

Su designación aún no fue comunicada en el Boletín Oficial, pero Martín Soria ya comenzó su gestión al frente del Ministerio de Justicia. A las pocas horas de haber sido confirmado por Alberto Fernández, el rionegrino confirmó que avanzará con el proyecto de reforma del Poder Judicial que persigue el Gobierno.
En la madrugada de este martes, Soria le agradeció al Presidente por su nombramiento y sentó las bases de lo que será su gestión al frente de la cartera judicial.
En sus redes sociales, el flamante ministro compartió el fragmento de la entrevista del programa Fuego Amigo (Canal 9) en la que Alberto Fernández lo anunció como nuevo integrante del Gabinete Nacional. “Toda esta semana se han tomado mucho tiempo en discutir algo innecesario en los medios. Marcela renunció el viernes pasado, por lo que estamos en situación de designar su reemplazante a partir del viernes. De hecho todavía a Marcela no le acepté la renuncia”, contextualizó el Jefe de Estado para comunicar que este lunes almorzó con Soria, le planteó cuáles son sus “expectativas” y “él aceptó hacerse cargo”.
Alberto Fernández justificó la designación del diputado rionegrino porque “tenemos una mirada compartida sobre lo que se tiene que hacer para que la Justicia funcione”. “Le he planteado con claridad que lo que quiero es que la Justicia se corresponda con el Estado de derecho”, añadió el mandatario. “Entiende bien lo que está pasando en la Justicia”, enfatizó.
Al replicar las declaraciones de Fernández, Martín Soria publicó en su cuenta de Twitter: “El Presidente me honró con la propuesta para sumarme a su equipo como ministro de Justicia de la Nación. Por supuesto que acepté este desafío que me llena de orgullo y de sentido de responsabilidad”.
“En línea con el pedido del Presidente, vamos a trabajar para garantizar que los servicios de justicia en nuestro país sean más eficientes, inclusivos e igualitarios; para avanzar en una transformación conceptual que ubique a la justicia de cara a los ciudadanos y ciudadanas”, añadió Soria confirmando que profundizará la embestida con el proyecto de reforma judicial que persigue el kirchnerismo duro.
Amparándose en las declaraciones del Jefe de Estado, coincidió en que “Argentina necesita que el Estado de derecho funcione a pleno, y para eso necesitamos una Justicia que se corresponda con ese Estado de Derecho”. En un último tuit, el reemplazante de Marcela Losardo ratificó que ese será el “principal objetivo”. “Como servidor público, voy a perseguirlo con rigurosidad profesional y con la firmeza y constancia propias de aquellos que sentimos pasión por la política”, concluyó.
Soria siempre fue, junto al massista Ramiro Gutiérrez, una de las opciones más viables para suceder a Losardo. Con la elección del rionegrino se espera una dinámica de mayor confrontación con el Poder Judicial ya que en el último tiempo venía mostrando más alineamiento con el kirchnerismo con respecto a una reforma judicial.
Cuando la semana pasada Alberto Fernández lo postuló como posible candidato, había argumentado que Soria no podía ser acusado de ser kirchnerista porque su hermana, María Emilia, había sido una de las legisladoras que en 2017 votó el desafuero de Julio De Vido.
Sin embargo, tras su asunción como diputado nacional en diciembre de 2019, Soria comenzó su acercamiento al kirchnerismo más duro a partir de su rol en la Comisión de Justicia, en la de Legislación Penal, Asuntos Constitucionales y de Juicio Político.
En un año, se convirtió en una de las espadas K contra el Poder Judicial, no sólo con cuestionamientos políticos, sino con denuncias por la actuación de los magistrados durante el gobierno de Mauricio Macri. Hasta marzo del año pasado no se le había detectado esa vocación por lo judicial.
Con la confirmación de la nueva conducción del Ministerio de Justicia se termina una larga novela que empezó a principios de mes con una ola de rumores impulsados desde el seno del Instituto Patria, ante la negativa de Losardo de avanzar con una embestida contra los jueces y fiscales que llevan adelante las causas que pesan sobre las figuras más prominentes del kirchnerismo, con Cristina Kirchner a la cabeza.

