La periodista y el pastor podrían recibir hasta 50 años de prisión

“Aberrante, cruel y de una brutalidad inusitada”. Así definió lo que la fiscal María Marta Corrado escuchó de Sonia Molina quien durante ocho horas contó el cautiverio al que fue sometida por la periodista Estefanía Heit y el pseudo pastor evangélico Jesús María Olivera quienes están acusados de privación de la libertad, abusos y tentativa de homicidio. Para la fiscal, podría corresponderles una condena de hasta 50 años de cárcel.

La víctima contó sobre sus días maniatada, golpeada a diario sin piedad, quemada con cigarrillos. Describió también las violaciones reiteradas y la dieta con polenta y alimento para perros.

Sus dichos, calificados como veraces y coherentes, llevaron a que los detenidos sean acusados por los delitos de privación de la libertad, abusos y tentativa de homicidio lo que según la fiscal, podría corresponderles una pena de hasta 50 años, informó el diario La Nación.

Corrado, a partir de las pruebas recabadas y la opinión del perito médico que confirmó el estado de inanición y deshidratación de la víctima, entre otros elementos, está convencida de que el asesinato de Molina estuvo en los planes de la pareja. Y no descartó que las acciones de Heit y Olivera, escudados en una supuesta organización religiosa, pudieran tener más víctimas, siempre con fines económicos.

Molina, que recibió el alta médica en el Hospital de Coronel Suárez, se trasladó hasta Bahía Blanca, donde declaró desde las 18 hasta las 2 de ayer. Tan abundante y lleno de precisiones fue su testimonio que los dos imputados, que el viernes y a pedido de ellos mismos habían sido trasladados hasta la Fiscalía de Delitos Sexuales con intenciones de dar su versión de los hechos, desistieron del trámite por sugerencia de los tres abogados que los asisten. “Dicen tener respuestas para todo”, aseguraron a La Nación desde la defensa.

“Soy inocente”, fue la única palabra que dejó escapar Olivera, cuando a cara descubierta abandonó el edificio de Estomba al 400 para subir al camión policial que lo trasladaría de regreso a la Unidad Penal de Saavedra el viernes, donde está alojado desde esta semana. Su compañera, que retornó a su calabozo en la comisaría de Tornquist, optó por el silencio.

Fueron 18 días los que pasaron desde que Molina pudo escapar de la casa de Heit y Olivera, donde dice haber estado secuestrada tres meses, hasta que logró el alta médica y, con ella, la fuerza física y mental como para declarar ante la fiscal.

Por su parte Estefanía Heit y Jesus María Olivera utilizarán ese argumento en su defensa en el caso en que están acusados de secuestro, engaño, abuso y tentativa de homicidio. Además, argumentarán que era la víctima quien insistía en vivir con ellos

 

Estefanía Heit y su marido, el supuesto pastor evangélico Jesús María Olivera, ambos acusados de secuestrar a Sonia Molina, sostuvieron que no castigaron ni privaron de la libertad a la víctima, sino que la mujer habría llegado en ese estado e insistía en vivir con ellos. Ambos afirmaron que “la echaban y volvía sola”, según informa el diario La Nación.

Los imputados reiteraron este argumento el viernes, mientras esperaban a que comenzara una declaración indagatoria, que finalmente no se llevó a cabo, luego de que sus abogados recomendaran suspenderla.

En esa ocasión, la fiscal María Marta Corrado amplió los cargos contra Heit y Olivera: a la periodista se le imputó participación primaria en las violaciones, en tanto que ahora se les agregaron cargos por estafas reiteradas y tentativa de homicidio a ambos.

El mismo día más temprano, Sonia Molina había presentado una larga declaración de ocho horas, en que acusó a Heit y Olivera de abusos, golpes y vejaciones. El relato fue atacado por los abogados defensores: “Con decirlo no alcanza; ahora hay que probarlo”, sostuvo el letrado del matrimonio Claudio Lofvall.

La fiscal Corrado, por su parte, dio crédito al relato de Molina, en tanto que calificó lo vivido por la víctima como “un gran tormento” con características de “sadismo y deshumanización total”. “Lo más parecido a una tortura”, añadió.

Además, Corrado dijo tener evidencia que respalda lo narrado por Molina. Se trata de dos videos grabados con el celular de Heit que muestran a Molina, en un estado desmejorado y con marcas de violencia.

En las filmaciones, las voces de un hombre y de una mujer le hacen distintas preguntas, a las que Molina no responde sino con llantos o algún balbuceo. Algunas versiones indican que este video podría haber sido grabado intencionalmente por los acusados para mostrar que Molina había llegado así a su domicilio.

Ambos acusados tienen la extensa declaración de Molina, de 37 carillas, y tienen la orden de sus abogados de leerla detenidamente para buscar respuestas para cada una de las acusaciones formuladas por la mujer.

Sobre la base de esas respuestas, se elaborará una estrategia de defensa. Las declaraciones indagatorias se llevarían a cabo esta semana y la siguiente.

A pesar de que la causa avanza, a casi tres semanas de su inicio, aún resta un detalle fundamental por conocer: la verdadera identidad de Jesús Olivera, que sigue siendo un interrogante.

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