía a ser un escollo la continuidad de los estudios. Fue así que Don Germán debió viajar personalmente a Buenos Aires para volver a solicitar el ingreso al Misterio de Educación de nación quien después de los análisis habilitó el ingreso.

Y con casi 15 años y una carrera de estudio impecable, empezó con las primeras prácticas como maestra en la escuela de Paraná y a fin de ese año con el título en la mano, regresó a Río Colorado, para comenzar a ejercer la profesión.

Al año siguiente con 16 años logró empezar a cumplir el sueño de mamá. Una suplencia en la escuela 91 “Granaderos de San Martín” en el barrio de Villa Mitre le permite dar sus primeros pasos.

“Aun hoy todavía me acuerdo el susto que tenia al entrar a la escuela y de lo que nunca me voy a olvidar las primeras palabras del director Asaro mientras me acompañaba al aula donde estaban mis alumnos de segundo grado, caminando por la galería me dijo le voy a presentar a quienes van a ser sus alumnos, a quienes usted va a entregar a la sociedad y a la patria. La verdad tenía muchos nervios por todo los que representaba estar al frente de los chicos. Y cuando abrió la puerta del aula, me dijo acá están en sus manos quedan ellos. Me corrió un frio por la espalda.” (Mientras repasa el momento, se la oye con palabras entrecortada por la emoción que le trajo sus recuerdos.)

Incluso la misma situación se repite en otros pasajes del relato, cuando surgían consulta de los pequeños y levantado la mano con mucho respeto le decían “señorita Germán como es esto” y remarcó que en todo momento estuvo cuidada y contenida por las otras “colegas” que eran mayores que ella.

En 1959 el camino de María con 17 años como maestra continuó unos años en la escuela del Viñedo “Coronel Eugenio del Busto” con raíces a principios de siglo pasado, donde a unos 20 kilómetros era el principal  emprendimiento productivo que encaminó en sus inicios a Río Colorado, donde el trasporte habitual era por tren.

Habían pasado 7 años desde que había egresado como alumna y en 1963 con la titularización de docente volvió donde comenzó su historia, a la escuela 14 de Buena Parada donde ejerció la profesión de maestra hasta fines de 1975.

Incluso varios años en fechas puntuales y en actos patrios también tocaba el piano, ya que la escuela no contaba con una docente específica en ese cargo.

Luego la su camino continuo en la escuela nº 18 “Domingo Faustino Sarmiento”. “Me dolió muchísimo volver a dejar esa escuela.”

AJEDREZ:

Su papá enseño a jugar al ajedrez en la escuela, pero no había dinero para comprar un tablero. Fue entonces que utilizando los carteles de madera del hilo de cocer, moldeaban las 32 piezas.

SOTANO

El primer edificio donde funcionó la escuela hasta que la inundación de 1914 la destruyera, contaba con un sótano. Lugar que para los chicos de la época era un lugar tenebroso al que nadie se animaba a bajar. Los adultos bajaban y extraían arcilla que luego los alumnos las utilizaba (hoy seria plastilina) para hacer manualidades.

FIESTAS PATRIAS

Las fechas patrias eran muy sentidas, donde se adornaban toda la escuela para los grandes quermes al aire libre donde participaba todo el barrio.

Para ir hasta el centro del pueblo o para participar de actos oficiales en la plaza, viajaban en las cajas de camiones que poseían algunos de los vecinos del barrio.

FLORES EN EL RIO

Había un día donde se recordaban los caídos por la patria y ese día todos los alumnos de la escuela llevaban flores y en una emotiva ceremonia las tiraban en el cauce del rio colorado.

CADA 20 DE JUNIO

En la promesa a la bandera en aquellos años se decía “Si Juro”

LA ESCUELA 14 DE BUENA PARADA

Coincidiendo con el Día de la Bandera, la escuela Nº 14 del barrio Buena Parada de jornada extendida festeja hoy 20 de junio 120 años de vida, cardado de recuerdos históricos emplazado en pleno corran de un barrio sufrido, donde algunos señalan que muchas veces son olvidados por las autoridades de turnos.

Esto se entiende porque antes que se firmara el decreto del entonces presidente Julio Argentino Roca reconociendo a Buena Parada-Estación Río Colorado como pueblo, ya existía un asentamiento poblacional en el barrio Buena Parada. Incluso vecinos de entonces habían hecho la solicitud de ser reconocidos como población estable en el año 1896.

El primer edificio de la Escuela Mixta N° 14 de Buena Parada, funcionó en un edificio, de propiedad de Colombo Benini, que era alquilado por el Consejo Nacional de Educación y que el 29 de diciembre de 1914 cuando el derrumbe de las paredes de la laguna Cari Lauquen arrasó de manera tempestiva con el valle del río Colorado derrumbando docenas de casas como a la escuela, que posteriormente fue levantada donde funciona actualmente.

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