

“Tienen que ser reuniones periódicas porque es importante que estemos informados y contemos con esta información de parte del DPA y la Autoridad de Cuencas para de esa manera poder pensar en nuevos cultivos, en nuevos financiamientos y en la optimización y uso racional del agua”, destacó el ministro de Producción y Agroindustria, Carlos Banacloy.
Escenarios preocupantes
Uno de los que expuso fue Fernando Frassetto, meteorólogo de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro: “Observamos escenarios persistentes de sequía y mayor frecuencia de eventos extremos en la región que pueden asociarse al fenómeno de cambio climático”. Y agregó: “Los déficit de precipitaciones son tendencia desde hace años y es muy importante trabajar en optimizar el recurso hídrico”.
Si bien esta situación se ha visualizado en diferentes momentos de la historia de los últimos 100 años, en estos últimos 10 esos cambios se fueron acentuando.
Presentó un detalle pormenorizado sobre datos desde la Cordillera de los Andes en el límite con Chile en el cual se muestra que desde hace 15 años dominan las condiciones de déficit en las precipitaciones cordilleranas (lluvia y nieve) y desde el 2019 se han acentuado los periodos secos en las cuencas de los ríos Colorado, Neuquén, extendiéndose hacia al Sur (Limay, Oeste de Chubut, Región Sur y la zona de secano de Río Negro).
Durante 2021 Argentina se encuentra junto con regiones de Brasil y Chile en una situación delicada, cuencas hídricas con ríos cuyos caudales son los más bajos de los últimos 100 años. En el norte patagónico al déficit de lluvias de otoño e invierno, se suma la escasa acumulación de nieve en montaña en las cuencas cordilleranas.
Estas condiciones también se observan en otras regiones del resto del mundo como California, Sudáfrica y Australia entre otras.
Además, se brindó un pronóstico para este trimestre de consenso (SMN) donde se mantiene la tendencia deficitaria en para los próximos meses. Al mismo tiempo temperaturas por encima de lo normal para el mismo período. El probable desarrollo de una nueva condición oceánica de La Niña hacia fin de año, es otro escenario a tener en cuenta en estas tendencias climáticas.
El estado de las cuencas
Por su parte, Fernando Curetti, Superintendente del DPA y presidente de la AIC y ARSE, expuso la situación de las cuencas de los ríos Negro, Limay, Neuquén y Colorado, con tendencias descendentes en los últimos años, incluso muy inferiores a las de años anteriores.
El dato positivo es que el sistema de Riego de Campo Grande, así como el Sistema de Riego del Alto Valle, están trabajando con una disposición que se emitió desde la Dirección de Cuencas.
Haber declarado la “Emergencia Hídrica” es muy importante ya que la Autoridad de Cuencas toma el control de los embalses y desde la AIC se pueden definir cuáles son los caudales que deben erogar aguas abajo para poder preservar esta delicada situación.
Realizando un manejo racional del recurso y del riego, la próxima temporada se llevará adelante con normalidad, aún con el dato de la existencia de 3 metros menos de agua en Cerro Colorado en el comienzo de la temporada, ahora previsto para el 16 de agosto.
Curetti sostuvo que es clave trabajar sobre esta problemática, en conjunto entre todos los actores implicados, con una mirada prospectiva, evaluando y poniendo en práctica cada una de las medidas que se pueden ir previendo desde hoy.
Estuvieron presentes en el encuentro virtual el secretario de Fruticultura, Facundo Fernández; Sebastián Hernández de la Federación de Productores de Rio Negro y Neuquén, Agustín Argibay Molina, presidente de CAFI, productores y empresarios.
El río Colorado atraviesa la peor sequía en 103 años
«Como dicen los especialistas del Centro de Estudios Meteorológicos, si no estuviéramos en pandemia el tema prioritario sería la extraordinaria sequía y sus catastróficas consecuencias», dijo Juan Greco. El delegado pampeano ante el Coirco explicó que «el río Colorado registra hoy su caudal más bajo en los últimos 103 años», aludiendo a las mediciones iniciadas en 1918 mediante la escala hidrométrica ubicada sobre el puente carretero de Pichimahida. El Colorado comenzó a medirse en 1902, pero su primera escala (en Nueva Parada) está sobre un lecho móvil y dificulta las comparaciones interanuales. Por eso, las mensuras comparadas comenzaron en 1918.
Sobre un derrame histórico de 4.800 hectómetros, el río arrastra actualmente unos 1.200 hectómetros, lo que pronostica «la bajante más importante de su historia». Por eso, durante su última reunión, el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) resolvió convocar a su Consejo de Gobierno, integrado por el ministro de Interior y los cinco gobernadores, quienes podrían declarar la emergencia hídrica para toda la cuenca.
