Aniversario 101 diario Rio Negro: Construir el futuro

Las nuevas tecnologías han revolucionado muchas actividades y lo han hecho especialmente con el campo de la comunicación social. La digitalización de todo tipo de información –imagen, video, audio, texto– junto con la generalización del uso de Internet y la globalización, han transformado radicalmente el sector de los medios periodísticos. Los cambios afectan el soporte, la forma en que se crean y actualizan las noticias, los modos de hacer periodismo y los hábitos del público para acceder a información. También se ha visto afectado el modelo de negocio que, durante más de un siglo, ha sostenido a los medios y a los periodistas. Y esto supone el desafío de imaginar un nuevo modelo sustentable, respetuoso del derecho de acceso a la información y de la libertad de expresión, pero que tenga en cuenta a la vez las particularidades de cada medio y necesidad de un público en constante evolución.

La incertidumbre no es un terreno ajeno a los medios de comunicación. Siempre ha sido uno de los sectores más dinámicos de las actividades sociales. Por lo cual no hay razones para suponer que los cambios actualmente en marcha generen el fin de una época. Sino, más bien, una nueva realidad que ya comienza a perfilarse.

En los últimos años Internet ha sido sinónimo de computadora personal, pero en un futuro próximo se asociará mucho más con dispositivos móviles (teléfonos inteligentes y tabletas) que permiten una información actualizada en todo lugar. De modo que si antes realizábamos consultas periódicas, ahora concebimos la información como recepción continua. También las tabletas se han introducido en la vida de los medios, vistas por un buen número de expertos como la salvación de los diarios, puesto que les permiten migrar a formatos digitales manteniendo el diseño convencional y, a sus lectores, pasar las páginas virtuales manteniendo la ilusión del papel.

Pero, curiosamente, el suceso más determinante en los cambios en la comunicación no se produce en los medios sino fuera de ellos. Se trata del ascenso imparable de las redes sociales como verdadero fenómeno de masas. En la web coexisten las redes generalistas –como Facebook, Tuenti, Twitter, MySpace– con otras temáticas dedicadas a contenidos variados, tales como las profesionales Linkedin y Viadeo, la de videos Youtube, las de fotografías Instagran y Flickr, la de imágenes Pinterest, de información a viajeros como TripAdvisor, servicios profesionales, juegos, música, emisoras FM y demás. En el 2010 el número de usuarios activos de redes sociales superó los mil millones (el 70 % eran usuarios de Facebook) y se estima que en 2016 se llegarán a superar los dos mil millones de usuarios. En EE. UU. el 50 % de la población ya es usuario de Twitter. En Argentina hay 20 millones de usuarios en Facebook (de los cuales el 50 % tiene entre 18 y 34 años), y el país encabeza el ranking de uso, con 10 horas de promedio al mes. Twitter tiene 6 millones de usuarios activos en el país.

Las razones del crecimiento de Twitter se pueden encontrar en su utilidad para obtener información de último momento, expresar opiniones y estar en contacto con personalidades, por lo cual su impacto dinamizador en la comunicación es notable.

Y, si bien Facebook y MySpace surgieron como modos de aunar a amigos con similares intereses, esa función original está cambiando para asociarse mucho más a los contenidos tradicionalmente llamados periodísticos. Su creador, Marc Zuckerberg, ha anunciado que Facebook quiere ser “el mejor periódico personalizado”, es decir que aspira a convertir la portada de cada usuario en una suerte de diario personal compuesto por las noticias que previamente cada uno haya seleccionadas y que le llegan a través de los sistemas de sindicación de noticias (RSS). Google + (plus) se está preparando para cumplir el mismo cometido.

La influencia de las redes en hechos de interés público se evidenció por primera vez en la “revolución de Egipto” ocurrida en enero de 2011, cuando miles de jóvenes, que no se identificaban con partidos políticos, se convocaron a través de Twitter y Facebook en el centro de El Cairo para exigir la renuncia del presidente Hosni Mubarak.