Con el cambio de ministro, el Presidente borra el juego de equilibrios internos y extrema la ofensiva sobre el Poder Judicial
Pasaron diez días desde que trascendió que Marcela Losardo había tomado la decisión irreversible de dejar el cargo. Y una semana desde que el Presidente lo hizo público. Todo ese tiempo transcurrió para llegar a un final que sólo podía ser torcido por una designación que profundizara o al menos sostuviera el imaginario de los equilibrios internos. No fue así: la designación de Martín Soria confirma la línea de dureza extrema en el frente judicial y reafirma el triunfo y la ratificación de la línea central en el Ministerio de Justicia, es decir, el alineamiento con Cristina Fernández de Kirchner en las áreas decisivas. Final entonces para los supuestos empates o contrapesos.
El final de Losardo y la llegada de Soria proyectan una dimensión que por ahora asoma parcialmente. Fue un dato potente el paso de los días, tensos en el interior del oficialismo y de fuerte expectativa en todo el mundo político y económico. Alberto Fernández alimentó así un capítulo que iba a trascender el caso concreto de Justicia. Volvió a ser expuesto el peso de CFK -en este caso, con el agregado de las causas que la atormentan- en la toma de decisiones y, en espejo, el foco repuso la discusión sobre la centralidad en el poder. La incertidumbre de estos días en el círculo más cercano a Olivos fue un síntoma de la preocupación sobre el mensaje interno -y por extensión público- que representa el alejamiento de la ministra.
Visto en perspectiva, el desenlace comenzó a ser escrito a principios de mes. El discurso de Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa ratificaba el sentido de escalada en la ofensiva judicial. Y el alegato de CFK ante los jueces de Casación profundizaba y a la vez extremaba posiciones. Losardo tomó la decisión de salir después a limitar el sentido de la idea de una bicameral de control de los jueces. Ese no era ya un gesto de doble mensaje del Gobierno, es decir, de dureza atemperada luego por la entonces ministra. Su condición de amiga de décadas y socia profesional sugería convivencia doméstica con un perfil moderado. Del mismo modo, pero en sentido inverso, opera su salida. Y la llegada de Soria.
Por supuesto, en estas horas será expuesto desde Olivos algo que el propio Presidente ya dijo sobre el anunciado sucesor de Losardo. Se discutirá que Soria no es precisamente un kircrhnerista duro y menos, un hombre de la ex presidente. No tiene demasiada importancia. El diputado rionegrino, que deberá dejar la banca para asumir el cargo ejecutivo, ha tejido buenos vínculos en el circuito más cercano a CFK. Y, desde antes y más en los últimos meses, expresa ser una pieza acorde y operativa: ha embestido contra jueces por las causas sobre corrupción que involucran a la ex presidente y ex funcionarios, cargó especialmente contra Mauricio Macri y sus ex ministros, y -desde siempre- apunta a los medios.
Eso anticipa que su próxima llegada al Ministerio de Justicia estará en absoluta sintonía con la línea que, antes, generaba en buena medida el agobio atribuido a Losardo. Ninguna pieza clave entraría en juego. Por ejemplo, el secretario de Justicia, Juan Martín Mena, o el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla. Nada indica que pase algo diferente en otras áreas, como la estratégica Inspección General de Justicia o la intervención del Servicio Penitenciario.
El Presidente y muchos de sus funcionarios, pero no todos en el circuito oficialista, creen que el tema de la Justicia es de escaso interés social y, por consiguiente, no representaría un alto riesgo de costos en imagen. Es una evaluación cuanto menos parcial y hasta de menosprecio sobre los intereses heterogéneos de la sociedad. Se ha dicho: la corrupción figura en muchas encuestas como un tema de significativa preocupación. Se trata del manejo del poder. Pero además, la escalada contra el Poder Judicial como reforzada marca oficialista desdibuja el componente adjudicado al Presidente y sectariza apoyos.
Pero al margen de eso, existe un problema evidente y práctico en el plano estrictamente político. El proyecto de reforma del fuero federal -apuntado especialmente a Comodoro PY y con reparto de cargos en el interior del país- y el texto para cambiar las reglas de juego en la elección del jefe de los fiscales están trabados en Diputados por falta de apoyo. El mismo cuadro enfrentaría la idea de un bicameral para controlar a los jueces -como elemento de presión- o la anunciada iniciativa de un tribunal intermedio que le reste atribuciones a la Corte Suprema.
