
(NOTI-RIO) La delegación técnica de la Administración General de Aduanas de China (GACC) concluyó su auditoría en el norte patagónico. El informe final, que se publicará en las próximas semanas, podría abrir un mercado que representa un salto cualitativo para la fruticultura regional, diversificando las exportaciones más allá de los tradicionales destinos de EE.UU. y Europa.
La fruticultura de Río Negro y Neuquén vive días decisivos. Entre el 12 y el 16 de enero, una delegación de técnicos de la Administración General de Aduanas de la República Popular China (GACC, por sus siglas en inglés) recorrió los principales oasis productivos de la región.
El objetivo fue claro: auditar in situ los sistemas sanitarios y de inocuidad que avalan el protocolo para exportar ciruelas, duraznos, damascos y nectarines al mercado más poblado del mundo.
La visita, que también incluyó puntos en Buenos Aires y Mendoza, culminó con una evaluación detallada en la Patagonia, corazón de la producción de carozo en Argentina.
Según informaron fuentes oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la inspección china se centró en tres pilares fundamentales: el control de plagas de interés cuarentenario, los mecanismos de trazabilidad digital y los procesos de acondicionamiento en frigoríficos y plantas de empaque.
El valor estratégico para Río Negro y Neuquén
Para la economía regional, la apertura del mercado chino no es solo una noticia comercial; es una necesidad de diversificación estratégica.
Actualmente, la fruta de carozo argentina depende en gran medida de los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea, destinos exigentes que, en los últimos años, han mostrado signos de saturación o mayores barreras paraarancelarias.
China representa una oportunidad de “contraestación” ideal. Mientras el hemisferio norte se encuentra en invierno y su producción es baja, el sur de Argentina ofrece fruta fresca de alta calidad.
Datos del sector estiman que, en una primera etapa, la Patagonia podría enviar entre 5.000 y 10.000 toneladas anuales, un volumen que crecería exponencialmente a medida que el mercado se consolide.
Río Negro, que concentra aproximadamente el 70% de la producción nacional de frutas de carozo, se perfila como el principal beneficiado.
La habilitación china permitiría colocar excedentes que hoy no encuentran salida en otros mercados, mejorando el precio de la fruta en origen y otorgando mayor previsibilidad a los productores de los Valles Medio y Alto.
El recorrido técnico no fue superficial. Los inspectores de la GACC, acompañados por profesionales del Senasa, observaron desde el campo hasta la etapa de pre-embarque.
Se evaluaron los sistemas de manejo sanitario en huertos y se visitó el Laboratorio Nacional de Referencia del Senasa, donde se certifican los diagnósticos de plagas.
El balance preliminar de la visita fue positivo. Desde el gobierno argentino destacaron que la delegación asiática reconoció las “ventajas competitivas” del sistema productivo nacional, particularmente la tecnología aplicada en el control de calidad y en el manejo de Ceratitis capitata (mosca de la fruta), principal barrera fitosanitaria para este tipo de exportaciones.
No obstante, los técnicos chinos sugirieron “ajustes puntuales” en las actividades a campo y en la documentación de respaldo. Estos requirimientos son habituales en los procesos de apertura y suelen ser resueltos mediante la implementación de protocolos operativos estandarizados antes del primer envío comercial.
Los próximos pasos en el tablero internacional
El proceso ahora entra en una fase burocrática pero crucial. La delegación china deberá elevar un informe final de auditoría a las autoridades de Pekín. Una vez publicado en el sitio oficial de la GACC y tras las revisiones técnicas correspondientes, se procederá a la firma del protocolo fitosanitario definitivo.
Desde el sector privado, la Cámara de Fruticultores Integrados de Río Negro y Neuquén (CAFI) y la Fundación Barrera Patagónica han expresado su optimismo, señalando que la apertura de China es el resultado de años de trabajo en poscosecha y control biológico.
Si el informe es favorable, Argentina se uniría al selecto grupo de naciones sudamericanas -como Chile- que ya cuentan con acceso al mercado chino para estas especies.
Para Río Negro, esto significará no solo mayores divisas, sino una validación internacional de su calidad agroalimentaria en el escenario más exigente del siglo XXI.

