El 1º de julio de 1974 murió en Buenos Aires el entonces presidente Juan Domingo Perón. Reproducimos a continuación un artículo aparecido a finales de julio de 1974 que relata el deceso y las repercusiones de la muerte del líder justicialista.
Juan Domingo Perón fue una de las figuras políticas argentinas más importantes del siglo XX. Falleció en la quinta presidencial de Olivos cuando cumplía su tercera presidencia (había asumido el 12 de octubre del año anterior). Nacido en 1895 en Lobos, provincia de Buenos Aires, egresó en 1913 del Colegio Militar con el grado de subteniente. En tanto progresaba su carrera en la milicia se desempeñó como profesor y luego agregado militar en Chile. El gobierno militar del 43 lo llevó al Departamento Nacional del Trabajo, luego a la Secretaría de Trabajo y Previsión, y, en una carrera rápidamente ascendente, a la vicepresidencia, con una gran popularidad por los beneficios otorgados a los trabajadores.
Tras un desplazamiento político de ese cargo, fue recluido en la isla Martín García, pero el 17 de octubre de 1945 una multitud se reunió en Plaza de Mayo exigiendo su regreso. Entonces estaba por contraer matrimonio con Eva Duarte, quien sería el alma de su gestión y murió en la cumbre de su popularidad, en 1952. Perón ya había enviudado en 1938 de su primera esposa, Aurelia Tizón. En 1946 ganó las elecciones. Su gobierno estuvo caracterizado por las políticas sociales y laborales, la protección de la industria y el comercio nacional, las estatizaciones, la liturgia peronista y la creciente conflictividad con las instituciones tradicionales. Luego del golpe de estado de 1955, Perón tuvo que iniciar un largo exilio de 17 años en distintas ciudades latinoamericanas, finalmente se asentó en Madrid. Durante esos años impulsó y negoció la habilitación de su partido en Argentina y su propio regreso a la Casa Rosada.
Su vuelta se concretó en 1973, cuando ya estaba casado con María Estela Martínez, su compañera de fórmula, además, en las elecciones presidenciales de ese año, en las que triunfó. Su corta gestión estuvo marcada por las violencias y fraccionamientos dentro del peronismo. Su muerte conmovió al país, tras la comunicación de la viuda en los medios, fueron decretados tres días de duelo. Perón fue velado en el Congreso Nacional, mientras una multitud esperaba en las calles para despedirlo.