Es un problema grave para el kirchnerismo. Ocurre que el sistema de negociaciones con un par de interbloques -cuando hay oposición frontal de Juntos por el Cambio- está dando algunas señales inquietantes para el Frente de Todos. Peronistas cordobeses, legisladores cercanos a Roberto Lavagna y otros de origen socialista han hecho reclamos sin respuesta al oficialismo. Plantean una discusión sobre los cambios al impuesto a las Ganancias y demandan el tratamiento de la prórroga al régimen de biocombustibles. Es un mensaje nada despreciable.
Con este panorama, la cuestión decisiva es qué planes concretos ensayará el Gobierno más allá del discurso cada vez más duro, más irritado en el caso de CFK. La coronación de Soria es una definición en sí misma que ya anotan la Corte, los jueces federales y los fiscales, en primera línea. ¿Intentará forzar un avance en el Congreso, con el presupuesto de kirchneristas duros que suponen falta de voluntad política en la Cámara baja? ¿Jugará directamente el Ejecutivo? ¿Arriesgará el camino de impulso a juicios políticos, sin número a la vista pero con la intención de forzar renuncias? El riesgo institucional no aparece en el cálculo.
El designado ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación Martín Ignacio Soria es abogado. Y en los últimos tiempos tuvo activa militancia en difundir la teoría del “lawfare”, la explicación política del kirchnerismo para minimizar el por qué de varios casos de corrupción, algunos probados judicialmente y otros, incluso, con condena firme.
Antes de que Alberto Fernández comenzara a pensar en reemplazar a su amiga leal, socia y colaboradora durante 35 años, Marcela Losardo, Soriahabía empezado a hacer denuncias para que se investigue la existencia del “lawfare”.Y en ese marco hizo varias presentaciones judiciales para que se determine si el macrismo cometió delito debido al funcionamiento de lo que el kirchnerismo identifica como “la mesa judicial”. Esa construcción indica que había un grupo de funcionarios de Mauricio Macri que supuestamente coordinaba el manejo de los expedientes en los que los ex funcionarios y algunos empresarios kichneristas fueron procesados o detenidos.
Soria junto a otros diputados del Frente de Todos como Rodolfo Tailhade y Eduardo Valdés presentó en 2020 la denuncia sobre la mesa judicial que investiga la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Franco Picardi. En esa denuncia incluyeron los testimonios de jueces y juezas de distintos fueros que varios años después de sucedidos los hechos denunciaron por los medios presiones de dirigentes del macrismo.
“La mesa judicial existió. No lo digo yo, lo dijo Lilita Carrió en dos oportunidades: Vamos a pedir que declare como testigo”, aseguró en alguna ocasión el designado ministro de Justicia e impulsor de la causa judicial.
Soria está enfocado en algunos jueces y fiscales que habitan el edificio de Comodoro Py en el que el diputado oficialista trabajó allá lejos y hace tiempo. Integró la secretaría del juzgado federal 9 cuando estaba a cargo de Juan José Galeano. El joven Soria, que se fue de tribunales cuando se recibió de abogado, integró el área del juzgado que investigó la parte internacional del atentado a la AMIA.
Soria denunció al actual presidente de la Cámara Federal de Casación, Gustavo Hornos. Lo hizo penalmente y ante el Consejo de la Magistratura para que se lo enjuicie. Lo acusó por haber ingresado a la Casa Rosada durante el gobierno anterior con el supuesto objetivo de coordinar acciones contra ex funcionarios del kirchnerismo. La prueba aportada a la causa de “la mesa judicial” son los registros oficiales y públicos de esos ingresos.
También junto a los diputados Tailhade, Valdés, Hernán Pérez Araujo, Ayelén Spósito y Susana Graciela Landriscini, Soria denunció al presidente de la Cámara Federal porteña, Martín Irurzun. La denuncia se presentó ante el Consejo de la Magistratura en 2020 cuando Irurzun en un fallo acotó la ventana temporal de un peritaje del teléfono de Macri ordenado por la jueza María Servini en la causa en la que se investiga otras supuestas “presiones judiciales” por parte del macrismo.
El diputado designado ministro de Justicia y Derechos Humanos se preguntó en su página de Facebook el pasado 4 de marzo: “¿Creés que el #Lawfare es una cosa de políticos y la Justicia y que poco y nada tiene que ver con vos? “. Y respondió: “Nada más alejado de la realidad. Con simpleza, pero con mucha firmeza y convicción, Cristina explica como el #poder económico se sirve de esa herramienta para desarrollar programas que lo único que generan es concentración de riqueza y pobreza a través de brutales endeudamientos, que son convalidados por un #PoderJudicial funcional a esa estrategia”.
