Descontrol y fusilamientos en la caza del jabalí en Río Colorado

(NOTI-RIO) La captura con jaulas y la matanza en forma indiscriminada del chancho jabalí y el incremento de cotos de caza clandestinos dentro del departamento de Pichi Mahuida, como también la caza de especies protegidas, ya son una seria preocupación y pusieron en alerta a las autoridades de la delegación del Ministerio de Producción en Río Colorado.

Los cientos de cazadores que llegan de distintos puntos del país, como desde el extranjero buscan para la cacería al padrillo del jabalí, para obtener su cabeza o sus colmillos, utilizados como un valioso objeto decorativo.

Sin embargo, durante el raid llegan a matar sin miramientos a hembras preñadas o con sus crías recién nacidas.

A pesar de la disposición vigente dentro de la provincia de Río Negro, ésta es fácilmente vulnerable porque los controles son prácticamente inexistentes por la falta de un guardafauna como lo establece la legislación. Sólo las Brigadas Rurales del cuerpo de Policía rionegrina realizan las inspecciones.

Los problemas se podrían llegar a incrementar a partir de fin de este mes, cuando en la provincia de La Pampa comience a regir la disposición 655/11 que dictó la Subsecretaría de Asuntos Agrarios y que justamente estipula el 31 de agosto como fecha final para la temporada de caza deportiva del jabalí, para la preservación de la especie y que se pueda volver a reproducir el jabalí macho, la pieza más buscada.

Datos recogidos por “Río Negro” dan cuenta de que debido a la veda en la provincia de La Pampa, en las últimas semanas han llegado al departamento grupos de inversores interesados en busca de alquileres de campos donde se pueda continuar con la práctica de caza.

Hasta la fecha, dentro de la provincia de Río Negro la práctica de caza en forma cinegética, es decir en coto, está autorizada durante todo el año, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, el cazador obtiene un permiso a un bajo costo y se llega a matar sin restricciones, desoyendo la norma vigente.

Algunos datos dan cuenta que en los últimos años proliferaron los campos en los que se instalaron cotos en forma clandestina, donde se practica la caza del chancho jabalí. Sin embargo, la aniquilación, en ocasiones, alcanza a otras especies protegidas como el guanaco, la liebre mara, el piche, peludo, o el ñandú como distintas variedades de pájaros o aves.

En el ejido de todo el departamento de Pichi Mahuida sólo existe un coto habilitado con la estructura que se exige en la reglamentación, aunque se presume que hay alrededor de una veintena de establecimientos realizando la práctica en forma oculta.

Según refieren los productores conocedores del tema, “la caza al acecho, en forma deportiva, donde se tiene que apostar por largas horas en un sitio para esperar la llegada del animal, prácticamente se perdió. Ahora se utilizan jaulas, donde llegan a encerrar a una decena de animales y los terminan “fusilando” si tener conciencia”.

Otro de los protagonistas consultados contó que “a esta zona llega gente de todo el país y pagan fortunas, entre 2.000 a 5.000 pesos por animal, más 500 pesos de estadía diaria, por matar a un jabalí con colmillos grandes. A esta gente sólo le interesa sacarse una foto con el animal muerto”.

La otra inquietud importante que surge dentro del Ministerio riocoloradense, es la comercialización ilegal de la carne del chancho, donde ninguna de ellas tiene control sanitario, poniendo en serios riesgos al consumidor.

Ya se comprobó en distintos análisis, la constante aparición de triquinosis o triquinelosis, enfermedad de transmisión alimentaria ocasionada por un parásito.

Lo que dice la reglamentación

Según la Dirección de Fauna Silvestre del Ministerio de Producción de Río Negro, en la temporada, la caza deportiva de jabalí con perros está permitida para cazadores que se encuentren inscriptos en el Registro Provincial de Cazadores. La disposición Nº 21 de la Dirección, establece un máximo de ocho canes por grupo de caza y por campo.

Prohíbe la formación de cuadrillas de caza, entendiéndose a éstas como a un grupo de cazadores con más una jauría, que persiguen a una misma presa, o que se encuentran cazando en un mismo establecimiento.

El cupo de piezas por día y por cazador del grupo es de un ejemplar.

En Río Colorado se extienden licencias por todo un año a un costo accesible, de 100 pesos por cazadores provinciales, 200 pesos para nacionales y 500 pesos para extranjeros, mientras que para los jubilados no tiene costo.

En esta localidad, estos primeros cinco meses se recaudaron 20.400 pesos, que son depositados en Banco Nación y no tiene control por parte de la AFIP.

Lo cierto es que gran parte de los cazadores no cumple con las exigencias mínimas de la actividad ni siquiera con el sentido común a la hora de matar a un animal.

Las voces de los campesinos

“Hace un tiempo atrás conocí una matanza de chanchos nunca vista, era tanta cantidad de animales muertos que estuvieron guardados en una cámara frigorífica por un tiempo largo, donde muchos de ellos al final fueron tirados al basurero porque se terminaron pudriendo”, comentó unos de los productores consultados.

A su vez, su compañero relató otra tenebrosa historia. “Existe gente que mata por gusto. En un campo cercano a la costa del río corrían a los chanchos para obligarlos a cruzar el río y cuando eso ocurría otro grupo de cazadores los esperaba sobre lancha o botes y los acribillaban en el agua”.

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