Natalia y Diego dejaron todo en Argentina  para irse a recorrer el mundo y cumplir un sueño

(NOTI-RIO) Natalia Fredes de Río Colorado y Diego Montaña –La Rioja- una joven pareja que dejaron todo en Argentina  para irse a recorrer el mundo para cumplir un sueño lleno de aventura que muchos desean, pero solo unos pocos la pueden hacer  realidad. 

“Esto es lo que queremos para nosotros, sentirnos en libertad. Ver la vida completamente distinta, conocer y apreciar las cosas más simples y cómo la gente vive y se adapta a ella.” Reflexiona Natalia. 

Ambos decidieron dejar las comodidades de un hogar, sus afectos familiares, como sus trabajos profesionales para comenzar una nueva vida que tuvo un punto de inicio, sin fecha de cierre, una hoja de ruta planificada aunque sufre permanentemente cambios por distintas circunstancias del momento. 

Ya llevan recorriendo 15 países y por estos días se encuentran en Canadá donde están trabajando para reunir lo necesario que le permita seguir camino rumbo. 

La pareja recuerda que su primera experiencia donde conocieron el sabor de la aventura fue en marzo del 2010 en su luna de miel, la que organizaron de una forma particular. Decidieron recorrer en bicicleta toda la provincia de Misiones “Fue en ese momento donde la cabeza nos hizo un clic, cuando nos casamos y nos fuimos por más de un mes a recorrer la provincia en bicicleta. Esos 700 kilómetros fue lo que nos cambió la vida en todos los sentidos y nos dio el empujón que nos faltaba para decir lo que queríamos para nosotros en esta vida y sin saber nada comenzamos a proyectarnos en al menos conocer el continente americano.” 

Desde ese momento fueron ocho años de adquirir confianza, conocimientos y planificaciones para que el objetivo puesto sean recorridos de felicidad con los menores problemas posibles. 

Viviendo en Córdoba comenzaron a recibir viajeros que ayudaron a sumar conocimientos para el futuro viaje. “Es genial, compartir tu casa con gente de distintos lugares del mundo, nos llenaron de mucha experiencia. Por mucho tiempo abrimos las puertas de nuestra casa a los viajeros, los que nos dieron también innumerables amigos por todos lados, los que también nos ayudaron a ir moldeando nuestra idea de viaje. Es genial poder compartir con ellos sus viajes, sus sueños y ser parte de esa gente que muchos de ellos son profesionales, jóvenes exitosos que en algún momento de su vida se dieron cuenta de que la vida no era solamente trabajo y nada más.” 

Además durante ese tiempo fue reunir el dinero suficiente que le permitiera adquirir un motorhome y en abril del 2018 con las visas en la mano y las mochilas sobre sus espaldas empezaron a cumplir el sueño de viajar por el mundo.

“Con esa idea salimos a conocer primeramente países que son completamente distintos a nuestras culturas y que hablan otro idioma, lo que nos llevó a una experiencia súper fuerte.” Comenta Natalia que confirma Diego.

“Elegimos el sudeste asiático, nos fuimos a Tailandia, Vietnam, Camboya y Malasia por 45 días que fueron espectaculares. Es increíble conocer la cultura oriental, es impresionante, nos encantó y queremos volver. Y ahí nos dimos cuenta de que no sabíamos suficiente inglés, idioma que empezamos a estudiar.” 

En dos años Natalia y Diego pasaron por 15 países, luego de volver de Asia, fueron a Estados Unidos, Panamá, Costa Rica, donde finalmente adquirieron su motor home, Nicaragua,  Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice, México y Canadá.

“Tenemos una vida muy sencilla, una casa súper chiquita, no tenemos muchas cosas, todo lo nuestro entra en una valija y eso nos hace sentir súper livianos libres y lo disfrutamos un montón, es fantástico.” Dijo la mujer aventurera

Para reunir dinero para solventar gastos de combustibles y las necesidades diarias la pareja se anima a trabajar temporalmente en cualquier oficio como mesero -mozo-, limpiando casas, en los campos con las cosechas y hasta vendiendo artesanías.  “Cualquier cosa que salga nosotros lo agarramos, porque es algo que nos da libertad, no se nos caen los anillos por hacer otras cosas y además hemos aprendido un montón acerca de trabajar en los campos que antes no teníamos ni idea, porque éramos bichos de ciudad. Hoy estamos viviendo en medio campo al lado de búfalos, completamente impensado.” 

