Por Mario Abel
Dentro del oficialismo gobernante se ha desatado una virtual guerra fría, cuya imagen visible es la tragicómica novela folletinesca en torno a la afiliación del gobernador, Alberto Weretilneck, al Justicialismo, fuerza dominante del Frente para la Victoria en Río Negro.
Weretilneck aún no se afilió al Justicialismo pero, seguro medallista dorado si la rosca política fuera una disciplina olímpica algún día, ya comenzó a tejer una línea interna para preparar el desembarco en una fuerza donde el sector hoy mayoritario (el pichettismo) lo mira cada vez con más hostilidad.
El gobernador ha reclutado como tropa propia a dos ministros cercados hasta hace poco tiempo atrás por el pichettismo, como Alejandro Palmieri y Jorge Vallaza, titulares de las carteras de Economía y Desarrollo Social, respectivamente. El legislador, Daniel Arroyo, es el implementador de la estrategia de desembarco de Weretilneck en el PJ.
Weretilneck armar poder sobre el tendal del huérfanos que dejó la muerte de su antecesor, Carlos Soria, y sostiene incluso al cuestionado titular de Obras Públicas, César Del Valle, y no termina de echar al fantasmal secretario General de la Gobernación, Julián Goinhex.
El presidente del PJ y senador nacional, Miguel Pichetto, tomó nota del armado de Weretilneck dentro de la fuerza que encabeza desde comienzos de año y se está convirtiendo con el transcurrir del tiempo en un crítico de la marcha del gobierno. Pide mayor presencia en Viedma del gobernador, critica a los Ministros viajeros, e incluso toca la fibra sensible de los sueldos “VIP” de los funcionarios del gobierno provincial.
El concepto de “guerra fría”, surgió poco después de la segunda guerra mundial para explicar la lucha mundial de poder entre los Estados Unidos y la Unisón Soviética, cada nación con su bando y con un intrincado sistema de alianzas (OTAN y Pacto de Varsovia) y de balance de poder a lo largo del planeta. La guerra era fría solo en el territorio de cada superpotencia y del sistema de alianzas, en el resto de los continentes pero especialmente en el asiático, el enfrentamiento fue bien caliente y tanto los EEUU como la URSS mordieron el polvo y conocieron la derrota en esa parte del planeta. Uno en Corea y Vietnam, y el otro, en Afganistán.
El escenario de la guerra fría entre el gobernador y el presidente del PJ, es el complejo frutícola, principal actividad económica rionegrina. En un lapso de siete días el ministro de Producción, Juan Manuel Pichetto, el secretario de Producción, Ademar Rodríguez; y los legisladores Ariel Rivero y Silvia Horne; salieron a manifestar públicamente su apoyo al secretario de Fruticultura, Oscar Rolo. El gobernador, que descubrió la cuestión frutícola cuando empezaron los reclamos de la Federación de Productores y las amenazas piqueteras de UATRE, calla sobre Rolo. Es una devolución de gentilezas al pichettismo, producto de las críticas que recibió puertas adentro por su desinterés sobre la temática, y por la confianza rota después de que productores vinculados a él pidieran la renuncia de JM Pichetto, el se desentendiera, y el senador nacional no le creyera.
Sin embargo la madre de todas las batallas entre Weretilneck y Pichetto, podría ser el numeroso bloque de legisladores que preside Pedro Pesatti, donde hasta el momento se ha logrado contener la espiral de enfrentamientos internos.
La estrategia del pichettismo en torno a la novela de la afiliación de Weretilneck y del nuevo aliado intendente de General Roca, Martín Soria, es minimizar lo máximo posible la trascendencia del paso que ya nadie duda dará el gobernador y cuestionarlo incluso políticamente y éticamente.
Volvió un día
La conferencia de prensa que se realizó el pasado martes en el salón Gris de Casa de Gobierno para presentar la restitución progresiva de la zona desfavorable a los empleados públicos, los anuncios de incrementos salariales pendientes para el segundo semestre del año y la prórroga de los contratos en el Estado, fue seguramente para Weretilneck y los Ministros que participaron el momento más gratificante desde que llegaron al gobierno.
La presencia del secretario general de UPCN, Juan Carlos Scalesi, sentado entre Weretilneck y Pesatti muestra los límites que tiene el gobierno en Viedma para montar una escena acorde a la medida que se implementará con los haberes de este mes. Hay toda una carrera por intentar capitalizar políticamente en la ciudad, él sin dudas alto impacto que tendrá la medida, la primera popular en términos de poder adquisitivo y corrección política tratándose del FpV. Sin embargo el impacto de la ley de Disponibilidad ha sido tan grande, que el cronista intuye, no se borrará ni aún con el correr del tiempo.
Para Scalesi, que fue expulsado del PJ hace dos años atrás, la vuelta a la Casa de Gobierno fue una suerte de reivindicación en términos de liderazgo sindical. Incluso se dio el gusto de afirmar que el camino será el diálogo, salvo que “nos quieran imponer otra cosa”, en obvia referencia a la ley de Disponibilidad.
Por ahora sólo palabras
El mismo día en que el gobierno de Río Negro oficializó un supuesto Plan de Seguridad, en la vecina provincia de Neuquén el gobernador, Jorge Sapag, anunció el suyo y puso a disposición de la Policía neuquina 100 nuevos patrulleros y cámaras de vigilancia. En Río Negro no hay más que lineamientos, auspiciosos en cierto sentido algunos, pero por el momento nada más. (Ver “Barajar y dar de nuevo”).