

(NOTI-RIO) Un nuevo desplante sufrida al vice intendete electo Víctor “Tato” Orellano en la sesión preparatoria del Deliberante por parte de su propio partido -el oficialismo en La Adela- tensó aún más las relaciones interna con el Poder Ejecutivo del intendente Juan Barrionuevo, que se prepara para el próximo lunes 8 de marzo, la apertura para la apertura del año legislativo.
Desde hace unos meses el sector de Compromiso Peronista que integra la “Unidad” previo a las elecciones del 2019 con el Frente Justicialista Pampeano que gobierna la comuna local, viene manifestado que no son tenidos en cuenta, por parte del mandatario comunal y que solo los “uso para ganar las elecciones”.
Además de los reclamos, el sector político se hizo eco de varias quejas de los vecinos que desnudaron presuntas irregularidades en la administración municipal, cosa que no fue bien recibido por Barrionuevo y su equipo.
Y en la reunión preparatoria ayer martes del Concejo donde se definieron los cargos para el funcionamiento del corriente año, como lo establecen la ley orgánica pampeana “la orden de Barrionuevo de desplazar a Tato y a la Edil suplente Yanina Techera se hizo sentir.”
La reunión se cargó de tirantez al momento de elegir y votar por la presidencia del Concejo. Tato se había postulado para el cargo y fue en ese momento que el edil Silvio Altamirano –compañero del sector minoritario aliancista- saltó y propuso volver a reafirmar en el cargo a Anabela Pintos, aduciendo que la forma de manejarse de Tato y Yanina, habían causado muchos problemas al funcionamiento municipal y que solo armaban quilombo, además de hacer referencia de alguna situación particular.
El claro mensaje de relegar al grupo, como una forma de “castigo” por “sugerencias” del responsable de la conducción municipal se hizo realidad. Inclusive la propuesta de poner al vice intendente como secretario fue tomada como una “chicana” política.
Por la mayoría de los votos -3 votos de los ediles FREJUPA, sin el voto de tato ni de la única banca de la oposición- Pintos volverá a quedar como presidenta del Concejo y Altamirano ocupara el cargo de vicepresidente.
Aunque públicamente Pintos había anunciado que el secretario había quedado en manos de Orellano, -se deberá aclarar en las próximas horas- la realidad de lo ocurrido dentro del recinto fue que Orellano rechazó y renunció a ocupar cualquier otro cargo internamente en el Concejo.
Lo ocurrido en el Deliberante con el desplazamiento de un de los sectores político deja en evidencia que “la alianza” paso al archivo de los buenos recuerdos y de las intenciones. El mandatario volvió a ejercer su poder de autoridad para resolver algunas de las situaciones que lo incomodan.
El futuro dirá si la determinación de Barrionuevo de sacar del cuadro a “los molestos” tiene efectos o sumó a unos de sus propios sectores al “ring de la oposición.”
