
(NOTI-RIO) Cuarenta y cuatro años después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, Río Colorado volvió a ponerse de pie para honrar a quienes partieron jóvenes hacia el Atlántico Sur. Este 2 de abril, la conmemoración tuvo un carácter inédito: por primera vez, las comunas de Río Colorado y La Adela organizaron en conjunto una vigilia nocturna que precedió al acto oficial del Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas, celebrado en el Monumento a Malvinas del Parque Laguna.
Lo que comenzó la noche anterior como una vigilia a la luz de las velas se transformó al amanecer en una jornada de memoria colectiva que reunió a autoridades provinciales, representantes escolares con sus banderas de ceremonia, veteranos de guerra y un numeroso público que incluyó especialmente a jóvenes de la región.
El resultado fue una jornada de dos actos distintos pero con un mismo espíritu: que Malvinas siga siendo, como se repitió una y otra vez, mucho más que una fecha en el calendario.
La primera vigilia: unir dos pueblos en la misma llama
La noche del 1° de abril, La Adela y Río Colorado protagonizaron un hecho sin precedentes en la historia reciente de la región: la 1.ª Vigilia por el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas, organizada en forma conjunta por ambas localidades.
La convocatoria superó expectativas. Vecinos de todas las edades, con especial presencia de jóvenes, se reunieron para dar inicio a una noche de reflexión, memoria y pertenencia compartida.
Veteranos de guerra estuvieron presentes desde el primer momento, otorgándole a la vigilia una densidad emocional que resultó palpable para todos los asistentes.
La iniciativa marcó un antes y un después en la forma en que estas dos comunidades rionegrinas deciden honrar su historia común: ya no desde la soledad de cada municipio, sino desde la unidad de un territorio que comparte nombres, familias y el recuerdo de quienes fueron a combatir y de los que no regresaron.
El acto oficial en el Parque Laguna
Con la mañana del 2 de abril, el escenario se trasladó al Monumento a Malvinas del Parque Laguna, en Río Colorado. El acto oficial se desarrolló ante un buen marco de público, con la participación de representantes escolares portando sus banderas de ceremonia, autoridades provinciales, integrantes de la vecina localidad de La Adela y veteranos de guerra que, una vez más, ocuparon el lugar central que les corresponde.
La jornada tuvo varios pasajes que conmovieron a los presentes. Los discursos que se sucedieron no fueron declaraciones protocolares: fueron palabras que tocaron de cerca la identidad local y el compromiso colectivo con la memoria. Malvinas, como señalaron los oradores, no es un tema que le pertenece solo al 2 de abril.
Minieri: “Nuestros héroes caminan estas mismas calles”
El intendente Duilio Minieri tomó la palabra para subrayar que, para Río Colorado, la causa de Malvinas no es únicamente un capítulo de la historia nacional: es parte viva del tejido social del pueblo. Hizo especial hincapié en que los veteranos son vecinos que caminan las mismas calles de la ciudad, y llamó a reconocerlos en vida y cada día, no solo en las efemérides.
Su discurso recorrió cinco ejes fundamentales. Primero, la memoria local como identidad: los excombatientes no son figuras de bronce ni nombres en un manual escolar, sino hombres presentes. Segundo, la deuda de gratitud: una deuda imprescriptible que la comunidad tiene con aquellos jóvenes que partieron hacia las islas, con las familias que los esperaron y con los que no regresaron y, en sus palabras, “custodian el suelo malvinense”.
“No son solo nombres en una placa; son nuestros héroes, nuestros vecinos, y el orgullo de Río Colorado.”
Minieri reafirmó también la postura argentina de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, remarcando que el único camino posible de recuperación es el de la paz y la diplomacia, rechazando de plano cualquier vía que no sea el diálogo internacional.
Uno de los puntos más fuertes de su alocución fue el llamado a la educación. Instó a que la llama de Malvinas no se apague y sea transmitida a los niños y jóvenes de las escuelas locales, en lo que denominó un ejercicio de soberanía pedagógica y un acto de justicia histórica.
Bajo el lema de que “Malvinas nos une”, cerró convocando a la unidad comunitaria: Malvinas, dijo, es uno de los pocos puentes capaces de generar una unión genuina en la sociedad argentina de hoy.
“Honrar a nuestros veteranos es un compromiso que renovamos cada 2 de abril, pero que debemos ejercer los 365 días del año.”
Uno de los momentos de mayor emotividad de la jornada llegó de la mano de Fernanda Forneron, referente educativa, quien habló en representación de los familiares de los excombatientes. Su intervención conectó el pasado de la gesta con el presente inmediato de la comunidad, desde una perspectiva que solo pueden dar quienes llevan Malvinas en la historia familiar.
Martínez describió a los excombatientes de Río Colorado y La Adela como héroes cotidianos: no figuras lejanas ni relatos del pasado, sino hombres que forman parte del tejido social de cada día. Hizo hincapié en la importancia de seguir contando la historia con nombre y apellido, para que el sacrificio mantenga su rostro humano y no se diluya en la abstracción de las fechas conmemorativas.
“Malvinas para nosotros no es una fecha en el calendario, es un sentir que nos atraviesa todos los días del año en cada rincón de nuestras casas.”
Su llamado a la juventud fue directo y emotivo: instó a los jóvenes a preguntar, a escuchar y a llevar con orgullo esa parte de la identidad argentina. Fernanda cerró con un reconocimiento a los veteranos locales que fue recibido con un largo y prolongado aplauso por parte del público presente, y con un mensaje que quedó resonando: el olvido, dijo, no puede ganar esta batalla.
“Nuestra misión como hijos y como ciudadanos es levantar la bandera que ellos sostuvieron con tanto coraje, asegurándonos de que el olvido nunca gane esta batalla.”
La jornada también contó con la reflexión de Fernanda Forneron, referente educativa de la Dirección de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos y vinculada al trabajo con los Veteranos de Guerra. Su mirada aportó la dimensión pedagógica de la causa, recordando que la escuela tiene un rol insustituible en la transmisión de la memoria.
Para Forneron, malvinizar no es una consigna vacía: es un acto de justicia y de memoria que implica que las nuevas generaciones comprendan el fondo del reclamo y puedan defenderlo en el futuro con la palabra, el derecho y la diplomacia. Subrayó el rol transformador de los veteranos en el aula, donde su presencia convierte la historia en experiencia viva.
“Nuestros Veteranos de Guerra no son solo figuras de la historia; son testimonios vivos que transforman el aula. Cuando un veterano entra a una escuela, la historia deja de ser un texto frío y se convierte en una experiencia humana.”
Forneron reivindicó también el trabajo con adultos jóvenes que comparten, en muchos casos, el rango etario y el contexto social de los soldados de 1982: “Reflexionamos sobre el pasado pero con una mirada puesta en el porvenir, entendiendo que la paz y la educación son los caminos para recuperar lo que nos pertenece.”
Una jornada que marca un nuevo horizonte
Lo que el 2 de abril de este año dejó en Río Colorado y La Adela va más allá del acto protocolario. La primera vigilia conjunta entre dos localidades que comparten historia y territorio es, en sí misma, un mensaje político y cultural: la memoria de Malvinas puede ser también un puente que une comunidades, y la causa no le pertenece a un solo municipio ni a una sola generación.
Con veteranos presentes en ambas ceremonias, con jóvenes que respondieron a la convocatoria nocturna de la vigilia, y con discursos que apelaron a la educación, la paz y la identidad local, Río Colorado volvió a demostrar que sabe honrar a sus héroes: no solo el 2 de abril, sino cada uno de los trescientos sesenta y cinco días del año.



