Del mismo modo, otras formas de comunicación que coexisten en la blogosfera influyen también en la vida de los medios, tales como los blogs personales, los videologs, los fotoblogs, los podcasts (captura de audios) y los diarios ciudadanos de carácter colectivo. También se han extendido las “wikis”. Se afirma que mientras “los blogs son para los individuos, las wikis sirven para relacionar a los grupos”.

 

NUEVO MODELO DE PERIODISMO

Los diarios se ofrecen actualmente en diversas plataformas: papel, online, tabletas, teléfonos inteligentes, etc. Pero esto es sólo lo que se ve en la superficie. El uso de las nuevas tecnologías ha provocado una radical transformación en la forma de hacer periodismo. En primer lugar ha variado el texto periodístico que ahora ha incorporado la hipertextualidad (acceso por clic a nuevos documentos), la multimedialidad (incorporación de videos y sonidos) y la interactividad (posibilidad de que los lectores comenten los contenidos).

“Río Negro” ha acompañado estos cambios y se ha sumado desde hace más de una década a Internet. Desde entonces, no ha cesado de aprender, junto con sus lectores, a mejorar los modos de hacer periodismo. Los medios no son ya cerrados y unidireccionales. Se abren y fortalecen con la inteligencia colectiva de los usuarios. Las nuevas herramientas tecnológicas permiten concebir los contenidos como fruto de un proceso interactivo con el público, buscando y favoreciendo su participación. Un modelo en el que leer noticias sin poder comentarlas, compartirlas o reenviarlas carece ya de interés. El aprovechamiento de herramientas como la interactividad ha permitido el desarrollo de formatos dialógicos, como la inserción de comentarios en las noticias, los foros de debate, los canales de charla (chats) o las entrevistas online.

Los medios ya no monopolizan la información ni son los únicos generadores de los contenidos. La audiencia también se encarga ahora de editar y distribuir el mensaje, además de crearlo en algunos casos. Los usuarios pueden convertirse en productores y redistribuidores de información a través de una variedad de herramientas (tuits, videos, fotos). Los medios no son ya los únicos depositarios de los criterios editoriales –es decir determinar lo que es informativo respecto de lo que no lo es– y que las audiencias asumen también el rol de auditores o vigilantes de los medios, registrando las inexactitudes del trabajo periodístico o los sesgos políticos o la censura interna.

El flujo social que favorecen las nuevas aplicaciones (blogs, microblogging, redes sociales) refuerza una identificación de los usuarios con los contenidos que comparten para dar lugar a una verdadera comunidad afectiva. Se crea así una vibrante comunidad de lectores y contribuidores que permiten generar interacciones sociales positivas para debatir noticias y notas de opinión.

Han surgido nuevas formas de hacer periodismo. Por un lado nuevas profesiones como el periodismo de datos (expertos que cruzan datos obtenidos en Internet para obtener información valiosa); los community mánager (mantienen los lazos con las redes); los social media mánager, (fija la estrategia de la empresa para mejorar su inserción en la red) y los expertos en SEO (optimización de los robots de búsqueda).

Hoy, la presencia de una comunidad de lectores vigorosa, activa y crítica, integrada desde los más remotos lugares del planeta que se suman a los tradicionales ubicados en las provincias de Río Negro y Neuquén, contribuye a ser optimista en cuanto a la garantía de supervivencia de los medios de comunicación que garanticen un periodismo atento y profesional.

En los últimos años, “Río Negro” ha trabajado de manera constante para incorporarse a los cambios con dinamismo, para llegar a sus lectores con una información más rica y diversa, y para enriquecerse al mismo tiempo con el aporte que permite la participación y la horizontalidad de la comunicación. Hoy, a la edición impresa de “Río Negro” se suma su versión on line –como producto periodístico diferenciado y complementario de aquel– y cuenta con una edición para iPad. Ha sumado a profesionales en tareas específicas de la web, como programadores y community mánager, ha favorecido la creación de un equipo de periodistas multimedia y ha promovido la cobertura en vivo de sucesos. Para ello, realiza una apuesta fuerte por la capacitación de sus periodistas y por la convergencia de métodos y estilos que desdibujen los límites entre el diario en papel y el on line, limando desconfianzas en virtud del objetivo de brindar más y mejor información.