Es lo que ya hicieron las provincias que integran la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) para los ríos Negro, Limay y Neuquén. «Una vez declarada, cada jurisdicción tiene potestad de enmarcar la emergencia según su contexto y los informes técnicos sobre el estado de la cuenca», recordó Greco.
El Estatuto del Río Colorado dispone que el uso del agua será reservado al consumo humano, en primer lugar, y en modo subsidiario para riego, generación energética, otras actividades industriales y utilización turística, en ese orden. En el caso de La Pampa, además de sus localidades ribereñas este curso abastece con agua potable a numerosas poblaciones a través del Acueducto, mientras que comparte su prioridad de riego con Buenos Aires y Río Negro, cuyos sistemas dependen también del Colorado.
«Resignar productividad».
Mientras Greco se reunía con sus pares del Coirco, los regantes de la Cámara de Productores Agropecuarios Bajo Riego de 25 de Mayo evaluaban con las autoridades del Ente Provincial del Río Colorado la apertura de la temporada. «Estamos acordando cómo recibirán el agua y si acompañarán con inversiones para aprovechar de la mejor manera el volumen adjudicado» explicó Enrique Schmidt, titular del EPRC.
En agosto, la prioridad serán «los cultivos más sensibles y sembrados nuevos, porque aquellos con raíces de mayor tamaño pueden soportar bien hasta la segunda etapa» del riego. La dotación de agua será la mitad de lo acostumbrado: «los productores recibirán el 50% de su dotación habitual y definirán las prioridades en función de sus parcelas», explicó. Otorgarán prioridad a los cultivos nuevos de alfalfa y maíz, la horticultura y los frutales: «no habrá siembras nuevas y los emprendimientos deberán resignar productividad» agregó. Eso significaría, por ejemplo, que «si una alfalfa rendía seis cortes, este año sólo tendrá dos».
Un uso eficiente.
El objetivo es «posibilitar que cada parcela reciba agua suficiente para sostener un cultivo y evitar pérdida de fuentes laborales». Actualmente, en la zona de 25 de Mayo hay unas 8.000 hectáreas en producción bajo el Sistema de Aprovechamiento Múltiple (SAM). De ellas, unas 2.000 todavía mantienen el «riego por manto», pero el resto cuenta con riego por aspersión automatizado, mediante pivots inteligentes. Este sistema otorga una eficiencia del 95% y permitirá utilizar con alta eficiencia la escasa oferta hídrica de la temporada.
En agosto, los productores definirán también la superficie que resignarán y dejarán sin riego. «Tenemos claro que sacrificaremos algunas hectáreas, pero no sabemos todavía cuántas. Los productores saben que sus cultivos nuevos no darán pérdida, pero seguramente resignarán productividad y algunas parcelas no serán resembradas y descansarán», explicó.
La situación será distinta en las viñas (hacen riego por goteo) y en los feed lots, porque en ambos casos cuentan con embalses propios que permiten garantizar la provisión, en tanto que la veda no afectará los cultivos de Casa de Piedra porque toma agua río abajo.
También tendrán garantizado riego suficiente los 600 cerezos, la producción de flores y las plantaciones de manzana. «Será una temporada atípica y habrá que ensayar una experiencia nueva para impedir pérdidas productivas. Habrá que resignar productividad para mantener las fuentes de empleo», reiteró Schmidt.
Emergencia nacional
La crítica situación ya provocó que el gobierno nacional decretara la emergencia hídrica para las siete provincias que integran la cuenca del Paraná, habilitando, entre otras cosas, líneas de crédito y asistencia financiera para atender necesidades productivas. Esta semana, Río Negro y Neuquén solicitaron ser incluidas en esa declaración.
Esta emergencia nacional por sequía también ordena a los distintos ministerios que desarrollen programas de asistencia, con obras y recursos para canalización y dragado, y contención de eventuales incendios. En Neuquén pretenden ayuda nacional para costear obras de abastecimiento, asistencia productiva y aportes al sector energético.
En la cuenca del Paraná «los ministerios de Desarrollo Productivo y Trabajo establecerán las acciones para preservar la actividad productiva y los puestos de trabajo», en tanto que Obras Públicas «dispondrá y controlará la realización de obras de infraestructura», y la cartera de Seguridad , planificará las medidas de apoyo mediante el Sistema Nacional de Alerta Temprana y Monitoreo de Emergencias (Siname), y asistirá a poblaciones ribereñas con el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (Sinagir)».
También se definió una suspensión de plazos administrativos en las regiones afectadas y se dispuso que el Banco Nación y la AFIP dispongan asistencia en materia crediticia e impositiva, respectivamente.
