Pidieron reconstrucción de los hechos en el caso de Sonia Molina

Mariano Jara, el abogado defensor aportado por la familia de Estefanía Heit para contribuir en la defensa de la periodista, presentó en el día de ayer, viernes un escrito ante la fiscal María marta Corrado solicitando una reconstrucción de los hechos ya que entiende que existen muchas contradicciones en las declaraciones de la víctima, Sonia Molina. Vale recordar que Molina realizó declaraciones en distintos medios de prensa, las que estarían en disonancia con lo que declaró ante la Justicia, y de allí el pedido del abogado defensor de Heit. Según se anticipó, la medida podría concretarse la semana entrante, entre martes y miércoles, aunque aun oficialmente no se ha comunicado nada al respecto. La defensa cree que una parte de las declaraciones de Molina podrían estar guionadas, pero además manifiestan un fuerte convencimiento en que por el mal accionar de la Policía y de quienes no deberían haber hablado y lo hicieron en términos poco prudentes y descomedidos, un porcentaje importante de las pruebas se han contaminado y podrían debilitar fuertemente la causa contra Jesús Olivera y Estefanía Heit, inclusive hasta el punto de hacerla caer. Por otra parte, Pablo Heit, hermano de la periodista acusada, reveló que la defensa aportó a la causa el contenido de correos electrónicos para intentar probar que Molina miente.   “Son mails de entre enero y marzo en donde ella habla de una premonición, que tiene que hacer un ayuno divino de 44 días”, explicó. “No tengo dudas de que miente”.

Mientras la fiscal María Marta Corrado está terminando de redactar el pedido de prisión preventiva en contra del pastor Jesús Olivera y la periodista Estefanía Heit, los abogados defensores solicitarán en las próximas horas que se cite a una docena de testigos y hasta reclamarán una reconstrucción del hecho.

Corrado afirma tener las pruebas para imputar a la pareja de “tentativa de homicidio, privación ilegal de la libertad, abuso sexual y estafas”, todos delitos cometidos en perjuicio de Sonia Marisol Molina en la casa de Gran Bourg 1823 de Coronel Suárez.

En tanto, la defensa de los acusados -integrada por los doctores Lofvall, Talamoni y Jara- cree que “existen muchas cosas raras y contradicciones en el relato de Molina. Hay cosas que no cierran y esto se empieza a parecer más a un venganza personal por parte de Molina que otra cosa”.

Las dudas

Sostienen que el secuestro que denunció Molina nunca existió y que siempre estuvo por su propia voluntad junto a Heit y Olivera. Para esta afirmación cuentan con casi una docena de testigos que vieron a la víctima afuera de la casa de Gran Bourg.

Hay personas que vieron a Molina en las calles de Suárez y Pigue, la vieron viajar y moverse por todos lados. Incluso, la policía la identificó, durante el supuesto cautiverio, al menos en dos oportunidades.

Además, se cruzaba con vecinos y hasta iba gente a trabajar a la casa; nadie nunca vio nada raro y ella nunca pidió auxilio.

“Nunca estuvo atada, está probado que salía y entraba libremente de la casa. Tuvo contactos con varias personas y con cinco efectivos policiales de diferentes destacamentos y nunca denuncio nada. Es más, cuando le preguntaban donde vivía ella misma daba la dirección de Gran Bourg”, describió uno de los letrados.

El escape

Los asesores de los detenidos también solicitarán una reconstrucción del hecho.

“Es absolutamente ilógico que Molina, que supuestamente no se podía mantener en pie, se escape de la manera cinematográfica como dice que escapó”, insisten.

Sobre este punto, en su declaración ante la fiscal, Molina señaló que “ese día agarre un cajón de madera lo arrimé a la ventana y comencé a abrir la persiana. Siempre escuchando que Estefanía roncaba y que Jesús estaba en el comedor. Levanté la persiana, pasé los pies y pude sacar el cuerpo. Ahí se me vinieron los perros a jugar”.

Y agregó “yo salí corriendo, pisé uno de los tambores de doscientos litros que había en el patio, salte el paredón y cruce a un garaje. Después, pase a un tercer patio que había un perro que se me vino encima. Volví a saltar a otro patio y me escondí. Luego me trepé a una pileta de un lavadero, pero siempre escondida porque creía que Olivera me seguía. Después me fui para otro garaje y abrí un ventiluz y pase la pierna y el cuerpo y ahí salí a la calle”.

Estos dichos de Molina a los abogados no les “cierra” y por eso pretenden la reconstrucción del hecho.

Contradicciones, sueños y mails

Además, pedirán informes médicos porque Molina señaló en su testimonio que Heit le hizo tomar lavandina. “En el informe médico realizado en el hospital de Suárez nunca se consignaron lesiones que inevitablemente produciría un líquido de esa naturaleza en la garganta y el esófago de una persona. Eso quema”.

Por último, según la defensa, se presentarán otros testimonios “claves”, que mantienen en reserva, y que harán caer los dichos de la denunciante.

También, se presentarán correos electrónicos enviados por Molina a Olivera -varios meses antes del hecho- en los que se describen episodios de secuestros similares al que ahora se investiga.

“Los sueños que Molina le describe vía mail a Olivera, varios meses antes del supuesto secuestro real, son muy llamativos. Son premonitorios de lo que termina denunciando. Allí ella cuenta que estaba encerrada y que termina escapando, todo muy similar a lo que ahora le cuenta a la fiscal como verdadero”, detallaron desde la defensa.

Para hoy se espera la segunda y última parte de la indagatoria de Olivera. Y luego, sería antes del fin de semana, solicitará declarar Estefanía Heit.

 

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