 

NUEVO MODELO DE NEGOCIO

En definitiva, la única incertidumbre respecto del futuro de los medios de comunicación tal como hoy los conocemos es cómo resolverán la construcción de un nuevo modelo de negocios que supere el que ha sostenido a los diarios tradicionales en papel. Hoy, el proceso de migración hacia las plataformas online tiene varios efectos: 1) La ruptura de la unidad entre información y publicidad. La información ya no es un bien escaso, la publicidad se ve atraída por los grandes públicos de Internet y los medios periodísticos se ven obligados a compartirla con los buscadores y agregadores de contenidos producidos por terceros. 2) La ruptura territorial porque Internet permite la expansión global. 3) La ruptura de las barreras de ingreso que suponía la elevada inversión que antes era necesaria para contar con máquinas impresoras del papel y redes de distribución. Los nuevos medios on–line nacen con estructuras muy pequeñas y costes muy bajos. Por consiguiente la escala del negocio cambia y es posible pensar que en el futuro estará basado en empresas más pequeñas pero más eficientes. Se estima que por cada diez dólares que pierden de publicidad los diarios, recuperan 1 dólar en la publicidad on–line.

En el fondo del dilema que enfrentan los medios está una realidad: hacer periodismo cuesta dinero. Porque implica la necesidad de contratar periodistas profesionales –que cobrarán mejores salarios en la medida en que su desempeño sea más eficiente–, pagar viajes y equipos para coberturas especiales complementándolas con videos, audios e imágenes, o esperar el tiempo que lleva desarrollar investigaciones complejas.

Lo que es indudable que el nuevo escenario de la comunicación lleva inevitablemente al fortalecimiento de los medios digitales que son los únicos que siguen creciendo en audiencia y en cuota publicitaria, aun cuando estén por debajo incluso de sus propios costos. Esta certeza sobre el futuro justifica hacer una apuesta fuerte por los nuevos modos de hacer periodismo.

Hasta el momento, nadie tiene la clave del nuevo modelo de negocio, uno que permita sostener la nueva arquitectura de medios y noticias. La ventaja que poseen los diarios más representativos es ofrecer una mayor riqueza de contenidos, el prestigio de su marca y la credibilidad de sus profesionales.

En la búsqueda de nuevos modos de generar ingresos, los grandes medios están considerando poner fin al acceso gratuito de todos sus contenidos en la web. La idea es apostar por el ‘freemium’, es decir mantener buena parte de las noticias en abierto, pero cobrando por contenidos de mayor calidad como reportajes, investigaciones u otro material multimedia. En la web del diario The New York Times, por ejemplo, la consulta de 10 artículos al mes es gratuita. Para acceder a más contenidos, los lectores deben pagar una suscripción mensual de 15 dólares. Otra fórmula consiste en habilitar micropagos o pagos por uso, lo que mejora la recaudación sin afectar demasiado las audiencias. El Wall Street Journal y el New York Times tienen 800.000 y 900.000 abonados respectivamente Este es el modelo que acaba de adoptar el Washington Post y están analizando los diarios españoles El País y El Mundo. Se considera que son más de 300 periódicos en el mundo los que ya utilizan este mecanismo. Según algunos analistas, la estrategia solo funcionará si se ofrece un contenido único de calidad al que se pueden añadir ventajas comerciales creando un “Club de Suscriptores” y negociando descuentos por compras en grandes superficies o sitios de espectáculos.

En todos los periódicos existen equipos trabajando sobre el modo de dar el salto.

“Río Negro” ha crecido durante 101 años en el norte de la Patagonia hasta llegar a ser un medio de comunicación vigoroso que ejerce un papel de referencia en el país. La credibilidad en la información que proporciona, el vínculo con las más diversas fuentes de información y, sobre todo, con sus lectores, alcanza en estos días su nivel más activo y dinámico. La riqueza que brindan la diversidad de opiniones y la participación son un incentivo fenomenal para pensar el futuro con optimismo.

(*) Abogado y periodista.

Vicedirector de “Río Negro”

Aleardo F. Laría Rajneri (*) aleardolaria@rionegro.com.ar
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