Durante su viaje recuerdan que “En México páramos, donde estuvimos 6 meses y ahí empezamos a ver que el viaje nos empezaba a pensar un poco el tema económico. Y nos pusimos a vender pulseras y hacer un poco de macramé, aprendimos de otros viajeros a ver cómo se ganaban la vida y con eso comíamos, además también teníamos plata para la nafta. México es super accesible para el viajero en cuanto a lo económico como para hacer nuevos amigos.”

Su motorhome es canadiense y tiene placa de British Columbia, es un modelo fabricado en ese país en el año 1986, fue el que los conectó con muchos canadienses veraneando en México.

Entre ellas a una familia muy particular que pasaba todos los días por donde estaban vendiendo productos para saludarlos y con quienes hicieron una linda amistad. “Conocimos muchísima gente que nos brindó ayuda y sus números de teléfonos por cualquier cosa que necesitemos en el camino. Hay muchos argentinos viajando así como nosotros.”

El rumbo lo deciden entre ambos utilizando mapas y una aplicación en el teléfono que ayuda a elegir los destinos y lugares para dormir donde son económicos o si es gratis mejor. “La aplicación nos da la información donde parar a dormir tranquilos y seguros, es como una red de viajeros que van dejando referencias de los lugares donde han pasado una noche.” 

Viajando por los Estados Unidos, llegaron hasta Canadá, a la ciudad de Wadena en la provincia de Saskatchewan, donde se volvieron a encontrar a la familia que tiempo atrás habían conocido en México y donde actualmente llevan un tiempo viviendo la rica experiencia. “Acá aprendimos un montón con ellos, la vida de campo, les dimos una mano con la cosecha y además es invaluable aprender el idioma viviendo el día a día, que siempre es un gran desafío para nosotros. Estamos súper bien en este país, pero sabemos que no nos vamos a quedar para siempre, porque nos gusta seguir viajando con el estilo de vida que elegimos, nos gusta movernos vivir un rato en cada lugar, nos encanta la idea hacer las mochilas y viajar en motorhome, nos encanta la idea de tomarnos un avión para ir a la Argentina para ver a nuestras familias, nos gusta viajar en bicicleta, nos gusta la idea de hacer un viaje caminando, nos gusta sentirnos libres de elegir.” Añade Natalia

También la pareja se encuentra en un proceso de reinvención profesional totalmente alejado de los trabajos que realizaban en Argentina “Ninguno de los dos queremos volver a trabajar de lo que hicimos en nuestra tierra, los dos queremos seguir viajando, ser nómadas, estar un rato acá, otro rato allá. Nos estamos capacitando para trabajar online, lo que permitiría no tener una residencia fija en algún lugar.” 

QUIEREN TRASMITIR LAS EXPERIENCIAS

La pareja lleva un libro de viaje y un celular con memorias llenas de fotografías e información de cada metro recorrido y tienen como meta volcarlas en alguna plataforma digital para ayudar a otros que estén buscando cumplir un sueño similar al de ellos.

Para aquellos que ya quieren empezar a delinear un posible viaje la pareja ofrece sus contactos a través de la página personal de facebook o Instagram, @profundamerica, donde encontrarán parte de la información y donde pueden consultarlos.

“Hemos recopilado información de nuestro camino y cualquiera que lo necesite estamos más que encantados de contarles nuestra experiencia, además me encantaría darles el mensaje a todos aquellos que tengan ganas de cumplir un sueño. No existe un molde para vivir. Cada uno tiene el suyo y como le sale, es así como vamos armando el camino de la vida.” Y agrega “Nosotros ya no somos los mismos andariegos que salieron de Argentina, vamos cambiando, vamos creciendo, vamos aprendiendo en el camino, nos vamos acomodando a ver cosas que nos gustan, las que no. Esto es un estilo de vida, no es un viaje y no tenemos pensado parar.” 

LA EXPERIENCIA VIETNAM 

El viaje a Vietnam fue alucinante, fuimos a un pueblito llamado Sapa donde conocimos algunas tribus del lugar y a una señora en la plaza con la que hicimos una excursión, nos llevó a caminar por los campos de arroz. 

La mujer tenía unos 50 años, hablaba un perfecto inglés que había aprendido a través de trabajar con turistas, tarea que realiza para sostener a su familia.

“Luego de conocer la zona, fuimos a su casa donde comimos comida típica, brindamos y la pasamos hermoso con esa familia y la conexión con la gente. Fue una hermosa lección de vida para nosotros, porque sin recursos sacamos a su familia adelante. Fue una gran lección de humildad y sencillez, sin perder la alegría que también te las transmiten, ella jamás dejó de sonreír.”