Y elogió y citó parte del discurso de Cristina Kirchner ante la Cámara de Casación para reforzar sus propios argumentos: “No pueden (el Poder Judicial) seguir comportándose como una corporación. No hay posibilidades de una vida democrática sana con funcionarios que constituyen una aristocracia eterna. Nosotros, los políticos, cada dos años vamos a elecciones.Este sistema está podrido y es perverso. Es necesario que todos pongamos el esfuerzo para corregirlo, para transformarlo. No podemos seguir siendo un país que cada 10 o 20 años lo endeudan brutalmente y después ustedes lo sobreseen. Todos los cargos que ocupé fueron votados por la gente en elecciones democráticas. Somos un poder profundamente democrático. ¿Ustedes pueden decir lo mismo?”.
Las denuncias con nombre y apellido, su batallar contra el “lawfare” y “la mesa judicial” y su apoyo a los dichos de la vicepresidenta contra el Poder Judicial son las cartas credenciales con las que Soria llega a su despacho en la calle Sarmiento al 300.
Quién reemplazará a Martín Soria en la Cámara de Diputados
El actual jefe de la oficina de la ANSeS en la ciudad de Cipoletti, Pedro Dantas, será el reemplazo en Diputados de Martín Soria, quien renunciará a su banca en la Cámara Baja en los próximos días para asumir como nuevo ministro de Justicia de la Nación, espacio que deja Marcela Losardo. Dantas, que tiempo atrás también fue intendente de Campo Grande, completará el mandato del legislador hasta 2023.
El traspaso se da luego de que el presidente, Alberto Fernández, confirmara este lunes 15 de marzo la designación de Soria como nuevo ministro de Justicia. “Tiene una mirada semejante a la mía sobre la justicia y eso me da tranquilidad” celebró el mandatario.
Entrevistado en el programa Fuego Amigo que se emite por Canal 9, Fernández contó: “Hace varios meses vengo siguiendo lo que Martín está haciendo. Ya trabajó en los tribunales, entiende lo que pasa en la justicia y tiene una mirada semejante a la mía sobre lo que pasó en la justicia y lo que hay que hacer. Eso me da tranquilidad”.
Quién es Martín Soria
El anunciado ministro de Justicia es diputado nacional del Frente de Todos y tiene una línea de pensamiento muy similar a la que en público expone Cristina Kirchner. De hecho, su nombramiento cae bien en el kirchnerismo, que vio con alivio la salida de Marcela Losardo y esperó impaciente la designación de su reemplazante.
Soria critica en público al fiscal Carlos Stornelli, adhiere a la teoría del Lawfare, y fue uno de los arquitectos de la denuncia contra el presidente de la Cámara de Casación Penal, Gustavo Hornos.
Es hijo de Carlos Soria, el ex gobernador de Río Negro. Sus primeros pasos en política los dio como intendente de General Roca. En 2019 fue electo para la Cámara de Diputados en la boleta del kirchnerismo. Su desembarco en Justicia es un mensaje bastante claro a los jueces y fiscales acusados (algunos de ellos con denuncias y otros incluso con procesamientos).
Cómo llega Martín Soria a ser el nuevo ministro de Justicia
Compartirá gabinete con Juan Martín Mena, el dos en el Ministerio, hombre del kirchnerismo. En la denuncia contra Hornos, y en varias expresiones públicas, Soria señaló a Mauricio Macri como el armador junto a algunos jueces de causas que involucran a la vicepresidenta y a varios de sus exfuncionarios, violentando procesos legales.
“Macri manda, Hornos ejecuta. En la segunda semana de gobierno: el juez de Casación Penal visita a Macri en la Rosada. Dos días después dicta un fallo que repone a Bonadio en causa iniciada por Clarín. Leíste bien: Macri, Clarín, Bonadío y Hornos. El dream team del #Lawfare. #MacriAlHornos”, escribió el hasta ahora diputado nacional por el oficialismo.
Soria fue uno de los máximos impulsores de investigar la “mesa judicial” de Macri junto al diputado Rodolfo Tailhade. En una entrevista con Radio Nacional, el diputado dijo: “Tarde o temprano, tantas fechorías se pagan”.
En su cuenta de Twitter, Soria fue muy crítico también del fiscal federal Carlos Stornelli y adhirió a conceptos tanto de Cristina Kirchner como de Alberto Fernández sobre el mal funcionamiento del Poder Judicial.
