El carpintero y comerciante Jorge Rivera también fue víctima del paso del "pastor"

(NOTI-RIO) A unas semana de haberse conocido el lamentable desenlace que le tocó vivir a Sonia Marisol Molina, fueron varios los vecinos de Río Colorado que comentaron haber resultado victimas del falso pastor Jesús Olivera, quien manipuló y utilizó en reiteradas oportunidades a la mujer para ganar la confianza dentro de la comunidad.

A la conocida doble venta de la pequeña casa construida en un lote social, en mayo a la ciudadana Paraguaya Fidelina Río y en julio a Carlos y Víctor Ansaldo,  por la que Sonia fue denunciada por estafa y la fiscalía en Choele Choel pidió la averiguación de su paradero a cargo del fiscal Miguel Flores.

También se sumaron damnificados por la compra de electrodomésticos y una motocicleta de alta cilindrada que nunca fueron abonadas.

Dentro del raid delictivo encabezado por Olivera, el carpintero y comerciante Jorge Rivera, fue otro de las tantas victimas de estafa. “A Sonia y a toda su familia la conozco muy bien. Ayude a levantar su casa y de corazón colabore con algunos muebles para la casita.” Relata Rivera y continua “Conocí a ese chanta de Jesús Olivera, en varias ocasiones intento persuadirme para que me sume a su religión o a su Iglesia, siempre me negué, porque la pinta que tenia era de un verdadero chanta. Con Sonia siempre andaban juntos pero nunca me dio la sensación de que fueran como una pareja, lo que si me llamó la atención que Sonia lo tenia como si fuera un verdadero Dios, todo el tiempo defendiéndolo o hablando maravillas del tipo (Olivera).”

“Me acuerdo clarito que cuando estaba empecinada de vender la casa y varias personas iban a verla,  la nenita (hija de Sonia) le decía a la gente, que en el patio salían víboras, que había muchas lauchas en la casa, para tratar de desanimar al comprador”

Más adelante explicó “Un día vinieron (Sonia y Olivera) a preguntarme si le podía cambiar cheques por 10 mil pesos de una indemnización luego de abandonar un trabajo y que esa plata era para irse del pueblo porque en Río Colorado se encontraba “Encapsulada” y como no pude cambiarle esos cheques, Olivera poniendo como garantía a Sonia se llevó varios juegos de muebles argumentando que era para amueblar la casa donde iba a vivir y nunca mas pude cobrar y muchos menos recuperar los muebles”

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