Entre las varias anécdotas del viaje los jóvenes recordaron “Una de las experiencias más locas fue cruzar la calle en Hanoi (Vietnam), es difícil explicarte el mundo de gente en moto que son esas calles.¿Viste como lo ves en la tele?, así tal cual es, vienen todos una moto al lado de la otra una cosa increíble, no hay semáforos. ¿Entonces cómo haces para cruzar?. Nos agarramos de la mano y cruzas a paso firme sin detenerte ni dudar porque ellos son ellos los que te esquivan, todos te respetan, pero tenés que seguir el paso firme para que ellos vean y puedan ser predecibles para ellos. Ese día fue alucinante, fue genial, una linda experiencia.”

NO ERAMOS FELICES EN LA OTRA VIDA

“Decidimos hacer esta vida de viajeros simplemente porque ninguno de los dos no éramos felices con la otra vida. Teníamos que buscar nuestro camino el que se adaptara más a nuestras esencias, a nuestras almas. Ambos disfrutamos andar. Diego ama la fotografía de naturaleza y andar por diferentes lugares del mundo le permite apreciar especies en vivo y en directo, en su hábitat naturales y libres, ese era uno de sus grandes sueños. Poder estar ahí cerca de lo que admira, la naturaleza. Yo amo moverme, por el solo hecho de hacerlo, sin más. Ver, oler, escuchar o caminar distinto a lo ya conocido, es una experiencia que amo tener.”

“Perdernos en nuevos caminos, nos motiva, nos mueve, nos conmueve. No es fácil, lleva mucho trabajo como el de cualquier otro ser humano que está quieto. Pero sin dudas, esta vida nos representa más y esto recién empieza, tenemos mucho camino por recorrer, y no hablo solo de rutas.”

“Aprender, es algo que decidimos que queremos tener en nuestra vida siempre. Sin dudas moverte por diferentes lugares del mundo es una gran forma de aprender de todo un poco. Llevamos 3 años y media fuera del país, esperamos que el 2022 nos de la posibilidad de visitar a nuestras familias y poder recorrer un poquito más de nuestra Argentina.” Reflexionaron

LA PANDEMIA

Desde que se instaló la pandemia del Covid-19 en el mundo, Natalia y Diego vivieron momentos muy distintos.

La mayor parte la pasaron en Canadá, aunque estuvieron en Argentina para visitar amigos, familia y renovar fuerzas, pasaron más de 8 meses prácticamente  “encerrados” en Bahía Blanca, hasta que pudieron regresar a  Canadá con una visa de trabajo, donde habían dejado sus pertenencias para continuar viaje. “Teníamos vuelo a Canadá en abril, y la pandemia comenzó un mes antes. Así que quedamos “atrapados”,  por decirlo de alguna manera. Fue complicado en Argentina, “nos sentimos súper encerrados y atados de manos”.

“Cuando regresamos a Canadá lo vivimos completamente distinto, nos llamó la atención que los niños nunca dejaron el colegio, usamos barbijo como todo el mundo, respetando la distancia social, pero también hay contradicciones en este país, por ejemplo para Navidad todavía había restricciones de que no podían juntarse más de 5 personas en una misma casa en familia, pero si íbamos todos a un restaurante, que estaban todos abiertos, si podías ir con la familia. Reglas un tanto extrañas.”

“Estamos en un pueblo de 3.000 habitantes entonces la pandemia es mucho más tranquila y en julio dejamos las mascarillas, no ha habido muchos casos y la mayoría de la población acudió a vacunarse.

AMIGOS Y FAMILIARES 

“Con mis amigos y familia usamos mucho las redes sociales, son las que nos mantienen unidos, son súper importantes cuando estás en otros países y se extraña nuestra tierra y uno necesita estar más en contacto con su gente, por suerte existe WhatsApp y las videollamadas. Sabemos que vivimos una era extraordinaria en comunicaciones que nos permiten sentirnos cerca a pesar de las distancias y diferencias horarias, somos muy afortunados de vivirlo de esta manera.”

FAMILIA

Natalia Fredes 42 años, es mayor de las tres hermanas Gisela (tiene 3 hijas) y Cecilia (tiene 2 hijos) y su papá José y mamá Dora, todos viven en Río Colorado, localidad de Río Negro.

Diego Montaña 42 años, tiene 2 hermanos Nelson (tiene 2 hijas) y Ariel. Su papá Nelson y su mamá Teresa, quienes viven en Chilecito provincia de La Rioja

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